«No me maten, por favor, llamen a mi mamá». Esas fueron las últimas palabras que alcanzó a pronunciar Elvis Urbina, un adolescente de 16 años, antes de que una comisión de funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) irrumpiera en su vivienda en el barrio 19 de Abril, en Petare, y acabara con su vida.
La noche del martes 3 de marzo, Elvis asistió a una fiesta de cumpleaños y regresó a casa acompañado de dos amigos: Kender Terán y Lisandro, ambos de 19 años, a los invitó a quedarse a dormir. Tenía previsto descansar ya que al día siguiente regresaría a la siembra de cacao en la que laboraba en Barlovento.
Acostumbraba a retornar a su casa materna algunos días a la semana para proveer a su bebé de seis meses y también a su mamá, quien esa mañana salió a primera hora para una cita médica.
Poco después, la comisión policial irrumpió mientras los jóvenes seguían durmiendo. Varios vecinos alertados por su presencia encendieron las cámaras de sus celulares. Se oyeron gritos de terror: los de Elvis y sus compañeros suplicando por sus vidas. Luego, una ráfaga de disparos y después silencio.
Minutos más tarde, parte de los funcionarios salió cargando los cuerpos envueltos en sábanas. Fuentes oficiales aseguraron que los jóvenes fueron heridos en un supuesto enfrentamiento y luego trasladados a un centro asistencial. Sin embargo, familiares de Elvis relataron a El Pitazo una versión distinta: los uniformados les indicaron que acudieran al Hospital Domingo Luciani porque el muchacho fue herido en una pierna. Aunque ellos mismos fueron testigos del momento en el que sacaban su cadáver.
Impiden actuación policial
Testigos relataron que los funcionarios actuantes estuvieron todo el día dentro de la vivienda, no permitieron el ingreso de efectivos del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) y denunciaron que presuntamente reconstruyeron la escena del suceso. Contaron que ingresaron una bolsa negra que contenía drogas y armas para simular un enfrentamiento.
Una joven que se identificó como familiar de los otros jóvenes asesinados se enfrentó verbalmente a la comisión para que le permitieran el ingreso, y fue detenida y señalada de pertenecer a la presunta banda que buscaban.
“Toda una comunidad fue testigo de los gritos de terror, de las súplicas para que no los mataran, vieron cómo sacaron los cuerpos y también como robaron todos los objetos de valor que estaban en la casa, la gente hasta les reclamó para que no les robaran los zapatos a los muchachos asesinados y tuvieron que dejarlos tirados en el camino”, relató una vecina del barrio 19 de Abril.
Investigación del Ministerio Público
Funcionarios alegaron que buscaban a miembros de la banda de “el Pinky” y que fueron recibidos a tiros por los ahora fallecidos. Pero una vecina ingresó a la vivienda con su teléfono celular y grabó la escena. El video muestra colchones y colchonetas empapados en sangre, evidencias de que los jóvenes fueron ejecutados mientras dormían.
Posteriormente, los cuerpos fueron arrastrados hacia la sala para simular un enfrentamiento armado.
La denuncia pública y la que fue formalizada ante el Ministerio Público por familiares, motivó una investigación de fiscales de Derechos Fundamentales que se presentaron a la morgue de Bello Monte este 5 de marzo, para presenciar las autopsias e investigar el caso.
LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973