Los Llanos.– En medio de los desafíos ambientales del agro, Venezuela puso en marcha el Programa para la Gestión de Envases de Agroquímicos, con su primera planta de reciclaje en Portuguesa, la principal región productora de alimentos del país.
El proyecto, impulsado por la Asociación Nacional de Insumos Agrícolas (Asinagri), incorpora una línea completa de reciclaje capaz de transformar envases plásticos desechados en estantillos de madera plástica, utilizados en cercas y unidades de producción.
La iniciativa busca mitigar el impacto ambiental de los residuos agroquímicos, un problema recurrente en las zonas agrícolas, y promueve así un modelo de economía circular.
Luz Amparo Ruiz, directora ejecutiva de Asinagri y presidenta del programa, destacó que este avance coloca a Venezuela a la par de Brasil en la región. “Tras 20 años de esfuerzo, hoy podemos decir que Venezuela se equipara con Brasil como los únicos países agrícolas de Latinoamérica que reciclan sus propios desechos sin depender de terceros”, afirmó.
Ruiz explicó que el proyecto retoma un trabajo iniciado hace dos décadas. “Nuestra asociación, preocupada por los desechos plásticos generados por la actividad agrícola, creó hace 20 años un programa de recolección en campo. Tuvimos que paralizarlo durante nueve años, pero en 2022 lo retomamos con la idea de establecer una recicladora propia que no dependiera de terceros”, señaló.


Tres centros de acopio y una planta de reciclaje
Actualmente, el programa cuenta con tres centros de acopio: dos en el estado Portuguesa, en los municipios Páez y Turén, y uno en Quíbor, estado Lara. En el municipio Páez se ubica además la primera planta de reciclaje, donde se procesan los envases.
El proceso inicia desde el campo. Los envases deben ser entregados previamente lavados por los productores. Luego se muelen, se funde el plástico y se transforma en madera plástica para estantillos utilizados en fincas.
El programa insiste en la importancia del “triple lavado” de los envases, una práctica obligatoria para los agricultores. El agua residual debe ser reutilizada en las asperjadoras y aplicada en los cultivos, evitando así la contaminación de suelos y fuentes de agua.
Economía circular
La iniciativa también apuesta por un modelo autosustentable basado en la economía circular. “Nuestros desechos se convierten en nuestros productos”, tiene como lema y busca estos plásticos que tengan un destino distinto a terminar en ríos contaminando aguas o ser quemados, generando emisiones.
En su fase inicial, la planta tiene como meta producir 800 estantillos mensuales y cuenta con capacidad para recibir y procesar diariamente el material recolectado, evitando su acumulación.
Aunque Venezuela posee 16 estados agrícolas, Ruiz reconoce que el alcance del programa será progresivo. Hasta 2022 se habían recolectado 330 toneladas de envases, y en esta etapa inicial se espera captar alrededor de 10 % de los desechos generados.
“No vamos a atender todo el país de inmediato, sino una región específica mientras seguimos creciendo”, advirtió
Uno de los principales retos es la falta de datos precisos sobre la cantidad de residuos agroquímicos que se generan en el país, así como la necesidad de clasificarlos no solo por región, sino también por tipo de cultivo.
Cultura de reciclaje en el campo
El programa cuenta con el respaldo de asociaciones de productores y del sector privado, entre ellas la Asociación de Productores Rurales de Portuguesa (Asoportuguesa). “Este es un programa de productores, asociaciones y del sector privado de insumos. Estamos todos involucrados”, subrayó Ruiz.
Sin embargo, persiste un problema cultural en el manejo de los envases. Según Ruiz, actualmente, muchos agricultores no limpian los envases, los desechan contaminados en la basura común o los queman, generando vapores que afectan el agua y el ambiente.
Para el presidente de Asoportuguesa, Gustavo Moreno, el proyecto refuerza el compromiso ambiental del sector agrícola. “Estamos dando un paso más hacia una agricultura responsable, alineada con estándares internacionales. Queremos avanzar en el reconocimiento de bonos verdes y de carbono, y fortalecer la cultura del reciclaje en el país”, expresó.
Moreno insistió en la necesidad de transformar las prácticas de los productores, recalcando que es fundamental cambiar los criterios de pequeños, medianos y grandes agricultores en el uso de los envases vacíos, aplicar el triple lavado y garantizar su acopio en estos centros.
LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973