🔴🔵 Jorge Pizzani se desborda a mansalva en busca de la continuidad

dixiocarrizo2

Cada vez que el dibujante, diseñador gráfico y pintor Jorge Pizzani (Acarigua, 14 de octubre de 1949) se para frente a un lienzo deja que su instinto, su pulso y su experticia lo guíen. No hay nada premeditado, planificado.

Las líneas surgen, su inconsciente fluye. Sin pedir permiso, se deja llevar, con alevosía e intención, en un acto heroico de entrega absoluta al arte y la pintura, que utiliza para reflexionar como ejercicio de honestidad. Todo buen pintor sabe, a pesar de siempre volver a su obra, cuándo la pintura está finalmente terminada. Pizzani no es la excepción: sabe cómo conducir a un buen término sus trazos inconscientes, de colores arbitrarios, hasta el final a pesar del desborde de emociones que caracteriza su obra.

Su desbordamiento apasionado por el conocimiento, el placer del proceso y la avidez por darle continuidad a su trabajo lo han llevado, este año, a exponer sus obras en la galería El Raise, en los Palos Grandes, con una muestra de más de 20 obras titulada A mansalva. Aunque para él pintar es una necesidad cotidiana, egoísta e independiente, es su primera exposición en los últimos tres años.

“El nombre de la muestra viene de entregarse a mansalva como forma de entregarse a una pasión como el arte. El curador Gil Molina hizo la disposición y se trajeron las piezas desde mi taller. Se hizo la disposición centrándose, sobre todo, en la línea y el dibujo que es un poco el fuerte de mi trabajo”, comenta Pizzani.

Las piezas del artista representan un desbordamiento de sus emociones | Foto Ezequiel Carías @ezevisual

Todo comenzó allí, en Turgua, en su taller entre la naturaleza, donde vive desde 1987 después de un recorrido internacional que lo llevó a recibir el Premio Picasso en Pintura de Niza en 1986. En medio de los árboles, la naturaleza y la soledad, el artista crea su propio campo de batalla con la obra. La directora de la galería María Elena Bilbao, y Andy Risquez, gerente y socio, lo visitaron para saber qué pinturas incluir en la muestra. Fue allí también donde Bilbao vio que el artista tenía una pared con las palabras que le llaman la atención. Entre ellas estaba el término mansalva. Era solo cuestión de tiempo para que el nombre surgiera, entre las conversaciones del equipo, como posible título.

Pizzani explica que para la muestra priorizaron los dibujos. También se centraron en aquellas pinturas de los últimos años. “Tengo una particularidad y es que aunque pinto, sigo pintando la obra una y otra vez. Hay un regodeo con ese fin que no termina. Al final, siempre digo: ‘Esto está listo’. Hay obras que empecé hace muchos años”, revela. En la muestra, que se puede visitar hasta el 15 de junio, hay incluso obras creadas en conjunto.

Pizzani explica la creación de una obra sobre el formato del trabajo de Jaime Gili, su yerno | Foto Ezequiel Carías @ezevisual

Del lado izquierdo del recinto, enmarcado con el estilo del artista Jaime Gili, Pizzani pintó sus emblemáticos rostros. Usó las obras de Gili, su yerno, como soporte para crear. Frente a esos cuadros se pueden ver obras de grandes formatos y otras más pequeñas, adecuadas al espacio y al propósito de la galería.  

La muestra puede visitarse es de miércoles a domingo, de 3:00 pm a 7:00 pm.

Parte de la muestra A mansalva | Foto Ezequiel Carías @ezevisual

La condición humana

En A mansalva Pizzani, quien cursó estudios en el Instituto de Diseño Neumann bajo la guía de Gego, Manuel Espinoza y Abilio Padrón, entre otros,  captura la condición humana. Desbordado por los acontecimientos actuales en el mundo, que califica como un mundo “pre apocalíptico”, sus emociones y lo que sucede en su entorno queda manifiesto en su pintura. El lienzo capta todo lo que ocurre a su alrededor y en el país que le resulta opresivo.

“El sentimiento que se desborda es el de una absorción de ese entorno opresivo a nivel inconsciente. No es algo dirigido, es simplemente una cantidad de elementos que tienen que ver con la vida cultural y general. Hay una sensación de opresión que se ve y se siente en este país. Mi trabajo, que se refiere a un expresionismo contemporáneo, capta de alguna manera toda esa sensación y todos esos sentimientos que están contenidos, los llevo al trazo”, explica.

Pizzani: El dibujo es un amparo, un refugio extraordinario, entra y te descongestiona, te armoniza | Foto Ezequiel Carías @ezevisual

Influenciado por la escuela de dibujo polaca, Pizzani cuenta con una amplia trayectoria: En 1979, obtuvo mención al Mejor Cartel en la Exposición Anual del Cartel celebrada en la Biblioteca Nacional de Venezuela. También participó en el IV Salón Ernesto Avellán con la que se marcha a Barcelona, España. Su trabajo, en sus propias palabras, es una continuidad.

“Lo más importante es que tú sigas haciendo la obra, todo lo que tiene que ver con la congestión de lo que sucede a nivel social y político, eso es un estímulo. Me estimula la crisis, me lleva a trabajar”, señala.

Al ver una obra de Pizzani se puede ver la condición humana y lo que se ha ido conjugando con los años. En sus inicios trabajaba el paisaje en formatos enormes mientras, paralelamente, la figuración iba fluyendo. De repente, explica el creador, ambos aspectos comenzaron a fundirse. “Ahora siento que hay una mayor integración sobre todo en la base conceptual. Estoy desarrollando un proyecto que tiene que ver con el universo consciente”.

Foto Ezequiel Carías @ezevisual

De allí que los símbolos presentes en su obra en sus últimos años se juntaron en A mansalva, en una selección que, en palabras de Gil Molina, no busca ser retrospectiva.  Como curador, ofrece una vía para entender qué quiere transmitir el artista y en esta, en particular, se puede ver la madurez del pintor pero también su contemporaneidad.  “El arte siempre es el arte, no es generacional, no tiene que ver con el tiempo del artista sino con la calidad de su trabajo. Quería acercar a todo tipo de generaciones”, explica.

A mansalva como título surgió después de una conversación con el equipo | Foto Ezequiel Carías @ezevisual

El universo consciente de Pizzani

Pizzani no es Pizzani sin el dibujo. De hecho, como ser humano y como artista considera que no es capaz de definirse a sí mismo sin la pintura. Para él, es una asociación innata que ha expresado toda su vida. Pintar es, en sus palabras, una digestión a veces muy gruesa, a veces llena de felicidad y  sentimientos. Todo lo que va absorbiendo se va haciendo manifiesto a través de la pintura.

“Mi trabajo es una absorción absoluta. Yo no separo las partes del cuerpo, para mí la cabeza representa el universo consciente. Ahora estoy elaborando un proyecto donde el concepto fundamental es ese planeta cabeza que se relaciona con el misterio”, confiesa.

La capacidad de riesgo y la conjunción de forma con el hacer hacen que ocurra la magia de Pizzani y que las manchas se conviertan en rostros que ha visto en algún momento de su vida.

Para el artista el proceso creativo no es premeditado | Foto Ezequiel Carías @ezevisual

“Si no tienes la capacidad cognoscitiva, esa construcción que se está elaborando de manera inconsciente, no surge. La capacidad cognoscitiva te la da la experiencia y el dibujo. No es nada azaroso”, matiza. El equilibrio, dice, está en esa interacción unipersonal con la obra. Sabe, por instinto y experiencia, dónde parar y cuándo continuar pintando. Para ello ha tenido que estudiar, si se quiere pintar situaciones al azar o rostros que solo están en su inconsciente, no hay espacio para el error. “Debes saber lo que está pasando en esa situación desbordada y tener cierto control que te pueda llevar al término, eso te lo da la experiencia misma”.

A Pizzani le gustan los grandes formatos | Foto Ezequiel Carías @ezevisual

Lo más importante en A mansalva  radica en la vigencia de Pizzani y su referencia a un presente que sigue dialogando con la sensibilidad contemporánea desde la honestidad radical. El artista, según el curador, reafirma la pintura como un territorio de riesgo. Allí la materia se convierte en huella de una experiencia interior que no cede ante el tiempo y que pretende extenderse en el. Porque eso es lo que quiere hacer Pizzani a futuro: darle continuidad a la pasión desbordada que ha marcado su vida.

“El dibujo te da una fortaleza, es la columna vertebral, la estructura. Henri Matisse decía que había que cultivar el espíritu a través del dibujo para llevar a la pintura a un nivel más elevado. Por eso no veo nada previo cuando me coloco sobre el lienzo. Solo dejo que el inconsciente mande. El dibujo es un amparo, un refugio extraordinario, entra y te descongestiona, te armoniza”, concluye.

LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973

Share This Article
No hay comentarios