🔴🔵 Rescate del sistema hídrico nacional requiere inversión de 3.300 millones de dólares, advierte Sociedad de Ingeniería Hidráulica

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Caracas.- El sistema hídrico en Venezuela enfrenta un desafío crítico que requiere una intervención inmediata y estructurada, destacó Norberto Bausson, presidente de la Sociedad Venezolana de Ingeniería Hidráulica. Según el vocero, la capacidad operativa de la infraestructura nacional ha mermado significativamente en los últimos años, ubicándose actualmente en menos del 50 %, lo que requiere inversiones por el orden de los 3.300 millones de dólares para su recuperación.

“Nosotros colocamos el reto en forma numérica: tratar de superar lo que hoy en día se entrega a la población, a todo el territorio nacional, que está en la mitad de lo que necesitamos. Ese es el gran reto que tenemos”, afirmó Bausson durante un encuentro en el Colegio de Ingenieros de Venezuela.

Explicó que, mientras los sistemas hidráulicos tienen una capacidad instalada para entregar hasta 140.000 litros por segundo, actualmente solo se distribuyen cerca de 70.000 litros por segundo.

Esta caída en el suministro no es un fenómeno reciente, sino un proceso que el experto ubica a finales del siglo pasado y que se ha acelerado de forma abrupta en los últimos tiempos, lo que obliga a establecer como prioridad la rehabilitación de la infraestructura existente antes de considerar la ejecución de nuevas obras que, en muchos casos recientes, no han tenido el efecto esperado.

Plan de tres años para la rehabilitación

Para revertir este deterioro, la Sociedad Venezolana de Ingeniería Hidráulica diseñó un plan de recuperación a tres años. El costo estimado para rehabilitar los sistemas existentes es de 3.300 millones de dólares, lo que representaría una inversión promedio de 1.100 millones de dólares anuales. Con estos recursos, el ente asegura que se podría dar un salto hacia una calidad de servicio aceptable, evaluando la funcionalidad de las plantas y los grandes sistemas de bombeo.

Bausson enfatizó que el objetivo no es solo que el agua llegue de forma esporádica o en horarios nocturnos, sino garantizar la disponibilidad continua del servicio. Advirtió que la intermitencia es una característica propia de sistemas en países con infraestructuras muy deterioradas y que Venezuela debe aspirar a estándares de modernidad.

Uno de los puntos más alarmantes señalados por el vocero es el atraso tecnológico del país. Tras una evaluación realizada por gerentes venezolanos en diversas ciudades de América del Sur, el consenso fue que Venezuela presenta un retraso de aproximadamente 50 años en materia de acueductos. Mientras que en otros países de la región la operación es automatizada, con mediciones a distancia y controles de calidad en tiempo real, en Venezuela los sistemas todavía operan de forma manual.

A este rezago técnico se suma el problema de la opacidad informativa. Bausson denunció que no existe certeza absoluta sobre el estado exacto de los sistemas de bombeo y las plantas de tratamiento debido a la falta de información por parte de los organismos oficiales. Por ello, sostiene que el primer paso para la reconstrucción debe ser la elaboración de diagnósticos certeros que permitan identificar la magnitud real de los daños en la infraestructura electromecánica.

Los estados más afectados

El diagnóstico de Sociedad Venezolana de Ingeniería Hidráulica resalta una disparidad entre las regiones del país. Los únicos estados que mantienen un servicio “decente” son los estados andinos. Esto se debe a que sus sistemas funcionan mayoritariamente por gravedad, lo que los hace menos dependientes de grandes estaciones de bombeo y del suministro eléctrico constante.

En contraste, ciudades como Caracas, Maracaibo, Barquisimeto (Lara) y la región central enfrentan los problemas más graves. Estos sistemas requieren energía y equipos electromecánicos complejos para trasladar el agua a través de largas aducciones. El vocero señaló que, en el caso de Zulia, el sistema es crítico, al igual que el sistema Regional del Centro (Pao-Cachinche), que opera a un 50 % de su capacidad o menos.

Bausson explicó que la raíz del problema no está únicamente en las redes de distribución de las comunidades, sino en la incapacidad de traer suficiente agua hacia las ciudades. “En el momento que tú traes la mitad del agua a la ciudad, de ahí para adelante todo es una complicación porque el sistema es interrumpido”, señaló.

Agua y la electricidad van de la mano

El vocero destacó que la recuperación del sistema hídrico es inseparable de la estabilidad del Sistema Eléctrico Nacional (SEN). Alrededor del 70 % de la energía eléctrica de Venezuela depende de sistemas hidráulicos como el Guri, Caruachi y Macagua.

A su vez, el sector agua es un gran consumidor de energía, requiriendo aproximadamente el 10 % de la generación nacional para hacer funcionar sus sistemas de distribución. Un ejemplo claro es la Gran Caracas, que necesita 450 megavatios (MW) de forma constante para bombear el agua desde la cota 100 hasta la cota 1.000 a través de los sistemas Tuy I, II y III. Sin una disponibilidad garantizada de energía, los sistemas de distribución de agua no pueden operar.

Además de la cantidad, la calidad del agua es una preocupación primordial para la Sociedad de Ingeniería Hidráulica. Bausson recordó que el agua es el único servicio público que se ingiere como alimento. Actualmente, las plantas de tratamiento a nivel nacional, que deberían procesar los 140.000 litros por segundo mencionados, se encuentran en muy malas condiciones.

Esta deficiencia impide que el agua entregada sea plenamente potable, obligando a los ciudadanos a recurrir a soluciones individuales como la compra de botellones, el uso de filtros domésticos o tratamientos adicionales en el hogar para poder consumir el líquido de forma segura.

Institucionalidad y talento humano

Para que cualquier inversión financiera sea efectiva, el experto señaló que es imperativo fortalecer las instituciones y recuperar el talento humano. Destacó que, en el pasado, empresas como Hidrocapital enviaban mensualmente a cerca de 60 profesionales al exterior para recibir entrenamiento especializado, entendiendo que servir a millones de habitantes es un reto técnico gigantesco.

Bausson advirtió que “si no hay talento para manejar los sistemas, si no hay organización, es muy difícil revertir” la crisis. Además, propuso la necesidad de reformar tres leyes fundamentales para garantizar la transparencia y la competencia en el sector: la Ley de Licitaciones, la Ley de Contrataciones y la Ley del Trabajo.

A juicio del vocero, siempre ha habido recursos económicos, pero que la clave para el futuro reside en que el talento y el orden legal estén a la altura del capital invertido. Sin un cambio en la forma de gestionar los sistemas, el país corre el riesgo de repetir los errores que llevaron al sistema hidráulico a su estado actual.

LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973

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