🔴🔵 El cambio que transformará las finanzas en Latinoamérica

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En Latinoamérica, el open finance (finanzas abiertas) todavía no termina de despegar del todo. No es por falta de ganas, sino por problemas, el principal es cómo lograr que bancos y fintechs hablen el mismo idioma y cómo armar reglas claras. Pero, más allá de esos obstáculos grandes, hay países que están implementando a través de sus hojas de ruta esta nueva manera de manejar las finanzas.

Para que una entidad financiera le entienda a otra, necesitan un lenguaje común. Y eso implica que los datos estén limpios, ordenados. Porque de nada sirve recibir un pago etiquetado como «pago_01» si no sabes si eso fue un seguro del carro o la suscripción de Netflix que se olvidó de cancelar.

Oscar Hernández, de la consultora Bluetab Latam, explica que: «El open finance es superútil para evaluar el riesgo de alguien que pide un crédito. Pero la información no siempre está centralizada ni ordenada». 

Tanto así, que a veces en la base de datos aparecen tres personas distintas: «María», «María López» y «María L.», cuando en realidad es la misma cliente. «Buscamos que la información sea consistente y sólida, dice Hernández, porque si no, los errores se multiplican».

Pero el problema también es la privacidad, puesto que, «se necesita saber saber cómo se usa un nombre, cómo se traslada a otras fuentes para ofrecer un producto o una asesoría». Él es mexicano y conoce bien cómo opera el open finance allá, bajo la Ley Fintech, donde los datos transaccionales (saldos, historial de movimientos, pagos de tarjetas) solo se comparten si el cliente dice «sí» de manera explícita.

El open finance no es otra cosa que la evolución del open banking, ya no solo compartes datos bancarios, sino también de seguros, inversiones, pensiones y créditos. Y compartir todo eso tiene sus bemoles.

Natalia Landeta, CEO y cofundadora de Certena, detectó esa necesidad a tiempo. Ella dice que: “Los datos se están moviendo muy rápido, y en algún momento toca ponerles freno y orden con el consentimiento”. 

Su modelo de negocio obliga a las empresas a pedir permiso de forma clara, para que el usuario sepa qué información está entregando. Porque el open banking se basa en la confianza, y la confianza es frágil. Si no le explicas bien a la gente el beneficio («con tus datos te damos mejor tasa»), el usuario va a decir «no» por reflejo. Lo que propone Certena es manejar todos esos permisos desde una sola plataforma, para que no te canses de dar el sí en veinte aplicaciones diferentes.

Los pioneros en la implementación

Colombia es uno de los países que ya comenzó a promover la implementación del open finance. La idea es que usted pueda autorizar que usen su información financiera (sus movimientos, sus deudas, sus ingresos) para ofrecerle créditos y servicios hechos a su medida. 

Se trata de que la gente con poco historial bancario también pueda acceder a financiación, y de que los bancos empiecen a competir de verdad por usted, ofreciéndole mejores condiciones.

El decreto expedido por la Superintendencia Financiera de Colombia, funciona con una especie de «permiso digital» que usted da para que los bancos, las apps financieras y otros operadores compartan datos de forma segura. Usted es el que manda. Ese control sobre la información propia es, de hecho, el corazón del asunto.

Pero claro, pasar del papel a la realidad implica enfrentar los mismos retos que vimos al principio. No basta con una ley; toca que los datos estén limpios, que la gente confíe y que las instituciones se pongan de acuerdo.

Esta semana, Nisum y la fintech Finerio Connect anunciaron una alianza para justamente destrabar este embudo en Latinoamérica. La idea es que las entidades financieras dejen de ver la regulación como un gasto molesto y la conviertan en un negocio rentable.

Finerio Connect pone la tecnología para exponer APIs de datos, pagos y servicios, y para conectar la información financiera de los clientes entre distintas instituciones. Como dijo Pablo Vicencio, de Finerio: «Estamos eliminando la fricción técnica para que los bancos pasen de solo cumplir la regla a implementar Open Finance de verdad».

Por su lado, Nisum entra con el acompañamiento estratégico: orquestan toda la implementación para que esa innovación no choque con los sistemas viejos que ya tienen los bancos. Sebastián Martínez, de Nisum Chile, lo resume así: «Acompañamos a las instituciones en la transición de un gasto en compliance a una inversión estratégica. Queremos que el paso hacia las finanzas abiertas sea fluido, seguro y, sobre todo, rentable».

Ambas compañías ya tienen la mira puesta en Chile, Perú y Colombia. Su visión es abrir los datos no es un trámite, es la mejor herramienta para competir y para construir relaciones de verdad con los clientes.

Artículo escrito por Stiven Cartagena para El Nacional

LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973

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