🔴🔵 Habitantes de La Vega soportaron apagón de 19 horas entre la espera y la indignación

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Caracas.- Como todos los días, la señora María, residente de La Vega desde hace más de 50 años, tenía previsto levantarse el miércoles 27 de mayo a las 6:00 a.m. para hacer el café de las mañanas y arrancar con su rutina; sin embargo, el pitido de un UPS la despertó antes, a las 5:48 a.m., para darle un anuncio: se fue la luz.

Un poco adormecida, se levantó, presionó el botón para callar el ruido agudo del aparato y decidió seguir con su rutina con la esperanza de que solo serían unas pocas horas, como de costumbre, pues los apagones en ese sector no suelen ser tan seguidos y se resuelven en cuestión de unas pocas horas.

No pudo preparar el café, ya que, incluso para encender la cocina depende de la electricidad, por lo que decidió volver a la cama y esperar a que, con el paso de las horas, el servicio fuese reestablecido, o, en su defecto, los locales estuviesen abiertos para poder comprar un encendedor.

Al despertar a las 10:00 a.m., la realidad era la misma: todo estaba a oscuras, así que tomó el efectivo que tenía reservado para pagar el pasaje y salió a comprar el yesquero para hacer su café y su desayuno.

En la calle, Gustavo, el dueño de una bodega de la esquina de la calle Zulia, intentó tomar el apagón con calma, aunque cada minuto sin electricidad significaba la posibilidad de que más de 200 dólares invertidos en helados pudieran perderse.

Decidió salir y comprar algunas cosas que faltaban para completar los anaqueles de su pequeña bodega y estaba en eso cuando una llamada le devolvió el alma al cuerpo: llegó la luz. Eran las 12:00 del mediodía.

Pero el servicio solo llegó a algunas casas y locales comerciales, por lo que cientos de familias en zonas como Los Bloques, El Carmen, La Zulia (parte baja y parte alta), Los Paraparos, 1era de Mayo y 23 de Junio, no corrieron con la misma suerte.

Los vehículos alumbraban las calles oscuras a medida que caía la noche | Foto: El Pitazo

Los consejos comunales se activaron a las 4:40 p.m. a través de los grupos de WhatsApp para dar respuestas: «Se cayó una guaya de alta tensión y dos transformadores en la sub estación de Montalbán al lado de la Clínica Padre Machado. Las cuadrillas están realizando el trabajo. Esperamos pronta solución a la avería para el restablecimiento del servicio eléctrico».

Aunque la reacción fue pasadas largas 11 horas, esto dio esperanza a los habitantes porque siempre es mejor saber qué pasó y si se está atendiendo la falla. Muchos locales, que ofrecen servicios de barbería, venta de helados o venta de agua, se mantuvieron abiertos desde la mañana -a pesar de que no podían funcionar sin luz- con la esperanza de poder retomar la jornada y ganar algo de dinero en el día. Pero se hizo de noche y con las caras largas, los propietarios decidieron bajar sus santamarías.

La solidaridad dijo «presente»

Llegó la noche, más de 17 horas sin luz, y las personas que aun estaban afectadas empezaron a quedarse sin batería en sus teléfonos, por lo que decidieron acudir a lugares donde sí había luz para cargar celulares, bombillos y linternas.

En la parte alta de La Vega, las personas salieron de sus casas a conversar en balcones y pudieron notar la presencia de águilas, algo que tal vez para muchos es inaudito, pero para quienes habitan allí tiene una explicación sencilla: «el vecino cría conejos», dijo una señora que tomaba café en su casa entre risas.

Algunos vecinos, que pudieron tomar previsiones y comprar UPS para mantener por unas pocas horas el funcionamiento de sus routers, abrieron la señal para que los que vivían cerca pudieran acceder a internet desde sus celulares.

La luz llegó a las 12:55 de la madrugada. En el ambiente se sentía la tensión, algunos comentaron que no se había vivido algo así desde el megaapagón de 2019, cuando todo el país se quedó a oscuras y en caracas la falla duró tres días.

A pesar de que aun había gente en la calle, no se escuchó la celebración que suelen hacer los vecinos en los barrios. Tal como si se tratara de una protesta silenciosa, todos decidieron volver a sus casas, encender los equipos que permanecían apagados y acostarse a dormir después de 19 horas de cansancio y preocupación.

LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973

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