🔴🔵 Benigno Alarcón: «El gran peligro es que la normalización sustituya a la democracia»

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A poco más de cinco meses de la instalación del gobierno interino presidido por Delcy Rodríguez, el panorama político venezolano muestra una aparente estabilidad que, según analistas, oculta tensiones profundas y una estrategia de “arrastre de pies” por parte del oficialismo. En una reciente edición de Espacio Runrunes, conducido por el periodista Luis Ernesto Blanco , el analista político Benigno Alarcón, desmenuzó la lógica detrás del plan de Estados Unidos para Venezuela, el rol de la oposición y los riesgos de una “normalización” sin reinstitucionalización.

El “autodesmontaje” del régimen

Para Alarcón, los hechos demuestran que, por ahora, la normalización económica se ha impuesto sobre la transición política. Citando el plan de tres fases esbozado en su momento por el secretario de Estado Marco Rubio (estabilización, recuperación y transición), el analista sugiere que el país se encuentra en una fase intermedia donde las dos primeras etapas se han solapado. Sin embargo, sostiene que no hay razones para seguir postergando la transición porque el país nunca se desestabilizó por lo ocurrido el 3 de enero desmitificando los escenarios de caos que muchos auguraban debido  a que el deseo de cambio político también permea las bases de las instituciones del Estado y los cuarteles.

“La realidad es que aquí Maduro se fue un día o lo sacaron un día y no pasó nada (…) El país mantuvo su estabilidad”, señaló Alarcón.  

Según el experto, la estrategia de Washington parece basarse en una lógica particular: que sea el propio régimen el que desmonte su sistema, dado que controlan las estructuras de poder y conocen sus engranajes mejor que nadie. Esto buscaría garantizar que, cuando se celebren elecciones, el nuevo gobierno no herede un Estado minado y saboteable. Sin embargo, el exdirector del Centro de Estudios Políticos de la UCAB advirtió que no existen antecedentes históricos exitosos de un proceso similar y que la gran incógnita sigue siendo qué incentivos reales tiene el chavismo para cooperar en su propio desmantelamiento.

La estrategia de ganar tiempo

Alarcón advirtió que, al sentirse menos amenazado por una opción militar exterior, el gobierno venezolano ha comenzado a “calcular” y ralentizar el cumplimiento de las demandas de la comunidad internacional. “Por un lado, el oficialismo agilizó procesos que benefician su estabilidad económica, como la aprobación instantánea de la Ley de Hidrocarburos, pero por otro, organizaciones como el Foro Penal reportan que cerca del 40% de los presos políticos registrados continúan tras las rejas. 

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El factor María Corina Machado

Alarcón descartó la posibilidad de una elección presidencial en el corto plazo debido a factores fácticos: la falta de un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE) y la ausencia de un cronograma que respete los estándares mínimos de seis meses de anticipación. No obstante, ve “totalmente posible” un escenario electoral para el primer semestre de 2027 (el año que viene).

Respecto a los liderazgos, enfatizó que la fase de recuperación económica no se ha traducido en un piso político para Delcy Rodríguez, cuyo apoyo se mantiene estancado en torno al 24% o 25%, cifras similares a las de Nicolás Maduro. Sostuvo que la principal fuerza de la oposición sigue concentrada en María Corina Machado, a quien calificó como “la gran electora”.

Sobre el eventual regreso de Machado al país, Alarcón apuntó que la administración estadounidense ha frenado esta acción por temor a que afecte la estabilidad actual. Sin embargo, advirtió que la líder opositora debería volver relativamente pronto —posiblemente este mismo año— para evitar que su capital político se resienta por la ausencia física.

El peligro de la normalización 

Alarcón insistió en que el hito del 3 de julio (cuando se cumplan los 180 días de los plazos constitucionales de ausencia presidencial) podría servir como un factor de presión para exigir un calendario electoral, siempre y cuando la oposición lidere y direccione esa fecha.

El analista concluyó con una alerta contundente: si la normalización económica no tiene una contraprestación política que recupere la democracia, el país quedará en una posición mucho más vulnerable.

“Quedamos en peor posición porque tendremos un régimen que se cerrará nuevamente, pero con más poder, más recursos y nuevos aliados”, sentenció, advirtiendo que, sin contrapesos institucionales, cualquier avance económico o ley podría ser revertido mañana, abriendo la puerta a una nueva etapa de retaliación y persecución política”.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973

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