🔴🔵 Terremotos en Venezuela | De la Caracas de 1967 a La Guaira de 2026: claves y datos de dos sismos históricos

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Los dos terremotos de este miércoles 24 de junio revivieron el recuerdo del sismo que sacudió a Caracas el 29 de julio de 1967. En esa ocasión, un solo temblor golpeó a la capital a las ocho de la noche. Los daños más graves de ese año se concentraron en edificios de zonas como Los Palos Grandes y en los hoteles de la costa de Vargas, dejando una marca en la memoria de los venezolanos.

En cambio, lo que pasó ahora en 2026 fue doblete sísmico: dos terremotos seguidos con apenas 39 segundos de diferencia. El segundo golpe terminó de tumbar las casas y edificios que ya estaban sentidos, sin darle tiempo a la gente de salir.

En entrevista con El Pitazo, el experto en rescate y comisionado de análisis de riesgos de la alcaldía de San Diego, Jacobo Vidarte, analizó el escenario actual frente al pasado para entender el impacto de ambos desastres a través de tres factores fundamentales: magnitud, vulnerabilidad, réplicas y capacidad.

Claves comparativas

Magnitud y la cantidad de sacudidas: El terremoto de 1967 registró una magnitud de 6.5 a 6.7 con una duración de 35 segundos. Aunque fue un evento único, causó entre 235 y 370 muertes. Por el contrario, el desastre actual de 2026 destaca por ser un doblete sísmico de magnitudes mucho mayores: 7.2 y 7.5. Vidarte explica que, a mayor magnitud, menor profundidad y mayor duración, el nivel de destrucción aumenta de forma drástica. Mientras que en el siglo pasado las estructuras enfrentaron un solo impacto continuo, este miércoles el segundo sismo ocurrió apenas 39 segundos después del primero, golpeando edificaciones que ya estaban sentidas e impidiendo ejecutar a tiempo las técnicas básicas de autoprotección —como agacharse, cubrirse y sujetarse— antes de poder evacuar hacia una zona segura.

Vulnerabilidad de las construcciones y el riesgo de réplicas: En 1967, el colapso de las grandes torres en Los Palos Grandes y Caraballeda demostró que la ingeniería de la época tenía fallas graves de diseño, con columnas que no resistían la flexión. A raíz de lo ocurrido, recuerda Vidarte, se creó Funvisis para exigir las primeras normas sismorresistentes en el país. Para 2026, la vulnerabilidad cambió: el peligro ya no solo está en las estructuras antiguas que arrastran décadas de fatiga de materiales, sino en el masivo crecimiento de viviendas informales construidas en los cerros y costas de La Guaira sin ningún tipo de ingeniería ni vigas de refuerzo.

Respecto a los movimientos secundarios, en 1967 sembraron pánico, pero encontraron una ciudad con servicios operativos; hoy, en cambio, las réplicas continuas son el riesgo más crítico para los grupos de rescate en Catia La Mar y Tanaguarenas, ya que amenazan con derrumbar por completo edificios que quedaron sentidos y agrietados por el doble golpe inicial.

Ante ese peligro, Vidarte insiste en que las familias no deben regresar a las edificaciones inmediatamente después del movimiento telúrico hasta que tanto estén dadas las condiciones.

Capacidad de respuesta logística: La capacidad de respuesta marca una distancia tecnológica evidente entre las dos épocas. Durante la emergencia de 1967, Venezuela no contaba con los recursos técnicos, la experiencia de rescate ni el apoyo global automatizado que existe a nivel mundial en la actualidad.

Hoy en día, a pesar de que el colapso de las comunicaciones y el cierre del aeropuerto de Maiquetía complican el panorama en el litoral central, los equipos de rescate disponen de protocolos internacionales estandarizados y herramientas especializadas para enfrentar catástrofes complejas.

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¿Por qué el epicentro en Yaracuy golpeó la costa?

El ingeniero Eduardo Linarez también fue consultado sobre lo ocurrido por El Pitazo. El profesional se refirió al sismo dual, al que calificó como “un fenómeno muy poco común”.

El especialista señaló que el epicentro se ubicó en el estado Yaracuy debido a que en esa región coincide la actividad tectónica que viene de la cordillera de los Andes con la de la cordillera de la costa, un sistema donde se encuentran fallas históricas como las de Boconó, El Tocuyo, San Sebastián y Caracas, asociadas a la destrucción de varias ciudades en el pasado.

Linarez detalló que los dos movimientos sísmicos ocurrieron a profundidades muy superficiales —el primero a 10 kilómetros y el segundo a 20 kilómetros—, lo que desató una onda expansiva de gran intensidad.

De acuerdo con el ingeniero, el origen pudo ser un movimiento de límites transformantes, un proceso donde las placas se desplazan en direcciones opuestas y generan una fricción que, aunque no destruye la corteza, acumula y libera una enorme cantidad de energía.

Debido a la poca profundidad y a las proyecciones oblicuas del choque, esa onda expansiva se promedió y proyectó con fuerza hacia la cordillera de la costa, afectando gravemente a Caracas y golpeando con mayor dureza la fragilidad geológica de La Guaira.

Historial sísmico de Venezuela

Los antecedentes sísmicos del país registran eventos devastadores que explican la vulnerabilidad de las estructuras actuales. El 17 de enero de 1929, un terremoto de magnitud 6.9 destruyó por completo la ciudad de Cumaná, en el estado Sucre, donde se generó un tsunami y murieron unas 800 personas.

Décadas más tarde, el 3 de agosto de 1950, la tierra volvió a moverse en el centro del país con un sismo de magnitud 6.8 que dejó cerca de 100 fallecidos y redujo a escombros casi toda la población de El Tocuyo, en el estado Lara.

El hito más recordado en la región central ocurrió el 29 de julio de 1967. Un temblor de magnitud 6.6 con epicentro cercano a Caracas provocó el colapso de edificios altos en Los Palos Grandes y daños graves en los hoteles de la costa de Vargas, dejando un saldo de 245 muertos y más de 2.000 heridos.

Treinta años después, el 9 de julio de 1997, el oriente del país sufrió nuevamente con un sismo de magnitud 6.9 que afectó con dureza a Cariaco y Cumaná, causando 73 muertes y unos 3.000 damnificados en medio de fuertes lluvias que complicaron los rescates.

Durante los últimos años, la actividad sísmica se mantuvo constante, pero con menor impacto mortal. El 12 de septiembre de 2009, un temblor de magnitud 6.4 frente a las costas de Carabobo dejó 16 lesionados y daños estructurales en Valencia, Maracay y Caracas. Posteriormente, en noviembre de 2015, el estado Mérida registró dos sismos seguidos de magnitud 5.1 que se cobraron la vida de dos personas.

El movimiento más fuerte del siglo XXI se sintió el 21 de agosto de 2018; tuvo una magnitud de 6.9 y provocó fallas en fachadas a nivel nacional, incluyendo la inclinación de los últimos pisos de la Torre de David en la capital, aunque no dejó víctimas que lamentar.

El antecedente más cercano antes de la crisis actual ocurrió en septiembre de 2025, cuando un enjambre de 189 sismos menores en el occidente del país, especialmente en el estado Zulia, agrietó viviendas, hospitales, iglesias y colapsó postes de luz y semáforos.

LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973

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