Caracas.- El gobierno de Estados Unidos ha evitado publicar una postura clara sobre el posible regreso de María Corina Machado a Venezuela, un retorno que se plantea en medio de la emergencia nacional por los terremotos del 24 de junio. La ausencia de un respaldo público de Washington, las diferencias internas dentro de la administración de Donald Trump y el papel de los gobiernos aliados que hoy envían ayuda humanitaria al país forman parte del escenario que rodea la decisión de la líder opositora de intentar volver.
Las recientes declaraciones del Departamento de Estado de Estados Unidos sobre el anunciado regreso de Machado a Venezuela evidencian la incertidumbre que existe en Washington sobre la decisión de la líder opositora, en un contexto marcado por la crisis humanitaria tras los devastadores sismos que dejan miles de muertos en el centro del país.
Ese fue el principal temas abordado por el periodista Jorge Agobian, excorresponsal de la Casa Blanca y conductor del programa Estos son los hechos, durante una entrevista concedida al programa especial La Conversa de la ARI con La Luz, conducido por César Batiz, director de El Pitazo, y Luz Mely Reyes, directora de Efecto Cocuyo.
Agobian reveló que consultó directamente a Natalia Molano, portavoz en español del Departamento de Estado, sobre los reportes publicados por Reuters y otros medios estadounidenses que apuntaban a una supuesta «frustración» dentro de la Casa Blanca por las gestiones para que Washington respaldara públicamente el regreso de Machado.
La respuesta, explicó, fue que Estados Unidos no tiene una posición oficial sobre la decisión de la dirigente opositora. Según citó el periodista, Molano afirmó que «Venezuela sigue siendo un país soberano con autoridades interinas y que ellos son la última autoridad en su territorio», además de señalar que la prioridad de Washington está centrada en apoyar las labores para salvar vidas tras la tragedia ocasionada por los terremotos.
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«Las palabras tienen peso»
Para Agobian, el pronunciamiento del Departamento de Estado y la administración de Donald Trump tiene una relevancia política que no debe minimizarse. «Llama muchísimo la atención porque en Washington las palabras tienen peso», afirmó durante la entrevista.
Explicó que, dentro de la diplomacia estadounidense, los mensajes públicos suelen responder a posiciones previamente discutidas y consensuadas, por lo que el silencio de la Casa Blanca respecto al regreso de Machado también envía una señal.
A su juicio, todavía no está claro si la dirigente viajó a Panamá con el respaldo de la administración Trump o si decidió emprender ese recorrido por iniciativa propia.
«No sabemos si llegó a Panamá con la venia de la Casa Blanca o si, por el contrario, se fue a la venezolana, como si lema de campaña», comentó.
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Divisiones dentro de la administración Trump
El corresponsal sostuvo que el caso refleja las diferencias existentes dentro del propio gobierno estadounidense sobre la estrategia hacia Venezuela. Según explicó, uno de los grupos de mayor influencia está integrado por funcionarios vinculados al área energética, cuya prioridad son los intereses petroleros de Estados Unidos.
«Hay un grupo dentro del entorno de Trump que solo piensa en petróleo y en los intereses nacionales de Estados Unidos. Cada decisión hacia Venezuela pasa por esa óptica», afirmó.
En contraste, indicó que otro sector, conformado por altos funcionarios del Departamento de Estado, impulsa una política centrada en la presión diplomática y política sobre el gobierno venezolano.
Los aliados de Trump también respaldan a Machado
El periodista destacó además que varios de los gobiernos que respaldan políticamente a María Corina Machado son, al mismo tiempo, aliados cercanos del presidente Donald Trump.
Esos mismos países —como Panamá, El Salvador y Chile— figuran entre los que han enviado ayuda humanitaria a Venezuela para apoyar las labores de rescate y atención a los damnificados por los terremotos.
Considera que si con alguien debe hablar María Corina Machado es con esos gobiernos aliados que hoy están enviando ayuda humanitaria. Sin embargo, planteó que también existe la incógnita de «hasta dónde esos gobiernos estarían dispuestos a involucrarse» políticamente si desde Washington no existe una señal clara de respaldo.
Un momento de máxima fragilidad
Agobian insistió en que el eventual regreso de Machado ocurre en uno de los momentos más complejos que ha vivido el país en los últimos años. Sin cuestionar la decisión de la dirigente opositora de regresar a Venezuela, aseguró que el contexto político y diplomático es «extremadamente delicado».
A su juicio, el anuncio de su retorno constituye un punto de no retorno tanto para Machado como para la relación que ha mantenido con la administración Trump. «Si la relación se fractura aún más, será mucho más complicado reconstruir un nuevo engranaje político entre Washington y María Corina Machado», sostuvo.
Durante la entrevista, Agobian señaló que el episodio servirá para medir hasta dónde llega el respaldo político de Estados Unidos a la dirigente opositora.
Explicó que desde enero distintos analistas han debatido sobre el nivel de influencia que Washington mantiene sobre la estrategia de Machado y que las próximas declaraciones oficiales permitirán conocer si esa relación continúa intacta. «Todas las señales públicas que tenemos hasta este momento parecieran indicar que es una decisión tomada por su cuenta», afirmó.
Añadió que una vez que Machado logre ingresar a Venezuela, el foco estará puesto en la reacción de Estados Unidos y en cómo evolucionará la relación política entre ambos.
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María Corina en Panamá
Machado informó que permanece en Ciudad de Panamá y que tenía previsto regresar a Venezuela el 29 de junio para acompañar a las comunidades afectadas por los terremotos del pasado 24 de junio. La dirigente denunció que el cierre del espacio aéreo nacional impidió concretar su retorno y aseguró que esa medida también obstaculiza el ingreso de ciudadanos y equipos de ayuda humanitaria.
Machado salió de Venezuela de forma clandestina a comienzos de diciembre de 2025, después de permanecer varios meses en la clandestinidad tras las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024. Su reaparición pública ocurrió el 10 de diciembre de ese año en Oslo, Noruega, durante los actos relacionados con la entrega del Premio Nobel de la Paz.
Para Agobian, la incertidumbre sigue marcando el escenario. «No podemos predecir lo que va a pasar», dijo, pero insistió en que las señales emitidas hasta ahora por la diplomacia estadounidense permiten concluir que el eventual regreso de Machado ocurre en un momento de alta sensibilidad política y geopolítica, tanto para Venezuela como para Washington.
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