Caracas.- Los docentes y el personal administrativo y obrero del Ministerio de Educación recibieron durante el mes de julio diversos pagos correspondientes al cierre del año escolar, que llegaron acompañados de una serie de reclamos por el deterioro del ingreso y, en el caso de los jubilados, retrasos y exclusiones en los pagos.
La diferencia entre los ingresos percibidos actualmente y el poder adquisitivo que tenían los educadores en décadas pasadas demuestra la crisis que afecta tanto a trabajadores activos como a pensionados y jubilados.
Luis Ordoñez, representante del Sindicato de Maestros de Distrito Capital, detalló que los docentes activos recibieron el pago de su bono vacacional calculado sobre la base de 60 días de salario. En su caso particular, como docente categoría 6 activo, el monto recibido por concepto de estos 60 días de bono vacacional fue de 835,6 bolívares (1,12 dólares).
Además de este monto, el personal recibió un bono especial de vacaciones, decretado por el Gobierno nacional, por un valor de 60 dólares. Este beneficio se tradujo en un depósito de aproximadamente 44.586 bolívares. Ordoñez señaló que para finales de mes todavía quedaba pendiente el pago del ajuste de 28 días, que corresponde al reajuste salarial de cuatro semanas, el cual suele cancelarse en la última semana de julio.
A estos montos se suman el Ingreso Integral de los Trabajadores por un monto de 150 dólares y el cestaticket de 40 dólares, para un total de 250 dólares hasta el momento. No obstante, falta por cancelar el Bono de Responsabilidad Profesional, cuyo monto varía según los años de servicio y el grado académico, así como una última parte del Ingreso Integral de los Trabajadores, por un monto de 50 dólares.
El personal administrativo, por su parte, percibió una bonificación al ingreso familiar equivalente a 75 días de salario, además de 150 dólares por concepto de Ingreso Integral de los Trabajadores y 40 dólares de cestaticket. Para este 27 de julio, para este grupo quedaba pendiente la cancelación del Bono Especial de Vacaciones de 65 dólares y una última parte del Ingreso Integral de los Trabajadores de 50 dólares. El total asignado para este sector en bonos fijos asciende a 305 dólares, aparte de los montos correspondientes a los 75 días de salario integral.
Por su parte, los obreros recibieron un bono vacacional de 60 días de salario, una bonificación sustitutiva de uniformes de 60 días de salario y una bonificación sustitutiva de útiles escolares de 30 días de salario. También se les depositó 150 dólares del Ingreso Integral de los Trabajadores, 40 dólares de cestaticket y el Bono Especial de Vacaciones de 65 dólares, el cual equivale a 47.919,95 bolívares. Al igual que el resto del personal activo, a los obreros les restaba por cobrar 50 dólares del Ingreso Integral. El total proyectado para este personal en bonificaciones fijas es de 305 dólares, sumado a los 150 días de salario por vacaciones, uniformes y útiles escolares.
La situación de los jubilados: discriminación y retrasos
Una trabajadora jubilada del estado Miranda calificó la situación actual como “un atropello sistemático y una humillación” por parte del Gobierno nacional. Entre sus principales quejas destaca la exclusión del beneficio del cestaticket y lo que describe como una “discriminación descarada” en el cronograma de pagos.
Los jubilados denuncian que el Bono de Ingreso Integral al Trabajador les fue cancelado con dos días de retraso en comparación con el personal activo. Asimismo, aseguran que no se les otorgan los 28 días de ajuste salarial y que el Bono de Profesionalización no lo han percibido. En cuanto al Bono Especial de Vacaciones, la jubilada de Miranda señaló que debieron esperar hasta el día 25 de julio para recibirlo, 15 días después de que fuera pagado a los trabajadores activos.
Los jubilados de educación percibieron quincenas variables según su categoría: un Docente I recibió 329,85 bolívares mensuales, mientras que un Docente VI percibió 450,70 bolívares . El bono recreacional de 60 días para los jubilados fue de 47.919,95 bolívares (unos 64 dólares).
A través de la plataforma Patria, los jubilados recibieron el bono de Ingreso Integral de la Administración Pública por un monto de 96.292 bolívares, equivalente a unos 131 dólares. Por su parte, la pensión del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS) se mantuvo en 130 bolívares, lo que representa 0,15 centavos de dólar. A este grupo todavía les falta cobrar la última parte del Ingreso Especial de los Trabajadores, por un monto de 35 dólares, para un total de 235 dólares en el mes de julio.
Las exigencias del sector jubilado incluyen la homologación del bono alimentario con el personal activo, ya que la contratación colectiva establece igualdad de beneficios, y el pago del Bono de Profesionalización que se omite al pasar a la condición de jubilado. También reclaman los intereses de mora por retrasos en el pago de prestaciones sociales, las cuales consideran ínfimas debido al estancamiento salarial vigente desde el año 2022.
El salario de antes frente a la realidad actual
Edgar Silva, coordinador nacional del Comité de Derechos Humanos para la Defensa de los Pensionados, Jubilados, Adultos Mayores y Personas con Discapacidad, recuerda que durante el segundo gobierno de Rafael Caldera, entre 1997 y 1998, un docente de categoría cinco percibía un salario base de entre 200.000 y 350.000 bolívares de los antiguos al mes, que al cambio oficial equivalían a unos 400 a 700 dólares mensuales.
El bono vacacional para un docente de esa misma categoría, calculado sobre el salario integral que incluía primas por hogar, antigüedad y profesionalización, oscilaba entre 1.000 y 1.400 dólares pagados en el mes de julio.
Con un solo sueldo mensual, un docente de categoría cinco podía cubrir la totalidad de la canasta alimentaria familiar y aún disponía de presupuesto para otros gastos. Era habitual que los educadores pudieran adquirir su vivienda principal mediante créditos del Ipasme o la Ley de Política Habitacional, comprar vehículos nuevos y equipar sus casas con electrodomésticos.
El bono vacacional de aquel entonces permitía costear viajes turísticos nacionales e internacionales con el núcleo familiar durante el asueto escolar. Además, esos recursos alcanzaban para cubrir la compra de útiles escolares y los pagos de matrículas escolares y universitarias.
“Nos íbamos de vacaciones a Margarita, Mérida, Puerto Cabello, etc. Se podía hacer esas cosas. Hoy, imposible”, dijo Silva a El Pitazo.Detalló que en el pasado los pagos de julio le permitían, además, adquirir los útiles escolares, pagar la universidad privada a sus hijas, el alquiler del apartamento en Caracas y de una casa en Barquisimeto, entre otras cosas.
En contraste, los ingresos actuales se destinan casi exclusivamente a comprar alimentos y medicinas. “Es una angustia permanente, diaria. ¿Cómo hago para comprar los alimentos, las medicinas, el agua mineral porque la de tubería no se puede tomar, pendientes de si llega el agua, o la luz , o el gas, etc? Y si hay un familiar enfermo pues, se agrava todo”, agregó.
Lo que antes era un periodo de descanso y recreación, se ha transformado en una lucha por la subsistencia. Los testimonios coinciden en que hoy es imposible realizar las actividades que se hacían en el pasado debido al deterioro del salario en el país.
LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973