La red de escuelas Fe y Alegría alertó este miércoles 5 de agosto que 18.000 estudiantes y 1.700 trabajadores que forman parte de la institución podrían quedar fuera de las aulas si no se actúa a tiempo en las reparaciones de 31 centros educativos que sufrieron daños críticos en su infraestructura por el doble terremoto del 24 de junio, pese a que ninguno se desplomó en su totalidad.
«La educación no puede ser la cenicienta en esta realidad de país». Con esta frase, el padre José Gregorio Terán, director general de Fe y Alegría, resumió el sentir de una institución que hoy no solo lucha contra las grietas físicas que dejaron los recientes terremotos, sino contra la vulnerabilidad socioeconómica que asfixia a sus maestros y familias.
Para atender solo 14 de estos espacios, Fe y Alegría estima un presupuesto de 1.250.000 dólares, fondos con los que actualmente no cuentan, por lo que hacen un llamado urgente a la solidaridad nacional e internacional.
Según el padre Terán, se contabilizan 73 espacios educativos afectados en todo el país, mientras que el drama humano se extiende a la comunidad con 715 estudiantes y 200 trabajadores que sufrieron daños en sus viviendas
El luto en Caraballeda: 30 estudiantes que ya no están
El testimonio más desgarrador proviene del estado La Guaira. El profesor Leonardo Suárez, director de la E.T. Fe y Alegría Simón Bolívar, informó que la zona de Caraballeda y Catia La Mar fue una de las más golpeadas.
«Lamentablemente tuvimos la pérdida de 30 estudiantes, desde preescolar hasta jóvenes a punto de graduarse como técnicos medios en aduana», relató Suárez. El impacto ha diezmado la matrícula: de una comunidad de 809 familias, los registros parroquiales ahora solo cuentan con 309, debido al fallecimiento de personas y a un nuevo flujo migratorio impulsado por el miedo y la pérdida.
A pesar de que el edificio escolar permanece habitable, Suárez describe un ambiente de «soledad y vacío» en las calles, donde el personal intenta ser un centro de esperanza en medio de la ansiedad de quienes se quedaron.
Sin docentes no hay escuela: el reclamo por un salario digno
La crisis de infraestructura se cruza con una crisis laboral crítica. El profesor Rafael Peña, director de la E.T. San José Obrero, denunció el incumplimiento de los convenios por parte del Estado.
Peña detalló que el personal de los colegios subvencionados (AVEC) está siendo privado de beneficios establecidos por ley. «Un trabajador con 27 años de servicio recibió apenas 2.224 bolívares de bono vacacional este julio; eso no llega ni al equivalente de un dólar en salario», denunció con preocupación.
Asimismo, advirtió que el Estado no está cubriendo el 9% de la ley de pensiones ni los aportes patronales, recargando estos costos en las familias que ya están empobrecidas.
«No podemos pedirle a nuestros docentes que sean el motor de la reconstrucción cuando su cabeza está en cómo llegar a fin de mes», sentenció el padre Terán.
La hermana Ivonne González, directora de Fe y Alegría Jesús Maestro en Petare, destacó el sacrificio diario del personal.
«Para llegar a la Zona 10 de Petare, los maestros no solo usan el Metro, deben pagar moto o jeep para subir el cerro», explicó González, señalando que los recientes aumentos de pasaje golpean directamente el bolsillo del docente.
Enfatizó que la escuela ha sido el ancla emocional tras el doble terremoto. A pesar de que muchas casas de ladrillo sufrieron fracturas y familias emigraron a otros estados por perder sus hogares, el personal se presentó a las aulas para ofrecer rutinas y estabilidad a los niños.
«Regresar a las escuelas garantiza espacios seguros donde los estudiantes pueden drenar emociones», destacó.
Un llamado al pacto educativo
Fe y Alegría ha activado cuatro líneas de acción:
- Infraestructura: auditoría de riesgos y búsqueda de financiamiento.
- Saneamiento: agua y servicios para los centros.
- Acciones que abrazan: acompañamiento espiritual y psicoemocional para levantar la esperanza.
- Sostenibilidad: campañas de apoyo económico para evitar la deserción escolar.
La institución hace un llamado a la sociedad y al sector empresarial para sumarse a lo que denominan como un pacto educativo. «Sin docentes no hay escuela, y sin escuela no hay futuro», concluyó Peña.
LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973