🔴🔵 Marisol Escobar entra en la lista de esculturas clave de The New York Times

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El periódico The New York Times incluyó a Women and Dog, de la venezolana Marisol Escobar, en su lista de las 25 esculturas que definen la era moderna, que incluye obras realizadas después de la Segunda Guerra Mundial, que culminó en 1945.

El medio subraya que la creadora incorporó su propia imagen en esculturas de madera de formas cúbicas que combinaban influencias del pop, el arte precolombino y el arte folclórico. Entonces, su rostro aparece pintado, dibujado o tallado en madera y vaciado en yeso en distintas escenas de la vida cotidiana.

Recuerda piezas como Dinner Date (1963), The Wedding (1962-63) y, en este caso, Women and Dog, propiedad del Museo Whitney. Así lo describe: aparece, como si esperara la señal del semáforo para cruzar, junto a un par de figuras adultas (una de las cuales sostiene a un perrito alegre con una correa) y una niña pequeña.

“Años antes del movimiento de arte feminista de la década de 1970, estas figuras a tamaño real ofrecían un retrato mordaz, aunque enigmático, de la mujer burguesa estadounidense. Representadas de forma tan rígida que parecen prisioneras de sus propios cuerpos toscamente labrados, las mujeres son a la vez elegantes, imponentes y preocupantemente expuestas, ninguna más que la figura central, que tiene una pequeña fotografía de Marisol en un pomo de madera por cabeza. El rostro dibujado de la niña está contorsionado en el tipo de mueca sutil que ayudó a distinguir la obra de la artista de la frialdad emocional del Pop Art practicado por artistas como Warhol, quien veía a Marisol como una musa”, precisa el texto que describe a la obra de Marisol Escobar.

Marisol Escobar
La obra de Marisol Escobar citada por el medio estadounidense se encuentra en Nueva York | Foto Museo Whitney

El listado fue realizado por un comité que se reunió en marzo en el edificio del medio e incluyó a artistas como Firelei Báez (45 años), Charles Gaines (82), Adam Pendleton (42) y Arlene Shechet (77), quienes han trabajado la escultura de distintas maneras, así como a la curadora Ruba Katrib (44), quien laboró en el SculptureCenter, el único centro expositivo de la ciudad dedicado a la escultura.

En el texto, el medio hace ciertas acotaciones. Primero, se realizó un debate sobre qué es escultura. “La escultura es una parte indeleble del paisaje global. Está en nuestras plazas públicas, en los parques empresariales de nuestras corporaciones. Celebrada (y a menudo meticulosamente preservada) como una forma de expresión creativa en todo el mundo, la escultura se remonta a la era prehistórica, al uso que hacían los primeros pueblos de las lascas de sílex para tallar figuras antropomórficas en marfil de mamut. Cada cultura desde entonces ha hecho sus propios tótems, a veces para marcar sus triunfos y tragedias, y a veces por razones que son menos claras”, precisa.

Reconoce que es un ejercicio bastante subjetivo, pues un grupo diferente seguramente habría llegado a otro resultado. Incluso se atreve a admitir que tal vez si el grupo conformado se hubiese reunido a otra hora del día, también sería otra la lista.

Marisol Escobar
Marisol Escobar es considerada una escultora que merece mayor reconocimiento

Indican además que, para llegar a un resultado, cada uno tuvo que sacrificar alguna de sus favoritas, y detallan que la discusión más acalorada fue la que surgió por el Monumento a los Veteranos de Vietnam (1982), de Maya Lin, ubicado en Washington D.C. La pregunta fue si una obra encargada por el gobierno de Estados Unidos debería considerarse escultura en absoluto. Decidieron que no.

“Más allá de eso, nuestra definición de escultura fue generalmente amplia. Consideramos obras de cualquier país, aunque nuestras elecciones muestran un sesgo claramente occidental (y centrado en Nueva York)”, reconoce también el medio.

A la discusión sobre definiciones, concluyeron que escultura puede ser cualquier cosa que interactúe con su entorno, ya sea una enorme estructura de acero de Richard Serra o el video de una performance.

Aunque precisan que la lista no tiene ningún orden de clasificación, sino que el orden es una aproximación al momento en el que hablaron sobre las obras, Women and Dog de Marisol Escobar está en el puesto 6 de la lista de 25.

El primer lugar lo ocupa Hudson River Landscape (1951), de David Smith; en el segundo, Bichos (1959-66), de Lygia Clark; y en el tercero, A Subtlety (2014), de Kara Walker.

Marisol Escobar
Marisol Escobar falleció en 2016 en la ciudad de Nueva York

Sobre Marisol

En efecto, la obra incluida en la selección pertenece a la colección del Whitney Museum of American Art, ubicado también en Nueva York, ciudad en la que la artista venezolana-estadounidense elaboró esta pieza a comienzos de los años sesenta, en el auge del llamado pop art, que tuvo entonces a Andy Warhol como uno de sus principales exponentes, y en el que la artista fue una de las pocas figuras femeninas de la escena.

“Si bien la escultura abraza esa fijación por lo cotidiano tan propia del arte pop, la majestuosidad casi totémica de sus volúmenes y la multiplicidad de rostros en sus perfiles dejan ver un diálogo sutil con el arte popular precolombino y nativo americano, así como con el cubismo analítico”, señala el museo.

Nacida en París en el año 1930, Marisol Escobar se convirtió en una de las figuras más relevantes del pop art en los sesenta, tanto así que Andy Warhol la tenía como inspiración; incluso aprendió de ella cómo comportarse ante los medios, como recuerda un reportaje publicado en 2022 por la BBC.

Marisol Escobar
En la exhibición regular del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas es común encontrar alguna obra de Marisol Escobar

Considerada como una persona introvertida, sus obras han llegado a exponerse en decenas de galerías y museos como el Museo de Arte Metropolitano de Nueva York y el Museo de Arte Contemporáneo de Chicago. Por ejemplo, en el Museo de Arte Moderno de Nueva York sus piezas han formado parte de 43 exposiciones. En 1968 representó a Venezuela en la Bienal de Venecia.

Su nombre completo era María Sol Escobar. Sus padres eran venezolanos. A los 11 años de edad vivió uno de los hechos que marcó su vida: el suicidio de su madre. Se formó en lugares como la Escuela de Bellas Artes de París, la Art Students League de Nueva York y la New School for Social Research. En los años cincuenta se mudó a Nueva York, donde estudió arte con Yasuo Kuniyoshi, Hans Hofmann y William King.

En el año 2016, un curador venezolano recordó a El Nacional que el Museo de Bellas Artes de Caracas fue la primera institución del Estado que compró una obra suya. Después, el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, bajo la dirección de Sofía Ímber, adquirió para su colección permanente varias esculturas.

Para ese mismo reportaje, Mimí Trujillo, amiga de la artista que la acompañó y cuidó durante una década, precisó que, de acuerdo con sus registros, en museos venezolanos se encuentran obras como Relieve (sin fecha), Galería de Arte Nacional; Los mercaderes (1965), Museo de Arte Contemporáneo de Caracas; Mi mamá y yo (1968), MAC; Pocahontas (1975), MAC; La Virgen, el Niño, Santa Ana y San Juan (1978), GAN; La reina Isabel (1978), MAC; Bolívar (1978), MAC; El avión (1983), MAC; Stephanie Family (1983), Museo Jacobo Borges; Annah (1984), MAC; Picasso (1993), MAC; Niños sentados en un banco (1994), MAC; y Bolívar y Bello (1971), IVIC.

Marisol Escobar falleció en 2016. En ese año la artista donó su colección al Buffalo AKG Art Museum de Estados Unidos, donde hay registradas 607 obras de la artista.

“Ella había hecho su testamento hace más de 20 años y dispuso hacer esta donación. Quiso que todo su legado terminara en esa institución. Mucha gente especula sobre las razones de esta decisión, pero se debió principalmente a que su galerista de muchos años, Sidney Janis, nació en Buffalo, por lo que tenía una buena relación con la gente del museo”, señaló Trujillo, quien aseguró además que Marisol Escobar había viajado una década antes al país para visitar una casa en El Hatillo en la que pensaba pasar sus últimos años. “Había un taller en la casita, pero las cosas se complicaron. El señor que la cuidaba tuvo un accidente y ella tuvo que venderla. Se desencantó. Ahora es una tienda”, precisó.

LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973

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