🔴🔵 ¿qué condiciones debe tener Venezuela?

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El economista Asdrúbal Oliveros sostiene que Venezuela necesita condiciones económicas y políticas antes de aprobar un aumento salarial sostenible.

Durante una entrevista con Roman Lozinski, el economista Asdrúbal Oliveros explicó que el debate sobre los salarios en el país no solo involucra un reclamo social, sino también una discusión sobre recursos, productividad y capacidad fiscal del Estado.

El economista hace énfasis en una realidad palpable: los trabajadores públicos deberían recibir ingresos dignos. Maestros, médicos, policías o profesores universitarios cumplen funciones esenciales para la sociedad.

Por esa razón, Oliveros afirma que los trabajadores necesitan salarios que les permitan cubrir sus necesidades básicas y vivir con cierta estabilidad. Sin embargo, también insiste en la economía tiene límites concretos que obligan a calcular cuánto dinero tiene realmente el Estado para financiar esos aumentos.

Para explicar ese problema, Oliveros menciona las dimensiones del sector público venezolano. Estimaciones extraoficiales sitúan la nómina del Estado entre 2,5 y 3 millones de empleados. A esa cifra se suman entre 4 y 5 millones de pensionados.

Esa estructura implica que cualquier incremento salarial impacta directamente el presupuesto nacional. Si el gobierno decidiera establecer un salario mínimo cercano a 200 dólares para los trabajadores públicos y una pensión de 100 dólares, el costo absorbería casi todos los ingresos adicionales que el país podría recibir este año.

Oliveros calcula que Venezuela podría obtener entre 9.000 y 12.000 millones de dólares adicionales en ingresos. El aumento dependería principalmente del precio del petróleo y de las condiciones internacionales.

Los conflictos en Medio Oriente han elevado los precios del sector energético y han creado una ventana favorable para países exportadores. Además, algunos acuerdos con Estados Unidos han relajado ciertas sanciones y han generado expectativas de mayor producción petrolera. Aun así, Oliveros advierte que ese dinero no puede destinarse únicamente a salarios.

El economista recuerda que el Estado enfrenta múltiples obligaciones. El país necesita inversiones en infraestructura, especialmente en el sistema eléctrico. La industria petrolera requiere capital para aumentar la producción.

El gobierno también necesita divisas para importar bienes esenciales y mantener el abastecimiento interno. Si el Estado dirige todos los recursos disponibles al pago de sueldos, descuida otras áreas que también sostienen la economía.

Oliveros también advierte sobre los riesgos de decretar aumentos salariales sin respaldo económico. Venezuela ya vivió experiencias en las que el gobierno elevó sueldos mediante emisión monetaria sin respaldo productivo. Ese mecanismo terminó generando más inflación y terminó deteriorando nuevamente el poder adquisitivo de los trabajadores. Por eso insiste en que los salarios deben crecer junto con la productividad y con ingresos fiscales reales.

Otra de las cosas mencionadas en la entrevista, es que el Estado debe presentar datos claros sobre el número real de empleados públicos, pensionados y escalas salariales. Sin esa información resulta imposible calcular cuánto dinero puede destinarse a mejoras salariales. La falta de transparencia, según explica, alimenta expectativas que luego no pueden cumplirse.

Con los datos disponibles actualmente, Oliveros cree que el gobierno podría aprobar aumentos moderados. El economista calcula que el Estado podría acercarse a salarios cercanos a 100 dólares mensuales para los trabajadores públicos y pensiones alrededor de 50 dólares.

El especialista también propone medidas estructurales para mejorar los salarios a mediano plazo. Venezuela necesita recuperar las escalas salariales y la meritocracia dentro del sector público.

Oliveros también sugiere construir una hoja de ruta gradual para mejorar los ingresos. El gobierno podría comprometerse con aumentos periódicos vinculados al crecimiento de los ingresos petroleros o a la expansión de la economía. Ese tipo de cronograma permitiría ofrecer expectativas claras a los trabajadores y evitar decisiones improvisadas.

LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973

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