🔴🔵 Liderazgo femenino define claves para la redemocratización

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En un momento crucial para la historia política contemporánea del país, el Auditorio Azul de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales (FaCES) de la Universidad Central de Venezuela (UCV) se convirtió este 24 de marzo en el epicentro del pensamiento democrático sobre el liderazgo femenino.

Bajo el título “Transición con temple y visión de mujer”, la Plataforma Unitaria Democrática llevó a cabo un conversatorio que cerró las actividades conmemorativas del Mes de la Mujer, en el que diferentes líderes políticas concluyeron que el cambio en Venezuela tiene una impronta femenina indiscutible.

La moderadora Paola Hernández inició el evento presentando a un panel que representa la diversidad y firmeza del liderazgo opositor: Delsa Solórzano, presidenta de Encuentro Ciudadano; Adriana Pichardo, coordinadora política nacional de Voluntad Popular; Andrea Tavares, secretaria general de La Causa R; y Deyalitza Aray, directora nacional de Proyecto Venezuela.

Las dirigentes políticas desglosaron una visión de país que trasciende la simple alternancia de poder, enfocándose en las etapas de estabilización, recuperación y transición definitiva propuestas en enero por Marco Rubio, secretario de Estado de EE. UU. Las cuatro líderes coincidieron en que la transición no será solo un cambio de administración, sino una sanación nacional impulsada por el “temple de mujer”.

Descentralización y servicios públicos en las regiones

Paola Hernández preguntó a Deyalitza Aray sobre el itinerario de recuperación de los servicios públicos, para que esta reconstrucción no sea centralizada y tome en cuenta la “economía del ciudadano”, que hoy recae mayoritariamente en las mujeres de zonas rurales.

Aray describió cómo el colapso de los servicios castiga de forma cruda a las mujeres del interior. “Tenemos que lamentablemente sacrificar horas de trabajo, horas en mi hogar, para ver cuándo llegaba el agua, cómo la racionamos, cómo la recogemos… y estamos agotadas”, relató.

Además, la dirigente denunció que el centralismo destruyó los logros de la descentralización, obligando a las mujeres a liderar una gestión de crisis permanente ante la falta de agua y luz, afectando su formación y capacidad productiva.

Al definir el rol de la mujer en la transición, Aray sostuvo que son ellas quienes mejor conocen las deficiencias del sistema y deben liderar su reconstrucción con transparencia. Afirmó que el liderazgo femenino debe empujar para que el modelo de transición sea “inédito” y responda al clamor de la gente en la calle: “La gente no nos estaba pidiendo que se arreglara el techo… nos estaban pidiendo libertad, democracia, el retorno de la familia”.

Concluyó que la recuperación efectiva solo vendrá si se garantiza un sistema que administre la inversión con criterios que eviten la corrupción y devuelvan la calidad de vida a las regiones.

Estabilización, derechos humanos y el fin de la persecución

La moderadora Paola Hernández consultó a Adriana Pichardo sobre cómo enfrentar, en una fase de estabilización, el deterioro institucional y el irrespeto a los derechos humanos, y qué papel juegan los organismos internacionales para garantizar la seguridad ciudadana y el ejercicio de los derechos civiles.

Pichardo argumentó que no puede haber estabilidad mientras el Estado mantenga un aparato represivo apuntando a la ciudadanía. “Para poder empezar a hablar de estabilización, lo primero que tiene que ocurrir precisamente es el cese de la persecución”, sentenció. 

Propuso, como paso innegociable, el desmontaje de los cuerpos policiales dedicados a la tortura e intimidación, asegurando que la persecución ha sido un patrón de los últimos quince años que se convirtió en un “horror” para todos tras el 28 de julio.

Pichardo denunció la revictimización sistemática de las mujeres presas políticas al ser separadas de sus hijos o enfrentar condiciones de vulnerabilidad en la búsqueda de justicia por sus familiares detenidos. Sostuvo que el liderazgo femenino es el que está impulsando que el proceso de transición sea “humano y no de despacho”, asegurando que la libertad de los presos políticos sea plena. 

“No podemos hablar realmente de una transición hasta que la libertad se ordene, hasta que su proceso sea humano”, afirmó, haciendo un llamado a la comunidad internacional para que sea garante real de que en Venezuela existan “libertades reales”.

Reconciliación social y la dignificación del trabajo

La pregunta para Andrea Tavares se centró en cómo la ampliación del espacio cívico puede servir para que los venezolanos se encuentren en soluciones comunes y cómo transformar el diálogo social en reconciliación real, priorizando la recuperación del salario y el reconocimiento del otro.

Tavares ofreció una reflexión profunda comparando la democracia con la respiración: “Cuando la perdimos, fue que entendimos que algo que estaba allí en nuestras narices… tenía el valor vital que tenía esa respiración que era la democracia”. 

Criticó el modelo de “Estado Comunal” por fracturar la solidaridad vecinal para imponer un control político y propuso en su lugar recuperar la organización natural de parroquias y municipios donde el ciudadano se reconoce en el otro.

A las mujeres, la dirigente les asignó la misión de ser las “guardianas de la democracia” cuado esta sea recuperada:  “Porque aquí más nunca podemos permitir que se nos arrebate el modelo político que permite el desarrollo. Cuando salga alguien a decir que es la democracia, zapatea para otro lado”. 

Vinculó lo anterior con la dignidad laboral y denunció que hoy los trabajadores son tratados como “esclavos a los que se pretende tener allí produciendo por una bolsa de comida”. Afirmó que la transición debe devolver el valor social al trabajo bajo los estándares internacionales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Institucionalidad y justicia como pilares del cambio

Delsa Solórzano inició su intervención saludando a familiares de presos políticos recientemente excarcelados presentes en el auditorio, como José Riera y Naomi Arnaudez. 

La dirigente política fue consultada sobre los “puntos de honor” necesarios para que un nuevo proceso electoral no sea una “reconfiguración del autoritarismo”, sino una vía segura a la democracia, considerando el actual CNE sin independencia y los partidos intervenidos.

Para Solórzano, el primer punto de honor es la reinstitucionalización basada en la verdad y el cumplimiento de la Constitución. “Esta reinstitucionalización pasa por volver a generar confianza en las instituciones. La Constitución dice que el defensor del pueblo y el fiscal general se designan luego de la conformación de un comité de postulaciones independiente… no dice que se reúne en el seno de un parlamento y designan una comisión de diputados”, denunció.

Al abordar el rol de la mujer en la transición, Solórzano destacó que hoy las mujeres ocupan espacios de decisión real, al destacar que en la Plataforma Unitaria cinco de los ocho representantes son mujeres. Afirmó que la mujer ha sido el rostro más visible de la resistencia: “La persecución ha tenido cara de mujer en muchos sentidos, incluso, en las hermanas de los prisioneros políticos”. 

Para ella, el liderazgo femenino garantiza que la transición sea un acto de justicia y no de venganza: “Nuestra Venezuela va a luchar por ese cambio para que nuestra nación pueda decir que finalmente tuvo una transición a la venezolana… sin distingo del color político”. 

Concluyó exigiendo un CNE que “no ponga los resultados en una servilleta” y donde el voto de cada ciudadano sea contado con transparencia absoluta.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973

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