🔴🔵 Del 11 de abril al 3 de enero

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Los bombazos de hace un centenar de días produjeron tal explosión de alegría solo comparable a la de aquellas horas del anochecer del 11 de abril de 2002, la de la célebre renuncia “la cual aceptó”. La transición tiene más pinta de ilusión, de deseo,. que de realidad. La tranquilidad de los que mandan es pasmosa como si todo lo tuvieran bajo control. Ya ni recuerdo queda de la alegría.

En las páginas de El Nacional escribió ayer Humberto García Larralde que “…nos encontramos en un limbo institucional, una pugna sorda con reglas del juego que no son compatibles con la democracia liberal, pero que se cobija bajo la imagen de ‘apertura’, ‘convivencia y paz’ pregonadas por los hermanos Rodríguez”. Su balance es breve pero ilustrativo: la amnistía es selectiva, a discreción de jueces y funcionarios politizados; el nuevo fiscal, Larry Devoe, es conocido por intentar blanquear en escenarios internacionales los crímenes de lesa humanidad; Gustavo Gómez López está al frente de las FAN, como premio a su labor represiva; la marcha en reclamo de mejores salarios fue reprimida, y Diosdado…, sigue siendo Diosdado. En las últimas horas se supo, además, que Vladmir Padrino López es el nuevo ministro de Agricultura, para “gerenciar” la lucrativa cadena agroalimentaria. Nada se desecha, todo se recicla.

No están Maduro ni Cilia, es cierto; han sido excarcelados centenares de presos políticos, tantos como los que siguen presos, que enfrentan aquellos el penoso proceso de que los jueces que los mandaron a la cárcel sin pruebas decidan revisar sus casos mientras siguen bajo medidas cautelares. Ejemplo aún fresco es el del periodista Ramón Centeno, que pasó cuatro años preso, en durísimas condiciones de salud, y ahora aceptan, como si no hubiera pasado nada, que no había pruebas para sostener los delitos que le imputaron. ¿Cómo se le devuelven esos cuatro años? ¿Dónde está la reparación? ¿Reconciliarse es así?

Y, por si fuera poco, esa rara sensación de que somos un protectorado: los Rodríguez fingen que gobiernan preocupados por la recuperación económica, mientras al jefe en Washington se le estrecha el asunto en el Medio Oriente, donde no hubo solución “a la venezolana”.

Hay mucho trabajo por hacer en el campo opositor. ¿Tenemos una hoja de ruta? ¿Es posible tenerla? “La única manera de sobreponernos -sigue el citado García Larralde- es la ejecución de elecciones creíbles y bajo supervisión internacional para que se exprese la voluntad popular…”. ¿Por qué convocar a elecciones -el 3 de julio se vencería el período temporal de la interina- sería un riesgo para el plan de las tres fases? ¿No pudiera ser todo lo contrario, un impulso frenético e incontenible hacia el progreso? ¿Sospecha el gobierno de Estados Unidos que los que ahora mandan sabotearían el plan si se convocan elecciones? Si fuera así no sería nada fantástica Delcy Eloína.

¡Elecciones ya! debería convertirse en la gran consigna nacional. En un escenario en el que se repotencien las fuerzas opositoras y se sumen nuevas figuras, nuevas voces. La única manera de que la mayoría participe en la decisión sobre el rumbo de la nación. Y con nuestra líder al frente.

LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973

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