La Plataforma Unitaria presentó el plan de esta alianza para darle contenido y orientación política a la aspiración de una transición a la democracia en Venezuela. La militancia de los partidos que conforman esta coalición se reencuentran las caras con sus estructuras en reconstrucción, luego de pasar largo tiempo en prisión o en la clandestinidad. Ya se están diseñando plenos regionales y las primeras giras nacionales, en las cuales ha regresado, incluso, el proselitismo.
La vocería opositora está clara en la inexistencia actual de una transición democrática, la necesidad de elecciones libres como condición indispensable y la importancia de la unidad política y social para alcanzarla. Por ahora se trata de un paso necesario, pero no suficiente.
Interpretando a Rubio
Este documento, llamado formalmente “Hoja de Ruta para alcanzar una transición democrática en Venezuela es una especie de interpretación, de desarrollo del bosquejo propuesto para Venezuela por el Secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio –“estabilización, recuperación, transición”- luego del ataque militar estadounidense del pasado 3 de enero, en el cual fue arrestado Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores. Una proposición en el cual se ha invocado la importancia de organizar un cronograma, por ahora inexistente, de aquello que se debería acometer.
“La transición democrática requerirá de una estrategia clara que combine la expresión ciudadana coordinada”, reza la exposición de motivos de este documento, “-tanto en lo interno como internacional-con negociación política, orientada a generar las condiciones necesarias para organizar unas elecciones libres y la restitución del orden constitucional”.
En ese sentido, la apuesta vuelve a ser la unidad opositora y Biagio Pilieri, quien también fue víctima de la represión y prisión política tras promover las presidenciales de 2024, recordó hitos como la organización de las primarias de 2023 y los esfuerzos por llegar al 28 de julio de 2024, en los que, ratificó, se ganó “contundentemente”.
La fase de la estabilización es concebida como el punto de partida de la transformación institucional, en un marco que va más allá de las consideraciones electorales, y que comprende las garantías constitucionales, poderes públicos autónomos; el retorno de los exiliados; el desmontaje del aparato represivo; la eliminación de las inhabilitaciones políticas; la presencia de funcionarios internacionales en calidad de garantes. La etapa de la recuperación, la segunda del plan, comprende la consolidación de la apertura económica, producto de los avances institucionales.
En búsqueda de las elecciones soñadas
La transición, tercera estación de la Hoja de Ruta, tendría como objetivo central “la convocatoria a unas elecciones libres, competitivas y reconocidas, en un entorno de garantías políticas e institucionales reestablecidas”.
Se trata de un esbozo que sigue siendo muy general, y que no da respuesta al encendido debate existente en la sociedad democrática sobre la pertinencia de la fecha a unas elecciones.
Robert García, secretario general nacional de Copei, planteó la necesidad de trabajar por condiciones electorales adecuadas: “Lo que clamamos al final es un CNE confiable, para lograr una elección libre y transparente, resolver nuestras diferencias a través del voto”.
Pero la verdad es que sigue siendo difícil figurarse una operación política fuera del marco legal que impone el régimen, y en consecuencia desarrollar argumentos no es tan sencillo.
La Plataforma Unitaria envía un documento con algo telegrafiado y predecible; en el cual, más bien, se lee el interés por poner sobre el papel algunos principios sobre los cuales ponerse de acuerdo en el orden interno. Es evidente que queda mucho por hacer para depurar procesos en aquella coalición.
¿Preparen maletas?
Mientras María Corina Machado calcula sus opciones para poder regresar a Venezuela, el movimiento democrático que sigue en Venezuela sale de la zona del hielo, con arrestos, pero a tientas, no sin dificultades para convocar. De manera aguerrida, los llamados son ahora cada jueves. Todavía con muchas bajas que contabilizar, y en medio de una infraestructura precaria.
Con muchos partidos políticos incluso sin sedes nacionales donde reunirse. En medio de un ambiente en el cual todavía se palpa la prevención ciudadana: reencuentros militantes, demandas de mejoras salariales y protestas por el trato dado a los presos políticos.
Por contrapartida, el apoteósico acto en respaldo a Machado que tuvo lugar en la Puerta del Sol, en Madrid, acaso se transforma en un eco que está expresando aquello que se siente también en Caracas. “Preparen sus maletas, que regresamos a Venezuela”, ha afirmado ante una fervorosa multitud.
A pesar de su arraigo, Machado sigue siendo uno de los tabúes más evidentes de la política venezolana actual. El trabajo ahora será reconectar las energías de ambas realidades. Es muy probable que el régimen haga de su permanencia en el exterior un punto de honor, y que ese pulso se desarrolle completo en lo que quede de año.
El torbellino ciudadano de Machado hará todo lo necesario para procurar forzar una fecha electoral en las semanas que se aproximan. En la Casa Blanca le pidieron a Machado “paciencia”. Hace poco, Michael Kozak, el subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, habló del fin de la primera de las etapas enunciada por Rubio, -y ahora por la Plataforma Unitaria-, un umbral que se viene a concretar con el levantamiento de las sanciones a la banca pública y el anunciado regreso al país del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.
Los dolientes del status-quo -Delcy Rodríguez, el gobierno chavista, y los sectores independientes que le acompañan- intentan retardar, dilatar, y regatear la convocatoria a una elección. Bernabé Gutiérrez fue el primero que habló del año 2030. Diosdado Cabello lo zanjó sin afeites: “cuando tengan que hacerse”. En sectores de la oposición moderada local -Enrique Márquez y algunos diputados, se piensa en el año 2028 como un escenario realista. Márquez cree que será importante forzar más barreras, romper más umbrales, persuadir más voluntades y conjurar más resistencias.
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