En menos de una semana ocho privados de libertad perdieron la vida en tres cárceles en un goteo incesante de negligencia y violencia. Los decesos tuvieron lugar en los complejos de El Rodeo (Miranda), Yare III (Miranda) y el Centro Penitenciario David Viloria (Lara).
Los reportes indican tres causas principales en estos eventos: insuficiencias respiratorias en recintos de reciente creación, una situación de violencia interna con uso de armas de fuego y complicaciones de salud en internos de la tercera edad que no fueron atendidas de forma oportuna.
Todos estos hechos fueron documentados y difundidos por el Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP), organización que realiza el seguimiento técnico de las condiciones de reclusión en el país.
El Rodeo: La muerte estrena pabellones
El 20 de abril, el OVP denunció el fallecimiento de Deivi Enrique García en El Rodeo IV, un recinto del que no existían registros públicos previos. Su deceso por “paro respiratorio” lo convirtió en el primer preso fallecido en esta nueva infraestructura, evidenciando que los nuevos centros replican las carencias de los antiguos.
Casi en simultáneo, se reportó la muerte de Ovidio José Madriz Mendoza en El Rodeo III, también por un cuadro respiratorio. Para el OVP, estas dos muertes en menos de 24 horas dentro del mismo complejo no son aisladas, sino parte de un “patrón sistemático de abandono” y falta de atención médica.
“El Rodeo IV se suma así a un sistema penitenciario marcado por el hacinamiento extremo, donde los presos sobreviven en condiciones insalubres, sin acceso regular a agua potable ni alimentación adecuada, con atención médica inexistente o tardía, y expuestos a enfermedades que se propagan sin control”, denunció la organización.
🚨#OVPDenuncia Falleció el primer preso en El Rodeo IV
Deivi Enrique García murió bajo custodia del Estado este #20Abril en El Rodeo IV, un centro de reclusión del que hasta ahora no existían registros públicos. Su muerte, atribuida a un paro respiratorio, lo convierte en el… pic.twitter.com/i8IL4tYykP
— Observatorio Venezolano de Prisiones (@oveprisiones) April 20, 2026
Yare III: una masacre informada de forma tardía
Lo que comenzó como una alerta en redes sociales entre familiares que pernoctaban a las afueras de Yare III, se transformó en una atmósfera de violencia bajo el silencio total del Ministerio de Servicio Penitenciario. Fue la primera barrera que enfrentaron quienes, desesperados, exigían una fe de vida que tardó más de 24 horas en llegar.
El 21 de abril, el Ministerio finalmente confirmó la tragedia: Keivin Matamoros, Eliécer Córdoba, Erkin Ramos, José Andrade y Jean Carlos Jiménez fueron las víctimas. En su comunicado, el Ministerio intentó justificar la violencia describiendo el recinto como un centro de “máxima seguridad para líderes negativos”, un discurso estigmatizante para evadir su responsabilidad de custodia.
“Los parientes cuentan que los privados de libertad exigen traslados desde Yare III porque las condiciones de reclusión en ese sitio son inhumanas”, señaló el OVP antes de confirmarse los decesos, subrayando que la violencia es el síntoma de un maltrato previo.
Tras horas de incertidumbre y exigencias de fe de vida por parte de familiares, el Ministerio para el Servicio Penitenciario confirmó la muerte de cinco personas privadas de libertad en Yare III, ocurrida el #20Abr en medio de una situación irregular dentro del penal.
Las… pic.twitter.com/qjtMLIRvcs
— Observatorio Venezolano de Prisiones (@oveprisiones) April 21, 2026
Uribana: La crueldad con un septuagenario
El octavo privado de libertad fallecido fue Rosqui Norberto Escalona, de 71 años. Estaba recluido en el Centro Penitenciario David Viloria (Uribana), representa para el OVP el nivel más bajo de la “absoluta crueldad” institucional. Su muerte no fue un evento repentino, sino un proceso de agonía administrada por el Estado.
Según la denuncia del OVP, desde el pasado 17 de abril, Escalona presentaba padecimientos de salud graves. Fue trasladado al Hospital Central Antonio María Pineda de Barquisimeto, pero devuelto al penal ese mismo fin de semana sin haber alcanzado una estabilización real.
El martes 21 de abril su estado empeoró. Fue trasladado nuevamente de emergencia, pero testigos que reseña el OVP denuncian que los funcionarios que lo custodiaban “pidieron al personal médico para que le dieran el alta inmediata, ignorando su evidente fragilidad y la urgencia de su cuadro clínico”.
Escalona murió en el trayecto de regreso a la cárcel. Incluso tras su muerte, condenó el OVP, la dignidad humana del fallecido “fue pisoteada”. La organización señaló que funcionarios ingresaron el cadáver al penal, “lo dejaron abandonado en el piso del centro asistencial y se retiraron tras entregar los datos”.
🚨#DenunciaOVP Rosqui Norberto Escalona, de 71 años de edad, privado de libertad en el Centro Penitenciario David Viloria, Uribana #Lara, murió bajo condiciones de absoluta crueldad.
Desde el viernes #17Abr el septuagenario presentaba graves padecimientos de salud, que… pic.twitter.com/lsOpIl22xK— Observatorio Venezolano de Prisiones (@oveprisiones) April 22, 2026
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