“Vayanse al carajo, Yanquis de mierda”, “escuálidos”, “majunche”, “una victoria de mierda”; fueron algunas de las frases y palabras escatológicas usadas por el fallecido presidente venezolano Hugo Chávez durante su permanencia en el poder. Su heredero político, Nicolás Maduro, hoy preso en una cárcel de Estados Unidos, también emuló a su padre político con palabras para atacar a sus enemigos como “bien coño de madre que es ese viejito (en referencia a Henry Ramos Allup)”, “basura”, “sanguijuela traidora”, “vende patria”, “pitiyanquis” y una infinidad de epítetos negativos.
Otros personeros del chavismo igualmente han usado el verbo hiriente para ofender a sus adversarios políticos, especialmente a la líder opositora y premio Nobel de la Paz, María Corina Machado.
El ministro de Interior y Justicia, Diosdado Cabello, se ha referido a Machado en múltiples oportunidades como “La Sayona”, el presidente de la Asamblea Nacional controlada por el chavismo, Jorge Rodríguez, le dijo a la líder de Vente Venezuela “anda a decirle narcotraficante al coño de tu madre” y la diputada y exministra del Poder Popular para el Servicio Penitenciario, Iris Varela, la llamó prostituta en un programa de televisión.
Si con adecos y copeyanos el léxico en la política estaba en el sótano y para muestra está el icónico “a mi no me jodes tú”, del entonces senador Jaime Lusinchi al otrora reportero del canal RCTV, Luis Guillermo García, el chavismo lo ha llevado a un profundo subsuelo.
Pero el sábado 18 de abril en España, la tortilla se volteó, pero no de parte de un vocero político, sino de un artista en apoyo a Machado durante una masiva concentración en Madrid.
Previo al discurso de Machado en La Puerta del Sol, el cantante radicado desde hace décadas en España y autor de la canción “Yo me quedo en Venezuela”, Carlos Baute, aupó cánticos que decían “fuera mona” en referencia a la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez.
Obviamente, la manifestación colectiva trajo críticas y el propio cantante ofreció disculpas públicas, pero como es costumbre, el chavismo aprovechó para victimizarse y capitalizar políticamente el insulto.
Ahora en el marco de la llamada peregrinación por el levantamiento de sanciones, inventado por la gestión de los hermanos Rodríguez, los miembros del interinato adoptaron el slogan “llegaron los monos”.
“En una supuesta expresión de disculpas escuche a un señor (Baute) decir que lo había dicho porque se emocionó, es decir cuando se emociona se le sale el racismo”, dijo Jorge Rodríguez en el Parlamento.
Salió a flote la frustración
Para la socióloga Rosa Alonso el racismo existe en todas partes del mundo y en lugares como Europa se ve con frecuencia, incluso es penado por la ley.
Según Alonso en Venezuela se pueden experimentar dos tipos de racismo. “A los extranjeros que llegaron luego de la guerra les decían y le siguen llamando musius, sin embargo eso no los limitaba socialmente para poner negocios, para crecer, para que sus hijos se casaran con gente nacida en Venezuela. También había etnocentrismo, contra el colombiano fue muy fuerte, algo que no se veía contra españoles, italianos y portugueses”.
Alonso consideró que en el caso de los venezolanos residentes en España, el insulto contra Rodríguez no necesariamente puede responder al color de piel.
“En esta caso no creo que la estaban llamando negra, si no fea, no todos los monos son negros. Para mí la querían humillar como mujer, porque una de las cosas que más hiere a una mujer es que la llamen fea, porque la mujer siempre quiere verse bonita y deseable”.
La coautora del libro La Neolengua del Poder en Venezuela: Dominación Política y Destrucción de la Democracia, Marjuli Matheus, sostuvo que este tipo de manifestaciones son producto de años de destrucción del lenguaje en Venezuela con fines políticos.
“Hay como una olla de presión contenida, son personas que comparten una opresión desde hace casi tres décadas y esa expresión, condenable por demás, fue como percibir esa sensación de que todo se vale”, dijo la periodista.
Para Alonso, este insulto no refleja la cultura venezolana y responde a una reacción que encierra dolor, tristeza y frustración “por todo lo que se ha vivido durante estos 27 años”.
A juicio de Matheus fue un error haber caído en el insulto fácil y comportarse igual a aquellos que han destruido el lenguaje, asesinado y despersonificado la reputación de la política venezolana. “Que es otra de las teorías que se estudia alrededor de los regímenes totalitarios”.
Para Matheus es fundamental aclarar que el episodio sucedió en ausencia de María Corina Machado. “Ella no aupó eso, de hecho lo condenó posteriormente, fue un acto de masas animado por un artista que no es político y que también se contagió de ese fervor colectivo, quien posteriormente se disculpó, por supuesto nada justifica ese comportamiento”.
De acuerdo con Alonso, tampoco hay justificación para ese tipo de expresiones, sin embargo, considera que son producto de emociones contenidas por años “que de alguna manera se desbocaron en ese acto”.
“Creo que los venezolanos hemos vivido cosas muy dolorosas y también lo digo como migrante”, añadió Alonso. “Tener que abandonarlo todo, a tu familia, tu estilo de vida, comenzar desde cero es complejo. No justifico esto que hicieron, pero lo entiendo, porque me pongo en su lugar, de hecho como alguien que salió de Venezuela, estoy en ese lugar”, dijo Alonso.
Para Matheus este tipo de situaciones no deberían ocurrir y lo ideal es que no vuelvan a suceder.
“Sin embargo, es algo que nos llama a reflexionar como sociedad, como venezolanos y también desde el punto de vista de lo que queremos a futuro, de lo que queremos construir en la tan anhelada transición”, sentenció la autora.
Advierte que al introducir insultos y eufemismos con fines políticos se apela a la degradación del ser humano porque en ese contexto la persona es manipulable: “Caer en tentaciones es muy fácil y te va deshumanizando”.
Aunque reconoce que el lenguaje político ya había sufrido ataques en Venezuela, Matheus sentenció que Chavez acabó de sepultarlo.
“Todos los regímenes totalitarios siguen el mismo guión, es algo que se ha aplicado en Cuba y que se usó en la extinta Unión Soviética”, expuso la comunicadora social.
Alonso recordó que el chavismo potenció el insulto político de una manera exponencial: “El propio Chávez era bastante denigrante con todos sus enemigos y de eso todos somos testigos”, sentenció la profesional de la sociología
¿Castigo social exagerado?
De acuerdo con Alonso, por estar en un país libre donde no se encarcela por expresar los pensamientos como en Venezuela, no hubo un castigo político, pero sí social.
“Salió medio mundo a criticar y veo algo de parcialización ¿Por qué nadie critica al chavismo cuando llaman La Sayona a María Corina? Nadie se escandaliza por eso, en cambio por lo que pasó el sábado (18 de abril) sí”, reflexionó.
Para Matheus, el hecho de vivir en una nación donde hay libertad de expresión no da licencia para transgredir los límites del respeto y el decoro.
“Creo que tenemos que centrar el foco de la discusión en que es algo inaceptable, no se corresponde con el liderazgo de María Corina”, recalcó.
Insistió en que no es necesario pasar al mismo nivel que han caído los dirigente chavistas, cuando en sus alocuciones o concentraciones emplean un lenguaje peyorativo: “Por supuesto que lo de la Puerta del Sol fue un error, es rebajarse al mismo nivel que hemos visto todos estos años”
“Del otro lado hay mucha hipocresía, porque para nadie es un secreto cómo se ha utilizado el insulto como arma política, como un instrumento para destruir al adversario”, añadió Matheus.
Como una torera
Para Alonso, Machado ha manejado con inteligencia los insultos, que tanto desde el chavismo como desde un sector de la oposición han sido proferidos contra ella.
“Los descalificativos contra ella han sido enormes y si hay algo que ha tenido es templanza. Creo que ha representado bien la política, desde el hablar, desde el escuchar, hasta desde el vestir y caminar”, opinó.
A juicio de la socióloga, el venezolano no es una persona agresiva ni de proferir insultos: “Todo lo contrario, el pueblo venezolano es más bien cariñoso, cuando estás en el extranjero y entras a una tienda, y te atiende una persona venezolana, sientes inmediatamente la cercanía, te llaman mi amor, el venezolano en líneas generales es cálido y empático”.
Sí se puede
Tanto para Matheus como para Alonso, el rescate del lenguaje político es posible.
“No solo que se puede, sino que se debe. Es necesario dar un cambio de timón al uso del lenguaje. Hay que elevar definitivamente la calidad de las conversaciones que se instalan en el ámbito público y político”, dijo Marjuli Matheus
La socióloga Rosa Alonso cree que en estos últimos 27 años, los venezolanos han aprendido a cómo no comportarse políticamente. Considera perentorio poseer extremo cuidado con el uso de las palabras.
“Yo creo que Venezuela tiene esperanza de recuperar su democracia y también de que construyamos la política y absolutamente todo de una manera diferente. Hemos aprendido muchas lecciones en todos estos años terribles. Estoy convencida de que tenemos una maravillosa oportunidad de reconstruir la patria y el lenguaje es muy importante y de que vamos a construir un país distinto cuando tengamos la oportunidad de regresar. Porque como dicen los coaches, somos lo que decimos, las palabras pueden ser caricias, pero también puñales”, amplió.
Según Matheus, desmontar lo que califica como neolengua del poder pasa por un proceso automático una vez que Venezuela retorne a la democracia: “Se viene un proceso de reconstrucción en la manera en la que nos comunicamos, la manera en la que se hace política y la manera en la que se enfrentan los partidos”.
Matheus citó a George Orwell en su novela 1984: “¿No ves que el objetivo final de la neolengua es reducir el alcance del pensamiento?”.
“Entonces, si queremos la libertad de Venezuela e instalar la democracia este tipo de lenguajes y de discursos tienen que acabarse”, concluyó.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
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