🔴🔵 la orden que cambia la dinámica en la cárcel El Rodeo I

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La cárcel El Rodeo I, ubicada en la ciudad de Guatire, estado Miranda, es uno de los centros penitenciarios más emblemáticos y temidos de Venezuela. Históricamente ha sido escenario de motines, hacinamiento, violencia interna y denuncias de tortura, además de ser un espacio donde el Estado ha ejercido control militarizado sobre la población reclusa.

Su director es el coronel de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), Alexander José Martínez Endeiza, quien años antes presidió la Misión Negra Hipólita, dedicada a rescatar a personas en situación de calle y pobreza extrema. Hoy está en el ojo del huracán a propósito de su gestión actual en El Rodeo I, la cual contrasta con su pasado en un programa humanitario.

Esta cárcel volvió al centro del debate nacional tras la confirmación tardía de la muerte del preso político Víctor Hugo Quero Navas (51), cuyo caso destapó una cadena de irregularidades, desaparición forzada y negligencia estatal.

A raíz de la confirmación pública de este fallecimiento, fuentes internas del penal describen un cambio en la dinámica diaria, según confirmaron a El Pitazo.

Caso Víctor Quero: una muerte que pone bajo la lupa al gremio médico

La supervisión médica fue intensificada. El jefe de salud del Ministerio de Asuntos Penitenciarios pasa revista a diario. Se ordenó que todo preso con síntomas sea trasladado a chequeo médico y que los custodios reporten cualquier incidente en tiempo real. La instrucción interna es clara: «Que nadie se les muera».

En paralelo, se reportan movimientos para trasladar a otros penales a internos de El Rodeo I, donde están recluidos presos emblemáticos vinculados a la trama de corrupción «PDVSA-Cripto», como Tarek El Aissami (exministro de Petróleo), Samark López (empresario) y Hugbel Roa (exdiputado).

Al mismo tiempo, se ha reforzado la vigilancia militar y administrativa con la finalidad de reducir riesgos en el interior del recinto.

El Pitazo también conoció que en las últimas 48 horas se han otorgado 15 libertades.

A lo interno se habla de la destitución del ministro Julio García Zerpa y de la preocupación que existe en el Gobierno, porque hay un importante número de detenidos que se encuentran desaparecidos y otros fallecieron; una situación que han venido denunciando familiares y ONG.

Muros adentro

Diversas organizaciones de derechos humanos, así como testimonios de familiares y exprivados de libertad describen el centro penitenciario El Rodeo I como un espacio similar a un campo de concentración.

Dentro de sus instalaciones se denuncian tratos dantescos contra la población reclusa. Los prisioneros enfrentan torturas físicas y psicológicas, además de ser sometidos a regímenes de castigo severo en áreas específicas del complejo conocidas popularmente como «el piso cuatro» o «la cámara del tiempo», reveló la organización no gubernamental Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP). Estas prácticas se ejecutan principalmente bajo el Sistema Especial de Máxima Seguridad (SESMA).

Según el OVP, se trata de una estructura de control físico y psicológico, integrada por funcionarios de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim), quienes trabajan encapuchados y funcionan al margen de toda supervisión institucional. Su objetivo primordial es lograr el quiebre espiritual de los internos.

Víctor Quero: el preso político que su madre buscó por 16 meses y el Estado dejó morir en silencio

La infraestructura del penal destaca por sus condiciones extremas, caracterizadas por celdas reducidas (3×2) que presentan temperaturas muy bajas y paredes con humedad. Este ambiente afecta la salud de los detenidos, ocasionándoles enfermedades de la piel y pulmonares.

Mujeres procedentes de diversas regiones de Venezuela pernoctan a la intemperie en las inmediaciones de El Rodeo, enfrentando el hermetismo oficial y las restricciones de visitas para obtener noticias de sus allegados l Foto: OVP

En abril de 2026, el Observatorio Venezolano de Prisiones informó la muerte de dos presos en El Rodeo III y IV, identificados como Deivi Enrique García y Ovidio José Madriz Mendoza, en menos de 24 horas, atribuyendo los casos a supuestos paros respiratorios.

Los presos políticos duermen en camas de cemento, con poco acceso al agua potable y entre cucarachas y zancudos. Los baños son totalmente precarios.

Esta crisis humanitaria dentro de los muros se extiende hacia el exterior, impactando directamente en el entorno familiar de los privados de libertad.

El hermetismo oficial y las restricciones de visitas obligan a parientes —en su mayoría mujeres que viajaron desde estados como Amazonas, Zulia, Lara o Táchira— a pernoctar en carpas a la intemperie fuera del penal.

En las noches orinan detrás de un árbol, entre la maleza, ya que los baños que usan durante el día son clausurados. Se organizaron para bañarse y hacer sus necesidades en sanitarios prestados, en un local cercano. Lavan su ropa en una lavadora alquilada, o a mano, pero solo cuando llega el agua en la zona, constató el OVP.

Indignación y dolor: así reaccionan venezolanos luego de confirmarse la muerte de Víctor Quero

El caso de Víctor Quero desnudó una crisis

La muerte de Víctor Quero —ocurrida en julio de 2025, según la versión oficial, pero reconocida oficialmente en mayo de 2026— confirmó el patrón de incomunicación, maltrato, ocultamiento y falta de atención médica en El Rodeo I.

Detenido el 3 de enero de 2025 por funcionarios encapuchados de la Dgcim, su paradero fue una incógnita mientras su madre, Carmen Teresa Navas (81), lo buscó durante 16 meses, ante la mirada indiferente de las autoridades.

En El Rodeo I, Quero fue forzado a romper la dieta médica especial que requería su salud. De acuerdo con otros internos, los custodios castigaban con torturas cada uno de sus reclamos por alimentación.

El hambre y los malos tratos minaron su organismo hasta causarle una hemorragia digestiva superior, cuadro crítico por el cual fue ingresado al Hospital Militar Carlos Arvelo de Caracas durante la primera quincena de julio.

De acuerdo con la información oficial, murió el 24 de julio de 2025 por insuficiencia respiratoria aguda asociada a tromboembolismo pulmonar. Con este deceso se eleva a 27 el número de presos políticos fallecidos bajo custodia estatal desde 2014, según las cifras que maneja la ONG Justicia Encuentro y Perdón.

En medio de su incansable búsqueda, Carmen Teresa Navas estuvo en el Ministerio del Poder Popular para el Servicio Penitenciario, el 18 de marzo. Fue atendida por un funcionario que le dijo, en voz baja, que no sabían de su caso y que tampoco tenían injerencia en El Rodeo, pues «allí manda Diosdado Cabello», en alusión al ministro de Interior y Justicia.

Esta frase refuerza la idea de que el control real del penal no está en manos de ese ministerio, sino de estructuras paralelas del poder.

Presos con condición delicada

Un patrón similar de deterioro físico y reclusión extrema afecta al exdiputado zuliano José Sánchez «Mazuco» (55 años), quien requiere atención médica especializada, alertaron familiares. Su esposa María Piña de Sánchez explicó que es paciente oncológico y padece hipertensión. Estas patologías se han agravado durante su reclusión.

El exparlamentario necesita ser evaluado por al menos tres especialistas: un cardiólogo, un traumatólogo y un cirujano urólogo. A mediados de marzo de 2026, el dirigente opositor Juan Pablo Guanipa informó que «Mazuco» había sufrido un infarto.

Sánchez Montiel fue detenido el 30 de septiembre de 2024 en Maracaibo y posteriormente trasladado al centro de máxima seguridad de El Rodeo I.

Josnars Adolfo Baduel

Esta grave desatención médica se replica con Josnars Adolfo Baduel (37 años), cuya familia asegura que su vida corre peligro inminente en El Rodeo.

«Lo que hoy sabemos es aún más grave. No solo enfrenta un deterioro progresivo de su salud, sino que ha sido víctima de episodios recientes de violencia y tortura que evidencian un patrón sostenido de abuso», denunció su hermana Andreína Baduel.

Detenido en 2020, Josnars Baduel fue vinculado con la «Operación Gedeón», una incursión marítima fallida que el gobierno de Nicolás Maduro calificó como un intento de invasión militar opositora. Su padre, el general Raúl Isaías Baduel —exministro de la Defensa durante la presidencia de Hugo Chávez—, falleció bajo custodia del Estado tras 12 años detenido.

Su cuadro clínico exige de manera prioritaria una cirugía para atender múltiples hernias, así como la reconstrucción de los ligamentos de su hombro izquierdo y de ambas rodillas. «Responsabilizo al régimen de Delcy Rodríguez por cualquier daño que pueda sufrir mi hermano», advirtió su hermana Andreína Baduel.

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Tarek El Aissami

De acuerdo con información suministrada a El Pitazo, El Aissami, figura clave del chavismo, permanece recluido solo en una celda y aislado. El recinto depende por completo de la iluminación externa, por lo que el exministro queda a oscuras pasadas las seis de la tarde.

Reportes recientes señalan un severo deterioro físico, describiendo que sufre una hernia discal severa que le impide caminar. En abril de 2026, asistió a su audiencia en silla de ruedas, y en ocasiones tuvo que ser cargado por custodios para ingresar a la sala, aseguró el exfiscal del Ministerio Público, Zair Mundaray.

El 8 de mayo, El Aissami ofreció detalles sobre su detención durante el juicio. Narró que presuntamente fue sometido a torturas durante su tiempo de reclusión en Fuerte Tiuna, en una celda marcada como «A11». Allí, aseguró, permaneció ocho meses con un reflector encendido las 24 horas y durmiendo en el suelo, sometido a bajas temperaturas ya que los custodios controlaban el aire acondicionado.

Señaló que estos tratos crueles fueron ordenados por el exfiscal general Tarek William Saab. El Aissami señaló además al fiscal Eddy Rodríguez de drogarlo y desnudarlo durante el interrogatorio al que fue sometido. Estaban presentes fiscales y un psiquiatra, según publicó en X el exfiscal Mundaray.

Costo político

El Rodeo I atraviesa un periodo de vigilancia extrema y tensión institucional. La muerte de Víctor Hugo Quero generó un costo político significativo. No solo reveló negligencia, sino que expuso un sistema penitenciario que opera bajo opacidad, improvisación y graves fallas estructurales.

Esta realidad choca directamente con los marcos del derecho internacional, los cuales prohíben taxativamente la tortura, los aislamientos prolongados y los tratos crueles o degradantes.

Las normas, destacando las Reglas Nelson Mandela, exigen condiciones dignas (higiene, salud, alimentación) y prohíben la discriminación, garantizando derechos fundamentales sin importar la privación de libertad.

Pese a estas reglas, los informes de la Misión Internacional Independiente de la ONU confirman la existencia de un patrón sistemático de violaciones a los derechos humanos dentro del sistema penitenciario venezolano.

LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973

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