El Instituto de Zoología y Ecología Tropical (ITZET) llevó a cabo este viernes 15 de mayo un foro sobre cómo los derrames petroleros han afectado a las costas venezolanas. En el marco de las Jornadas de Investigación y Extensión de la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Venezuela (UCV) , el foro reunió a cuatro especialistas ambientales, quienes, desde sus respectivas áreas, explicaron los efectos negativos de los derrames de “oro negro” y el impacto sobre la biodiversidad.
El Lago de Maracaibo en peligro de muerte
El primer ponente fue el doctor Alejandro Álvarez Iragorry, biólogo egresado de la UCV y coordinador general de Clima 21, una ONG venezolana en defensa de los derechos humanos ambientales. En términos de derechos humanos, aseguró que el Lago de Maracaibo se ha convertido en una “zona de sacrificio” debido a la contaminación producida por los hidrocarburos.
“El lago de Maracaibo es un sistema en peligro de muerte. No hay un espacio del lago donde actualmente no haya impacto por derrames petroleros”, sentenció el biólogo.
Clima 21 registró entre 2022 y 2024 aproximadamente entre 60 y 79 derrames continuos de petróleo, causados por filtraciones en la infraestructura petrolera. Estas cifras representan solo los eventos de gran magnitud que han afectado comunidades, zonas turísticas o pesqueras y que fueron reportados por medios de comunicación, pero no reflejan el número total de derrames ocurridos en el país. Álvarez señaló que únicamente la industria petrolera conoce la cifra exacta de derrames.
La exposición a hidrocarburos ha generado complicaciones respiratorias en pescadores cercanos a los derrames, como en Guarapiche. Quienes recogen la brea carecen de protecciones adecuadas, lo que ha ocasionado daños en la piel y casos de depresión. Además, existe la posibilidad de que esta exposición produzca efectos genéticos y cáncer a largo plazo. La ingesta de pescado o mariscos contaminados puede afectar el tracto gastrointestinal, pues se ha comprobado que, además del petróleo, contienen metales pesados sumamente tóxicos.
La contaminación petrolera también es transfronteriza
Andrés Osorio, especialista en Auditoría Ambiental y teledetección aplicada al monitoreo de sistemas complejos, explicó que hay una película nanométrica que cubre grandes superficies de la costa. También señaló que un vórtex de vientos alisios mantiene en circulación las filtraciones de hidrocarburos; sin embargo, fenómenos como huracanes pueden modificar los vientos, desplazando el petróleo hacia el Caribe Norte.
Sandra Giner, bióloga egresada de la UCV y profesora investigadora del Centro Museo de Biología del ITZET, expuso sobre los efectos de los derrames de crudo en aves migratorias de la costa occidental de Venezuela. El país posee una gran diversidad de aves, especialmente acuáticas, asociadas a ecosistemas marino-costeros. Los derrames han afectado aves pelágicas como gaviotas, petreles, albatros, pelícanos y la Boba Costeña, especie endémica.
Estas aves son depredadoras y se alimentan de peces y moluscos. Dos especies se encuentran amenazadas según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN). El petróleo se adhiere a su plumaje, impidiéndoles movilizarse o llegar a sus sitios de reproducción e hibernación.
Además, es ingerido mediante su dieta, condenándolas a morir. Entre 2019 y 2026 se registraron alrededor de 15 especies de ocho familias de flamencos afectadas por los derrames, cifra recopilada por Giner a partir de observatorios, colegas y la prensa.
La profesora Ruth Ramos coincidió con los demás especialistas en que Venezuela carece de registros actualizados e investigaciones suficientes sobre este problema. El último informe de Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa) sobre derrames petroleros data de 2016. Los hidrocarburos también han afectado larvas que contribuyen a la construcción de corales, y se han documentado daños sobre manglares, humedales y sistemas coralinos.
Democracia y transición energética
Según el coordinador de Clima 21, Alejandro Álvarez, los pescadores sienten abandono institucional, ya que no reciben respuestas a sus demandas, y además reportan hostigamiento político. Por ello, considera necesaria una gobernanza ambiental basada en democracia y transición energética.
“Venezuela debe trabajar hacia un mundo donde el petróleo y los combustibles fósiles no sean el centro de la economía”, afirmó.
Álvarez exhortó a la comunidad científica a asumir un papel activo en favor del bienestar ecológico. Resaltó que la ciencia tiene un compromiso ético y social al documentar y visibilizar daños al ecosistema, y que el hostigamiento o la represión no deben frenar estas responsabilidades en Venezuela.

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