En medio de su apretada agenda durante su visita oficial a Pekín, el presidente ruso encontró tiempo para un «encuentro muy simbólico» con el ingeniero chino Peng Pai, a quien conoció en el año 2000, durante su primera visita a China como jefe de Estado, cuando este aún era un niño.
El mandatario ruso se fijó entonces en el chico, que lo saludaba subido a una barandilla en un parque de la capital. Putin se acercó al niño, y varios fotógrafos captaron el conmovedor momento de su interacción.
«Lo tengo muy presente: yo estaba sentado sobre aquella barandilla cuando el presidente Putin se acercó y me bajó de ella en brazos. Incluso, antes de despedirse, me dio un suave beso en la frente. Esa es una escena que sigue viva en mi memoria», recordó Peng Pai.
«Nunca imaginé que 26 años después todavía tendría la oportunidad de volver a verlo. Realmente es algo increíble; siento que he tenido muchísima suerte en la vida», expresó.

Entusiasmado antes de reencontrarse con el líder ruso, Peng describió este nuevo encuentro con Putin como «el día en que un sueño increíble se hace realidad».
Estudios en Rusia
Al terminar la escuela, decidió ir a estudiar a Rusia e ingresó en la Universidad Técnica Estatal de Automóviles y Carreteras de Moscú (MADI, por sus siglas en ruso). Incluso llegó a escribir una carta a Putin en 2008, durante su primer año de universidad. Ese año se celebraban los Juegos Olímpicos de Pekín y Peng vio al mandatario ruso en la transmisión en directo de la ceremonia de apertura.
«Yo había llegado a Moscú, y justo entonces el presidente Putin había llegado a Pekín. En ese momento algo se despertó en mí e intenté escribirle una carta al presidente Putin», recuerda.
En la misiva, contó que él era «aquel niño que tuvo la suerte de fotografiarse con él» en Pekín años atrás y que ahora había ido a Moscú a estudiar.
«Cuando llegué a Rusia, debo decir que era incluso más hermosa de lo que había imaginado», escribió en la carta, en la que también expresó su «sincera esperanza» de volver a encontrarse con Putin si surgía la oportunidad.

En 2013, Peng Pai terminó sus estudios y regresó a China, donde actualmente trabaja en una gran empresa. Al conocerse los planes del presidente de reunirse con él, la Universidad MADI entregó a su antiguo alumno una carta firmada por el rector, así como su libreta de calificaciones y su carné estudiantil.
«Más increíble que una película de ciencia ficción»
En vísperas de su reencuentro con el presidente ruso, Peng está entusiasmado ante el hecho de que, 26 años después, haya llegado el día en que «un sueño increíble se haga realidad».
«Realmente estoy muy feliz, de verdad muy feliz, y en mi interior me encuentro en un estado de total incredulidad. Siento que esto es más increíble que una película de ciencia ficción, inimaginable», confiesa.
A su juicio, su primer encuentro con Putin, «siendo un niño común, sin que hubiera nada planeado de antemano», ya fue una «experiencia extraordinariamente rara en la vida de una persona», y admite que ni siquiera podía imaginar que 26 años después tendría otra oportunidad de reencontrarse con él.

«Creo que esto no es una doble bendición, sino cien veces más que eso. Antes decía que aquello fue un momento decisivo en mi vida; lo que viene ahora quizá sea el segundo», dijo.
¿Qué le dirá a Putin?
Peng Pai cree que estará profundamente emocionado cuando su «sueño se haga realidad» y se reencuentre con el líder ruso, pero planea empezar la conversación con estas palabras:
«Presidente Putin, usted sigue siendo tan apuesto como siempre, mientras que yo he pasado de ser aquel niño a convertirme en un hombre de mediana edad con algo de sobrepeso».
LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973
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