Caracas.- Tras cumplir 145 días a las afueras de El Helicoide exigiendo la libertad de sus familiares, un grupo de allegados de presos políticos trasladó su vigilia frente a la embajada de Estados Unidos en Caracas, buscando la mediación del encargado de negocios, John Barrett, para lograr la excarcelación de los detenidos. “No queremos que se olviden de ellos”, afirmó una familiar de un militar preso político.
A las 4:00 p. m. de este lunes, unas 15 personas permanecían instaladas frente a la sede diplomática, donde decidieron concentrarse desde el domingo anterior. Horas antes, el jefe de seguridad de la embajada, de apellido Monsalve, los recibió en la entrada y se comprometió a trasladar sus peticiones a Barrett. Ante la ausencia de respuestas inmediatas, instalaron una carpa y decidieron pernoctar en el sitio.
La medida surgió de forma espontánea durante el fin de semana, tras los traslados de presos políticos que se realizaron el miércoles 3 de junio desde El Helicoide hacia otras cárceles. “Estuvimos afuera de El Helicoide por cinco meses. En ese lugar hay personas presas que ya cumplieron su condena. Hay gente que espera libertad ya que miembros de sus mismas causas fueron excarcelados. Pareciese que se olvidaron de ellos”, relató un familiar del teniente coronel preso político, Pedro Garrido.
Familiares de presos políticos denuncian amedrentamiento a vecinos durante protesta en la embajada de EE. UU.
Las mismas vigilias se realizan a las afueras de Yare, El Rodeo y Tocuyito. Lugares donde aún permanecen decenas de presos políticos en condición de aislamiento durante 23 horas al día
Gabriela Álvarez, hermana de Gabriel Guerra (camarógrafo del periodista Ramón Centeno, quien ya fue excarcelado), expresó la frustración del grupo: “Todo indicaba que los iban a liberar tras las declaraciones del secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, el martes, un día antes de los traslados, sobre que este centro fue cerrado. Pero solo los trasladaron a otras cárceles. En esos penales también hay decenas de presos políticos esperando su liberación, entre ellos mi hermano Gabriel, que sigue en la incertidumbre”.
La segunda noche
La primera noche frente a la embajada la pasaron a la intemperie. A pesar de un fuerte aguacero, se resguardaron en una parada de autobuses cercana. Ya al mediodía instalaron la carpa y prevén que se sumen más familiares.
Desde la sede diplomática les enviaron almuerzo y botellas de agua. Varios funcionarios se han acercado para verificar su estado. Además de la protesta pacífica, el grupo entregó un documento formal al encargado de negocios John Barrett, en el que detallan casos específicos de presos políticos que requieren atención médica urgente, entre otras peticiones.
En la vía que conduce a la embajada estadounidense se mantienen al menos cinco puntos de vigilancia de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), mientras que patrullas del Sebin recorren constantemente la zona.
LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973