El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el viernes la muerte de Héctor Guerrero Flores, alias «Niño Guerrero», máximo líder de la organización criminal venezolana Tren de Aragua, tras una operación militar ejecutada por el Comando Sur que, según el mandatario, contó con una sorpresiva coordinación con las autoridades de Venezuela.
A través de un comunicado oficial, Trump calificó la operación como un «ataque cinético rápido y letal» contra el cabecilla de una banda a la que Washington designó formalmente como organización terrorista extranjera al inicio de su actual administración.


El anuncio de la Casa Blanca arroja una nueva luz sobre los confusos acontecimientos registrados en el estado Bolívar, al sur de Venezuela. Apenas tres días antes del comunicado de Trump, helicópteros de las Fuerzas Armadas de Venezuela realizaron una sorpresiva incursión militar en el enclave minero de Las Claritas, una zona estratégica en la frontera con Brasil.
Las minas de esa región rica en recursos minerales están controladas operativamente por el Tren de Aragua. Ante el hermetismo inicial del gobierno de Delcy Rodríguez, se desataron todo tipo de especulaciones sobre el motivo del despliegue.
La versión que cobraba más fuerza entre analistas locales apuntaba a que las autoridades venezolanas intentaban retomar por la fuerza el control del territorio minero debido al interés de empresas extranjeras en explotar el subsuelo. Sin embargo, tras la revelación de Trump sobre la cooperación bilateral, la incursión en Las Claritas adquiere un significado completamente distinto, sugiriendo que formó parte de la pinza militar para acorralar al líder criminal.
Detalles de la operación y tensiones migratorias
El mandatario estadounidense vinculó directamente la acción militar con su promesa electoral de combatir el crimen transnacional y criticó la gestión migratoria de su predecesor, Joe Biden.
«Antes de regresar a mi cargo, Joe Biden abrió nuestra frontera sur a millones de criminales ilegales, y permitió que este ejército extranjero violara, mutilara y asesinara a ciudadanos estadounidenses con total impunidad», afirmó Trump en la nota oficial.
El presidente mencionó de forma explícita los casos de la menor Jocelyn Nungaray, de 12 años, y de la estudiante Laken Riley, de 22 años, cuyos asesinatos en suelo estadounidense conmovieron a la opinión pública y se convirtieron en ejes del debate sobre la seguridad fronteriza. Con este ataque, señaló Trump, las Fuerzas Armadas estadounidenses han llevado «justicia y represalias» para las víctimas y sus familias.
Cooperación inédita con Venezuela
Uno de los puntos más destacados del anuncio fue la mención a la colaboración con el gobierno venezolano. Trump aseguró que la acción fue «coordinada estrechamente con nuestros amigos en Venezuela, con quienes estamos trabajando muy bien».
El mandatario advirtió que, a raíz de este golpe, los integrantes del Tren de Aragua «ya no tienen refugio seguro en Venezuela o en cualquier otro lugar».
Hasta el momento de emitirse este reporte, las autoridades de Caracas no han ofrecido una confirmación oficial ni detalles sobre su participación en el operativo militar o de inteligencia que terminó con la vida de Guerrero Flores.
Guerra abierta contra las bandas transnacionales
El Tren de Aragua, que originó sus operaciones en la prisión de Tocorón en Venezuela, se ha expandido en los últimos años por varios países de América Latina y, más recientemente, hacia ciudades de Estados Unidos, dedicándose a delitos como el narcotráfico, la extorsión, el tráfico de personas y el homicidio.
Trump concluyó su mensaje ratificando su estrategia de línea dura contra las organizaciones delictivas: «Bajo mi liderazgo, encontraremos a estos crueles asesinos y señores de la droga en cualquier momento y en cualquier lugar, y los enviaremos a las profundidades del infierno a donde pertenecen».
LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973