s cortes eléctricos de hasta cinco horas y las altas temperaturas castigan la rutina en Maracaibo
Las fallas estructurales en el suministro eléctrico continúan posicionándose como la problemática más severa y discutida por los habitantes del estado Zulia.
En su capital, las comunidades soportan una fuerte crisis energética que desestabiliza las horas de sueño, frena las labores del hogar y se convierte en un obstáculo severo para las dinámicas escolares y productivas, arrastrando a la sociedad a un estado de desamparo permanente.
Día tras día, los residentes de múltiples barriadas padecen suspensiones del fluido eléctrico que se prolongan de cuatro a cinco horas continuas.
Esta situación deteriora de forma drástica el bienestar y la salud pública, ya que la ausencia de energía impide encender ventiladores y sistemas de climatización para mitigar las severas e históricas olas de calor que azotan a la urbe petrolera.
La población civil resalta que las consecuencias de este racionamiento se tornan mucho más crueles al evaluar el impacto en los grupos de edad más frágiles, quienes carecen de mecanismos para protegerse de las temperaturas ambientales dentro de sus propios hogares.
“Las personas más afectadas son los niños y los adultos de la tercera edad, quienes deben atravesar estas largas jornadas donde se va el servicio sin ventilación alguna”, comentó la ciudadana Ana Medina, habitante del sector Sabaneta.
A la par de los cortes programados o repentinos, la inestabilidad de la red eléctrica se manifiesta en violentas fluctuaciones de voltaje.
Estos denominados «bajones» constituyen un peligro latente para las finanzas de los hogares, puesto que los usuarios afirmaron con preocupación que este sube y baja de energía “daña los equipos electrodomésticos”, bienes que hoy en día resultan casi imposibles de sustituir debido al contexto económico actual.
En los testimonios recolectados, los vecinos reiteraron que las deficiencias del sistema “interrumpe el descanso nocturno y obstaculiza las actividades del día a día”, una realidad que obliga a los marabinos a vivir en una constante lucha de supervivencia frente al quiebre de los servicios básicos en la región.
LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973