Por: Arnaldo Fernández
Caracas.- La ampliación de la Copa del Mundo sembró dudas en los más escépticos, quienes temían que el torneo perdiera nivel. Sin embargo, la primera jornada de la fase de grupos ha sepultado los prejuicios.
El fútbol se ha emparejado a niveles impensables y las viejas potencias ya no ganan solo con la chapa o el peso de la camiseta. Los partidos que antes se catalogaban como “trámites” han desaparecido por completo, dando paso a una paridad que está regalando un inicio de torneo electrizante y rompequinielas.
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Golpes a la historia
La gran portada de las sorpresas la firmó la selección de Cabo Verde ante España. En su debut absoluto en una cita mundialista, el modesto equipo africano le arrancó un heroico empate sin goles a la vigente campeona de Europa.
La hazaña tuvo un nombre propio en el arco: Vozinha. El veterano guardameta se vistió de héroe nacional al sacar media docena de pelotas con sello de gol, desesperando por completo a la ofensiva española.
Las lágrimas del portero al finalizar el encuentro resumieron el sentir de un país que hoy tutea a los gigantes.
Por su parte, la República Democrática del Congo demostró que su regreso a los Mundiales no es una casualidad. Los africanos plantaron cara, aguantaron la embestida de la Portugal de Cristiano Ronaldo y terminaron rescatando un combativo empate a uno.
En esa misma línea de resiliencia y drama, Qatar amargó la fiesta de Suiza al clavar un gol de último minuto que selló el 1-1 definitivo, castigando el exceso de confianza de los helvéticos y desatando la locura en las tribunas.
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El nuevo orden
Lo que antes se resolvía por decreto en la pizarra, hoy se sufre y se suda en la cancha. El ejemplo perfecto de este cambio de época fue el empate a uno entre Brasil y Marruecos. En otros tiempos, enfrentar al conjunto africano hubiese sido un compromiso accesible para la Canarinha. Pero la realidad actual es muy distinta: Marruecos, flamante semifinalista de la pasada Copa del Mundo, jugó con la personalidad de un grande, maniató el joga bonito y obligó a los sudamericanos a conformarse con un punto.
Ese nuevo orden también salpicó el choque entre Japón y Países Bajos, que regalaron un vibrante 2-2 donde la velocidad y la disciplina táctica de los nipones desnudaron por completo las falencias de la Naranja Mecánica. Del mismo modo, Uruguay sufrió el orden y el espíritu combativo de Arabia Saudita en un empate a uno que revivió los fantasmas que los asiáticos ya habían sembrado en el pasado.
Incluso en la derrota se nota que el mapa futbolístico se ha transformado. Haití saltó a la cancha sin ningún tipo de complejos ante Escocia. Aunque los caribeños terminaron cayendo por un ajustado 1-0, su propuesta atrevida, verticalidad y buen juego asociativo dejaron claro que en este torneo ya no existen los rivales indefensos. El Mundial ha comenzado rompiendo algunos pronósticos y demostrando que los partidos se ganan dentro de la cancha.
LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973