🔴🔵 María Corina Machado enfrenta el reto de influir en una negociación política de la que fue excluida

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Caracas.- La dirigente opositora María Corina Machado enfrenta un escenario político complejo ante el avance de conversaciones que buscan rediseñar parte del sistema político y electoral venezolano, según el análisis presentado por el director de El Pitazo, César Batiz, en una nueva edición del programa Punto y Contexto.

Batiz sostuvo que el tiempo se ha convertido en un factor determinante en la disputa política actual y que el avance de las negociaciones está modificando el equilibrio entre los distintos actores.

Según su análisis, mientras avanzan conversaciones para rediseñar el sistema político y electoral venezolano, existe una figura que permanece al margen del proceso: María Corina Machado.

«Porque la visita de Dinorah Figuera a Caracas no fue un viaje cualquiera. Fue el resultado de una operación política impulsada por la administración Trump, coordinada con el entorno de Delcy Rodríguez y ejecutada a través de la Asamblea Nacional de 2015″, dijo Batiz.

El objetivo de este proceso es la construcción de una mesa paritaria para discutir la conformación de un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE), aunque advirtió que el alcance político sería más profundo.

«En esa ecuación hay una gran ausente: María Corina Machado. La pregunta ya no es si está de acuerdo o no con lo que ocurre. La pregunta es cómo influirá en una negociación diseñada sin ella», expone el periodista de El Pitazo.

La exclusión de María Corina Machado

Batiz subraya que Machado no ha sido incluida en la construcción de esta mesa de negociación. “Todo indica que la mesa ya está en marcha. Y María Corina Machado no formó parte de su construcción. No fue convocada. No participó en su diseño. No aparece entre los actores que hoy discuten los términos de la negociación”, dijo.

En esa línea, destacó que la dirigente opositora “quedó fuera de la fotografía inicial”, pese a su capacidad de movilización política en el país.

Ante este escenario, el periodista recuerda que Dinorah Figuera regresó a Caracas después de años de exilio, donde se reunión con Jorge Rodriguez, presidente de la Asamblea Nacional, y con John Barret, encargado de negocios de EE. UU. en Venezuela.

A su vez, Batiz destaca que Figuera reconoce que existen diferencias con María Corina Machado y ha defendido este esquema bajo un argumento de institucionalidad.

La predictibilidad

Batiz plantea que la pregunta central es por qué tanto sectores de Washington como el entorno de Delcy Rodríguez respaldan este esquema de negociación.

«La respuesta puede estar en la palabra que domina toda transición política: predictibilidad», dijo el director del medio.

Una negociación institucionalizada permitiría mayor control del proceso y estabilidad para actores internacionales, mientras que para el oficialismo representaría una oportunidad para ganar tiempo político.

Ese tiempo permitiría consolidar la recuperación económica, estabilizar instituciones, normalizar relaciones internacionales y avanzar hacia el ciclo electoral de 2030 sin una ruptura del sistema político.

El problema político de la exclusión

Batiz sostuvo que el debate no debe centrarse en si María Corina Machado decide participar o no en la negociación, sino en cómo puede influir en un proceso del cual fue excluida.

“La mesa fue diseñada por otros actores. Washington. Dinorah Figuera. Y el entorno de Delcy Rodríguez”, plantea el análisis.

En ese sentido, afirmó que el desafío de la dirigente es evitar quedar al margen de decisiones fundamentales sin que su liderazgo tenga incidencia, sin al mismo tiempo bloquear un proceso que podría generar cambios institucionales relevantes.

«El verdadero desafío para María Corina es otro. ¿Cómo influir en una negociación de la que fue excluida? (…) Porque una oposición que bloquea cualquier negociación corre riesgos. Pero una oposición que acepta ser ignorada también corre riesgos. Ese es el equilibrio que debe administrar», expuso Batiz.

Entre la movilización y la institucionalidad

Como ejemplo de la capacidad de organización política de Machado, Batiz recordó la experiencia de los llamados “comanditos”, estructuras surgidas desde la base que, según su análisis, lograron movilizar a miles de ciudadanos sin recursos estatales ni institucionales.

Ese antecedente demuestra que la principal fortaleza de Machado no ha sido una estructura formal de poder, sino la capacidad de construir influencia política fuera de las instituciones tradicionales.

«En gran parte por eso recibió un Premio Nobel de la Paz. De allí que la pregunta no es si tiene capacidad de reacción. La pregunta es cuál será la innovación política que intentará desarrollar ahora para influir en un proceso que otros están intentando conducir sin ella», expone.

El reloj corre

Batiz advirtió que cada semana que pasa fortalece a los actores que impulsan la nueva arquitectura política en discusión. «María Corina tiene la bola en su terreno. Pero el reloj corre. Y probablemente corre más rápido de lo que muchos creen. Cada semana que pasa fortalece a quienes buscan consolidar esta nueva arquitectura política», dijo.

No obstante, también subraya que esto no implica una pérdida total de influencia, sino un cambio en las condiciones del juego político. “Porque por primera vez en mucho tiempo no controla el ritmo de los acontecimientos”, añade el análisis.

LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973

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