Tras el cierre del Aeropuerto Internacional de Maiquetía Simón Bolívar como consecuencia del terremoto que afectó las instalaciones del terminal y la pista, la experiencia de regresar al país se transformó en una carrera de obstáculos, vacíos informativos y resiliencia para los centenares de venezolanos que tenían previsto regresar al país a partir del 24 de junio
Maiquetía, la principal puerta de entrada del país y el cerebro de las operaciones aeronáuticas, dejó de operar desde el momento del terremoto, desarticulando los planes de contingencia de aerolíneas, agencias de viaje y, sobre todo, de los pasajeros.
“Nos enteramos en el aire. Casi llegando a Caracas fuimos notificados que el avión debía desviarse a Panamá porque era imposible aterrizar en Maiquetía”, contó Carla, una pasajera que regresaba a Caracas desde Estambul con la aerolínea Turkish la tarde del 24 de junio.
Nadie sabe nada
La incertidumbre fue total. Además de enterarse de lo que estaba ocurriendo en el aire, los pasajeros no tenían información de lo que ocurriría con su itinerario a partir de ese momento. Llegamos a Panamá y nos ofrecieron una habitación de hotel para pasar la noche, aunque el equipaje permaneció en las cabinas de Turkish. No había certezas de si la aerolínea reprogramaría su vuelo a otro destino dentro de Venezuela y a los que teníamos posibilidad de hacer inmigración en Panamá por temas de visado se nos ofreció la opción de resolver la llegada al país por otros medios.
Pero luego de conocer la noticia del cierre del aeropuerto de Maiquetía, la información se actualizó para peor. Según informaron varias aerolíneas a sus pasajero que tenían otros destinos dentro de Venezuela, el espacio aéreo había sido cerrado y todos los vuelos cancelados. “La misma noche del 24 de junio, al enterarme del cierre de Maiquetía pude cambiar mi boleto de Panamá del 25 de junio con destino a Caracas por otro que llegaba a Valencia, pero al llegar al aeropuerto fui notificado que ningún vuelo a Venezuela estaba disponible”, relató Luis, un pasajero que tenía boleto con Copa Airlines.
Según relata, ni la propia aerolínea estaba muy clara de lo que podían hacer y aunque aseguraban que el cierre del espacio aéreo era una instrucción del Instituto Nacional de Aeronáutica Civil (INAC), en sus redes oficiales nunca hubo información al respecto.
Vicky Herrara, presidenta de la Asociación Venezolana de Agencias de Viaje y Turismo (Avavit), negó que el espacio aéreo estuviese cerrado e informó que las autoridades correspondientes evalúan las afectaciones que sufrió la principal terminal aérea venezolana y no se sabe cuánto tiempo estará cerrada.
Reprogramación forzada
Además de Turkish, otras aerolíneas internacionales comunicaron la suspensión de sus vuelos desde y hacia Caracas debido a los dos terremotos registrados en el país. Las aerolíneas que operan en la ruta España-Caracas, entre ellas Iberia, Air Europa y Plus Ultra e Iberia, cancelaron los vuelos que tenían previsto salir este jueves 25 de junio desde Madrid por el cierre del aeropuerto en Venezuela.
Pero hasta ahora no había ninguna información sobre los vuelos a otros terminales, aunque la operación a esos aeropuertos también se canceló aunque luego se reprogramó. El Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía, principal terminal aéreo de Venezuela y cercano a Caracas, mantiene restricciones operativas hasta el próximo 2 de julio, luego de los fuertes terremotos registrados en el país que afectaron su infraestructura y servicios.

Las dinámicas de viaje se han reconfigurado a la fuerza. Volver por avión, por ahora, implicará trazar rutas alternativas que aumentan los tiempos de traslado y los costos económicos.
A partir del 25 de junio, Copa reanudó sus vuelos regulares desde y hacia Valencia. Los itinerarios hacia Barcelona, Barquisimeto y Maracaibo, podrían estar activos desde el fin de semana.
El silencio manda
Por otra parte, aeropuertos como El Dorado en Bogotá o el Camilo Daza en Cúcuta se han convertido en los principales nodos de recepción. Muchos venezolanos se han visto obligados a volar hasta Colombia para luego intentar conectar por vía terrestre —un desafío adicional dada la logística fronteriza— o mediante los pocos vuelos especiales autorizados hacia terminales del interior de Venezuela.
Pero el problema sigue siendo la falta de información oficial que ayude a tomar mejores decisiones “Mi vuelo de regreso estaba programado para este 27 de junio. De repente, el estatus pasó a ‘cancelado’ y nadie te da respuestas claras. No quise arriesgarme y compré un boleto a Bogotá y de ahí ver cómo resolvía”, relata Mariana, una de las tantas venezolanas que se encuentra en Madrid esperando llegar a Caracas.
La crítica constante de los usuarios apunta a la opacidad institucional. Al igual que en crisis anteriores, los viajeros dependen más de grupos de WhatsApp, reportes en redes sociales y la solidaridad entre varados que de comunicados emitidos por el Instituto Nacional de Aeronáutica Civil (INAC) o las aerolíneas bandera.
*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.
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