El economista venezolano Asdrúbal Oliveros advirtió que Venezuela no cuenta con la capacidad financiera para asumir la reconstrucción de La Guaira y Caracas tras la dupla de terremotos registrada el pasado 24 de junio, un proceso que, según sus estimaciones, requerirá inversiones de entre 13.000 y 15.000 millones de dólares.
La información fue presentada por Oliveros en un análisis publicado para la página Ecosistema bajo el título Un terremoto que lo cambia todo, en el que evalúa el impacto económico del desastre natural y las perspectivas de recuperación del país.
De acuerdo con las estimaciones realizadas por su equipo, las áreas que demandarán mayores recursos serán la reconstrucción de viviendas, la infraestructura, el comercio, el transporte y la logística, sectores considerados estratégicos para la recuperación de la actividad económica.
Oliveros señaló que una evaluación satelital rápida del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) estima que los daños físicos directos superan los 6.700 millones de dólares, equivalentes a aproximadamente el 6 % del Producto Interno Bruto (PIB) venezolano. No obstante, precisó que el rango de pérdidas asociado exclusivamente a daños estructurales se ubica entre 4.700 y 8.700 millones de dólares.
«El impacto financiero es masivo y redefine nuestras prioridades. Estamos hablando de viviendas para damnificados, reactivación comercial y reparación de la infraestructura logística en el litoral central, es decir, el puerto de La Guaira y el aeropuerto de Maiquetía. Lamentablemente, cuando estamos hablando de estas cifras, vemos que Venezuela no tiene capacidad para asumir la reconstrucción», afirmó el economista.
Oliveros explicó que la recuperación será un proceso lento, ya que las consecuencias del terremoto trascienden la destrucción de edificaciones.


«Destruye la productividad, el empleo, ingresos fiscales, cadenas logísticas y confianza. Miles de empresas interrumpen operaciones, las familias posponen decisiones de consumo e inversión, y la actividad económica pierde dinamismo durante meses e incluso años», sostuvo.
El economista estimó que la incertidumbre económica persistirá durante un período prolongado y recordó que diversos estudios del Banco Mundial, del Fondo Monetario Internacional y de la literatura académica especializada coinciden en que «el impacto de un desastre natural depende mucho menos de la intensidad del fenómeno, que de la fortaleza institucional del país afectado».
En ese contexto, Oliveros advirtió que la fragilidad institucional venezolana amplificará las consecuencias económicas de los terremotos y retrasará significativamente la recuperación.
«El terremoto doble vivido el 24 de junio se transformará en una crisis económica prolongada, porque la debilidad institucional amplifica los daños y retrasa la reconstrucción», concluyó.
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