🔴🔵 Retraso en entrega de los cuerpos de los venezolanos deportados

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El colapso de las morgues y los errores en la identificación de las víctimas del vuelo 164 evidenciaron la falta de control sanitario en el estado La Guaira después de los terremotos del 24 de junio. Los ciudadanos deportados desde Estados Unidos se hospedaban en el hotel Santuario La Llanada para cumplir con trámites de identidad cuando el doblete sísmico derribó la estructura.

En consecuencia, el desastre sepultó a decenas de pasajeros y saturó los servicios forenses locales debido a la acumulación masiva de fallecidos.

La escasez de recursos técnicos propició que el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) agrupara los cuerpos en Los Silos, un depósito provisional en el puerto.

Daniely Hurtado, esposa del fallecido Eduardo Osal Mujica, relató a El Nuevo Herald que estuvo a punto de cremar unos restos equivocados por el desorden en el marcaje de las bolsas.

«Ya me iba a llevar un cadáver que no era él porque ahí no había organización ni control. Alguien llegaba, veía un cuerpo con rasgos parecidos a su familiar y se lo llevaba sin preguntas ni pruebas», relató.

Traslado irregular y morgues a la intemperie

Testigos presenciales confirmaron que el Estado movilizó los cadáveres en camiones cavas de alimentos comerciales porque el hospital José María Vargas rechazó los cargamentos por falta de espacio físico.

«Llegaban camiones de esos usados para carne, llenos de cuerpos al hospital, y una patóloga no los aceptó porque ya no se daban abasto con tantos cadáveres», puntualizó Hurtado.

Las familias asumieron la búsqueda directa entre filas de restos humanos expuestos en el piso, guiándose únicamente por rasgos particulares o documentos recuperados de las prendas de vestir.

Trabajadores gubernamentales manipulan ataúdes en La Guaira. EFE/ Miguel Gutiérrez

El Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) restringió inicialmente el reconocimiento visual bajo el argumento del avanzado estado de descomposición de los cuerpos, lo que aceleró cremaciones inconsultas de las víctimas que nadie reclamó de forma inmediata.

Por otra parte, las plataformas de mensajería privada suplieron los canales informativos oficiales de la emergencia. Yesenia Méndez, familiar de Kevi Méndez Angulo, explicó a El Nuevo Herald que descubrieron el deceso de su hermano tras ver la fotografía de una extremidad con un tatuaje familiar en un grupo de WhatsApp. Ante la falta de asistencia estatal, los deudos costearon fletes y transportes particulares sin supervisión médica.

«Siento que es una injusticia todo esto que pasó, porque más de uno esperábamos a nuestros familiares. Mi hermano, por lo menos, tenía 10 años que no iba a Venezuela y su esperanza era encontrarse con nosotros. Teníamos tanta esperanza de verlo», manifestó Méndez.

Finalmente, ciudadanos de distintas regiones del país, como Aragua y Lara, utilizaron vías marítimas y terrestres propias para intentar rescatar los restos de los pasajeros antes de su pérdida definitiva en las fosas comunes del litoral.

LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973

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