El cementerio municipal de La Esperanza, ampliado de emergencia tras el doble terremoto del 24 de junio en Venezuela, mantiene operaciones continuas para sepultar a las víctimas de la catástrofe. Simultáneamente, los crematorios de Caracas y la morgue de La Guaira funcionan las 24 horas del día desde hace más de dos semanas para procesar una cifra de fallecidos que ya supera los 3.800.
Este viernes, féretros aguardaban sepultura en el camposanto de La Esperanza, en la parroquia Carayaca, aproximadamente a 25 kilómetros de Catia La Mar. En el lugar, maquinaria pesada ejecuta labores de excavación para ampliar el terreno disponible.
Ampliación de emergencia en La Esperanza
El personal del cementerio trabaja a máxima capacidad para garantizar que los sepelios se efectúen bajo los protocolos correspondientes, evitando el uso de fosas comunes en medio de la contingencia. Un vigilante del recinto, que solicitó el anonimato, detalló a la agencia Efe el alcance de las obras.
“Se está preparando para tener capacidad de unas 2.000 o 3.000 tumbas. El cementerio lleva tiempo completo y desde la misma noche del terremoto se ha estado trabajando para ampliarlo”, dijo.
Según estimaciones del trabajador, el espacio ya alberga alrededor de 600 víctimas de los terremotos. Las sepulturas permanecen alineadas en hileras, delimitadas con piedras y resguardadas por cruces blancas.
Respecto al protocolo con los cuerpos aún no identificados, precisó: “Vienen familias a los entierros, pero a las personas a las que no se les ha logrado identificar se les entierra en una tumba con un número para poner el nombre cuando se les identifique. La gente se puede quedar tranquila porque se le está dando sepultura normal. Ahí no hay fosas comunes”.

Mientras tanto, en las localidades de Catia La Mar y Caraballeda –consideradas la zona cero del desastre–, los equipos de rescate continúan recuperando cuerpos atrapados bajo estructuras colapsadas.
El último balance oficial emitido por el Ejecutivo reporta 3.889 fallecidos, lo que representa incremento de 88 decesos en 24 horas. Aunque el gobierno no ha publicado un registro de desaparecidos, iniciativas ciudadanas estiman la cifra en cerca de 30.000 personas.
Operaciones 24/7 en Los Silos
La saturación de las infraestructuras obligó a las autoridades a habilitar una morgue improvisada en el sector Los Silos, adyacente al puerto de La Guaira. Bajo carpas grises, decenas de contenedores y bolsas con restos humanos esperan por su clasificación legal, mientras los ataúdes donados se apilan en los patios del recinto.
Una voluntaria encargada de la logística alimentaria del personal de rescate confirmó a Efe el flujo incesante de ingresos.
“Esta noche llegaron 20 cuerpos”, aseguró.
La recepción de los fallecidos depende tanto de las comisiones de salvamento como de los propios ciudadanos que rescatan a familiares de los escombros. A las puertas de la morgue provisional, los allegados esperan en áreas de asistencia para iniciar los trámites de reconocimiento.
Joel Urribarro, presidente de la Cámara Nacional de Funerarias, describió el circuito administrativo establecido para la entrega de los cuerpos.

“Allí, el familiar se identifica, le dan el certificado de defunción y el permiso de cremación o inhumación, lo que el familiar desee, y de ahí lo lleva al crematorio o cementerio. Hoy en día, las personas fallecidas identificadas se entregan inmediatamente. La mayoría de fallecidos ya han sido identificados y han sido entregados”, detalló.
Urribarro destacó que, aunque el ritmo de entrega disminuyó en comparación con las primeras jornadas de la emergencia, los crematorios de la capital y del litoral central operan al límite de su capacidad, incinerando un promedio de 300 cuerpos diarios. A pesar de la organización gremial, el desconcierto persiste entre los afectados; en las afueras de Los Silos, los familiares de las víctimas aún enfrentan dificultades para precisar el destino final y la entrega de las cenizas de sus allegados.
LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973