Caracas.- El ala de emergencia y hospitalización del Hospital Eduardo Rísquez de Caracas debe ser demolida, pero no por ahora, ya que la prioridad son las estructuras afectadas en La Guaira. Esta fue la respuesta que dieron dos ingenieros que inspeccionaron el centro de salud de Cotiza la semana pasada a comerciantes y vecinos que los acompañaron durante el estudio. Mientras tanto, réplicas recientes provocaron movimientos en la zona y generan ruidos constantes, una especie de «crujido», como lo describieron los habitantes, quienes aseguran que se mantienen en vilo.
Producto de los terremotos del 24 de junio, el área mencionada se desprendió desde la azotea, mientras que la planta baja y el primer piso quedaron destruidos. El equipo de El Pitazo acudió al centro de salud este lunes 13 de julio, donde conversó con pacientes que asistieron para confirmar el cierre. Muchos solo habían visto publicaciones en redes sociales sobre los daños, pero desconocían información oficial.
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Entre ellos se encontraba Ligia Marín, paciente con glaucoma que se trata en el Rísquez desde hace 20 años. “Me senté a desayunar mientras contemplo el hospital. Qué tristeza y qué dolor verlo así, uno de los pocos hospitales que funciona bien en el país. No me he quedado ciega gracias a los médicos que me han tratado, pero acá no hay nadie que me dé información”, contó.
Frente al centro de salud hay una carpa que comparten funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) con dos vigilantes del hospital. Allí han llegado los pacientes a preguntar, pero ellos no saben cómo responder porque tampoco tienen información. Aseguraron que se encuentran en el lugar para evitar que personas ajenas al hospital ingresen y roben, hechos que hasta el momento no han ocurrido.
En el centro de salud también se prestaban los servicios de pediatría, ginecología, traumatología, psiquiatría, cardiología y neurología.
Una de las guardias de seguridad dijo que durante los terremotos del 24 de junio había tres pacientes en el área que colapsó, quienes lograron salir con ayuda del personal de guardia. Todos resultaron ilesos, pero el área quedó destruida.
Una cinta amarilla de seguridad rodea el hospital y llama la atención de quienes pasan por el lugar. En el cordón se lee “Policía Metropolitana, no pase”, y aún conserva el logo de ese cuerpo policial que dejó de existir hace al menos 12 años. Uno de sus comandos principales estaba en Cotiza (espacio que hoy ocupa la PNB), de donde posiblemente provino la cinta.
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El miedo se extiende a sectores vecinos
Detrás del Rísquez se encuentra el barrio Anauco II, donde al menos cuatro casas están vacías desde los terremotos porque sus ocupantes huyeron días después al escuchar que la estructura crujió al menos dos veces.
“Debido a las réplicas, escuchamos dos veces cómo el hospital se parte como una galleta. La gente que estaba cerca se fue, pero en nuestro caso no tenemos a dónde ir; solo nos queda asomarnos por la ventana y ahora pasamos todo el día en la calle”, contó una vecina.


En este sector se ubican unas 200 casas, de las cuales, alrededor de 60 están detrás del hospital. Los vecinos quedaron inconformes con la inspección ya que aseguran que estuvo incompleta: “vendrían cuatro ingenieros, cada uno especialista en es un área, pero solo se presentaron dos por la contingencia en La Guaira”, precisó la habitante Nellys Madrid.
En el sector Anauco ll, también se encuentran preocupados por un puente que está encima de la comunidad. Se trata de una estructura que servía como conductora de cables de telefonía fija pero esta en desuso desde hace unos 10 años. Con los terremotos, esta se estremeció y vecinos también corrieron por temor a que les cayera encima.
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