La Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) pidió que el proceso de reconstrucción tras los terremotos del 24 de junio responda a las necesidades de las víctimas y evite repetir fallas que, según denunció, han dejado a los sectores más vulnerables expuestos a la corrupción y la falta de atención institucional.
En su mensaje pastoral titulado Samaritanos, testigos de la esperanza, los obispos venezolanos señalaron que la tragedia no solo dejó miles de fallecidos y daños materiales en algunas regiones del país, sino que también evidenció el reclamo de comunidades que se sintieron desatendidas por organismos del Estado durante la emergencia.
“La reconstrucción nos exige también hacernos eco de la indignación de las víctimas de los terremotos que se vieron desatendidas por las instituciones públicas”, afirmó la CEV en el documento.
La institución religiosa recordó que, aunque los desastres naturales no pueden preverse completamente, corresponde al Estado contar con mecanismos de prevención y respuesta capaces de proteger a la población ante situaciones de emergencia.
“Como hemos dicho arriba, los desastres naturales son impredecibles; pero, es obligación de las instancias del Estado estar preparadas para afrontarlos”, sostuvo la Conferencia Episcopal.
Los obispos insistieron en que la etapa posterior al desastre debe centrarse en garantizar condiciones dignas para las familias afectadas y evitar que las consecuencias recaigan nuevamente sobre quienes tienen menos recursos.
“En adelante, todos debemos velar para que en las labores de reconstrucción no se repitan los mismos errores que en el pasado, ya que, de lo contrario, los más débiles volverán a sufrir las consecuencias de la corrupción y la indolencia”, advirtió el episcopado.
Un llamado a reconstruir con dignidad
En el documento, los representantes de la Iglesia católica venezolana plantearon que la reconstrucción debe ir más allá de la recuperación de infraestructuras y contemplar el bienestar integral de los damnificados.
Los obispos destacaron que las familias afectadas necesitan acceso a viviendas y empleos dignos, así como acompañamiento para superar las heridas emocionales y psicológicas provocadas por la pérdida de seres queridos y la destrucción causada por los sismos.
“Para ello es imprescindible crear las condiciones necesarias que permitan que todas las familias damnificadas puedan cumplir con sus fines propios por sí mismas, sin dependencias ni paternalismos”, expresó la CEV.
Pidió no olvidar a otros sectores afectados por la crisis nacional, entre ellos presos políticos, trabajadores, pensionados, enfermos e inmigrantes, al considerar que todos requieren atención y defensa de su dignidad.
Reconocimiento a la solidaridad ciudadana
El mensaje pastoral también resaltó la respuesta de voluntarios, rescatistas y comunidades que participaron en las labores de ayuda desde los primeros momentos de la tragedia.
La CEV reconoció especialmente la actuación del pueblo venezolano, al que calificó como “el principal samaritano” durante la emergencia, además del trabajo de quienes arriesgaron sus vidas para rescatar personas entre los escombros.
“Nos estremece y alecciona el heroismo de los que han arriesgado sus vidas para rescatar a muchos de entre las ruinas desde el primer minuto de la catástrofe”, señaló el documento.
Los obispos agradecieron el apoyo recibido desde otros países y la labor de organizaciones religiosas y humanitarias que han brindado asistencia a los afectados sin distinción de credo o ideología.
La Iglesia venezolana reiteró que continuará acompañando a las víctimas a través de sus estructuras de apoyo, entre ellas Cáritas nacional, diocesanas y parroquiales, además de otras instituciones eclesiales.
La CEV convocó a los fieles a participar el 24 de julio en las celebraciones eucarísticas por las víctimas de los terremotos y exhortó a mantener las iniciativas de ayuda para las familias afectadas bajo el lema: “¡Tras el temblor, el amor!”.
LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973