Caracas.- La decisión de María Corina Machado y Edmundo González de no incorporarse a la negociación entre representantes de la Asamblea Nacional de 2015 y el oficialismo, prevista para iniciar el próximo 1 de agosto, no significa que abandonen la búsqueda de una salida política. Por el contrario, según el análisis presentado por el director de El Pitazo, César Batiz, en Punto y Contexto, la dirigente opositora apostará por una estrategia paralela que busca influir en el proceso desde fuera de la mesa de conversaciones.
Durante el programa, Batiz explicó que el comunicado difundido por Machado y González deja claro que ambos esperarán resultados concretos de la negociación, entre ellos la liberación de presos políticos, la recuperación de las instituciones, garantías para todos los actores y un cronograma electoral. Sin embargo, paralelamente anunciaron que impulsarán un Gran Acuerdo Nacional desde la sociedad civil.
«Esperarán resultados concretos, liberación de presos políticos, recuperación de las instituciones., garantías para todos los actores y un cronograma electoral. Al mismo tiempo, anunciaron otra estrategia: regresar a Venezuela, recorrer el país», expone Batiz.
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Una separación que terminó por consolidarse
Batiz recordó que desde hace varios meses coexistían dos estrategias dentro de la política impulsada desde Washington hacia Venezuela. Una estaba orientada a construir una negociación institucional con el oficialismo y otra buscaba incorporar a María Corina Machado dentro de ese proceso.
«Washington decidió separar ambos liderazgos. La representación política de la negociación quedó en manos de Dinorah Figuera. Mientras María Corina quedó fuera de la mesa», dijo Batiz.
Según relató durante el programa, una fuente cercana a la dirigente resumió el desacuerdo con una frase: «No se puede estar adentro y afuera al mismo tiempo». Además, aseguró que existió la propuesta de crear un consejo asesor en el que Machado tendría representación, aunque sin capacidad de decisión sobre el desarrollo de las conversaciones.
La apuesta de María Corina Machado
Batiz sostuvo que la estrategia anunciada por Machado consiste en construir influencia política desde la movilización ciudadana y no desde la negociación.
Para ello, explicó, la dirigente plantea regresar a Venezuela, recorrer el país y reactivar los «comanditos» con el objetivo de fortalecer el respaldo social e intentar incidir indirectamente en las conversaciones.
«Por eso insiste en activar nuevamente los comanditos. No para competir con la negociación. Sino para intentar influir sobre ella», expone el periodista.
Sin embargo, advirtió que ese camino también implica riesgos importantes. Entre ellos mencionó la incertidumbre sobre las condiciones en las que podría regresar al país, la respuesta que tendría el oficialismo ante ese eventual retorno y la posición que asumiría Estados Unidos.
«¿Entrará con algún tipo de protección internacional? ¿Qué hará Washington si el oficialismo intenta detenerla? ¿Y qué ocurrirá si logra movilizar nuevamente a miles de ciudadanos?», cuestiona Batiz.
El dilema de Dinorah Figuera
Durante el programa, también se analizaron los desafíos que enfrentará Dinorah Figuera al asumir la representación de la oposición dentro de la mesa de negociación.
Batiz planteó interrogantes sobre la legitimidad política del proceso sin la participación directa del liderazgo que obtuvo el mayor respaldo ciudadano en la elección presidencial. También se preguntó cómo podrían incorporarse a la negociación las demandas que eventualmente surjan desde la movilización promovida por Machado y cómo evitar que ambas estrategias entren en conflicto.
Otro elemento destacado fue que, hasta el momento de la emisión del programa, Primero Justicia —partido al que pertenece Figuera— no había publicado un comunicado respaldando oficialmente el inicio de la negociación previsto para el 1 de agosto.
«Ese silencio puede responder a distintas razones, pero es un hecho político que merece ser observado», dice el periodista.
La decisión de Washington
Según el análisis presentado en Punto y Contexto, la Administración de Donald Trump tampoco queda al margen de los riesgos que implica esta nueva etapa.
Batiz indicó que Washington deberá decidir cómo actuar si Machado regresa a Venezuela y enfrenta acciones por parte del oficialismo. En ese escenario, la Casa Blanca tendría que escoger entre priorizar la protección de la dirigente opositora o preservar la estabilidad del proceso de negociación.
«Si María Corina entra a Venezuela… ¿la protegerá? ¿O preferirá preservar la estabilidad del proceso de negociación? Porque una movilización masiva podría fortalecer la presión democrática. Pero también aumentar la tensión política. Justo lo contrario de lo que Washington parece intentar evitar. Y si el proceso fracasa… la política diseñada por Marco Rubio quedará inevitablemente sometida a escrutinio», expone Batiz.
El cálculo del rodrigato
«Y finalmente… está el oficialismo. Si María Corina regresa… ¿la dejarán hacer política? ¿O intentarán neutralizarla? Porque cualquiera de las dos decisiones tiene costos», expone César Batiz en su análisis.
Explicó que permitirle desarrollar actividades políticas podría favorecer una nueva ola de movilización ciudadana, mientras que impedirlo mediante acciones represivas podría deteriorar el clima de confianza que requiere la negociación para mantener credibilidad.
Finalmente, Batiz planteó la interrogante que, a su juicio, marcará el futuro del proceso: determinar si el oficialismo realmente busca avanzar hacia una transición política o si utiliza la negociación como un mecanismo para administrar los tiempos y conservar la mayor cantidad posible de poder.
«Por eso creo que el verdadero protagonista de esta historia no es María Corina. Ni Dinorah Figuera. Ni siquiera Jorge Rodríguez. El verdadero protagonista es el dilema», dice el periodista.
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