La comunidad venezolana en Doral, Florida, vive horas de zozobra ante los constantes operativos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Lo que antes era un vecindario tranquilo, hoy se ha convertido en un escenario de temor donde familias enteras modifican su rutina, los niños dejan de ir a la escuela y muchos comercios han bajado sus cortinas por miedo a las redadas.
Operativos sin tregua y detenciones que generan alerta Abogados de inmigración y residentes de la zona han reportado un aumento en las detenciones de migrantes venezolanos que se encuentran con procesos migratorios pendientes. Aunque algunos tienen permisos de trabajo o asilo en trámite, los agentes del ICE han actuado con rigor, llevándose a personas que, en teoría, gozan de cierta protección legal.
Detenciones de venezolanos con expedientes abiertos y citas futuras. Familias que evitan salir a la calle, incluso para hacer compras básicas. Negocios de propietarios venezolanos que han cerrado temporalmente ante el miedo de una visita inesperada.
Cambios drásticos en el día a día Los testimonios recogidos en Doral reflejan una realidad escalofriante: sentirse acechado, no salir de casa y cerrar el negocio son ya parte del paisaje cotidiano. Padres de familia han decidido no llevar a sus hijos al colegio por temor a que los agentes los intercepten en el camino, mientras que otros han optado por trabajar desde sus viviendas para no exponerse.
“Ya no se puede vivir tranquilo. Uno va a la tienda y piensa que en cualquier momento llegan”, comentó un residente que prefirió guardar su identidad.
La incertidumbre también golpea a los emprendedores: varios restaurantes y locales comerciales de propietarios venezolanos han reducido su horario de atención o han cerrado definitivamente, afectando no solo a sus dueños sino a los empleados que dependen de esos ingresos.
Una situación que no da tregua Esta ola de persecución se suma a las dificultades que ya enfrentan los migrantes venezolanos en Estados Unidos, donde las políticas migratorias se han endurecido. A pesar de que algunos cuentan con abogados y recursos legales, el miedo a una detención arbitraria ha generado un clima de desconfianza y parálisis.
La fecha de este reporte es el 9 de septiembre de 2026, y hasta ahora las autoridades migratorias no han emitido un pronunciamiento oficial sobre los operativos en Doral. Mientras tanto, la comunidad venezolana sigue esperando respuestas y, sobre todo, un respiro que les permita retomar sus vidas.
Nota de prensa por: Dixio Carrizo - CNP ZULIA 25.973