El acelerado envejecimiento de América Latina, que mantiene una tendencia al alza, obliga a los gobiernos a diseñar estrategias y planes específicos para atender a las personas mayores. La reducción de la población activa y el incremento de la dependencia demográfica podrían afectar negativamente el PIB de los países y de la región, de acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
Las cifras que encienden las alertas
- Cuba concentra el mayor porcentaje de población mayor de 65 años, de ambos sexos, con 17,6 %; le siguen Uruguay, con 16,5 %, y Chile, con 15,1 %, según datos de la Organización de Naciones Unidas (ONU) citados por Bloomberg.
- La Cepal indica que en 2025 la población de 60 años o más superó los 98 millones de personas, equivalente a 14,7 % del total. Para 2050 se prevé que se duplique a 138 millones, es decir, 25 % de la población regional.
- En 1950, la población más longeva representaba 5 % del total regional.
- Por primera vez en la historia hay más ancianos que niños en el mundo.
Tres países donde el envejecimiento es más visible
Cuba, Uruguay y Chile ocupan los primeros lugares de la región en población adulta mayor y se han caracterizado históricamente por el envejecimiento de sus habitantes.
En Cuba, las proyecciones de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (Onei) señalan que ese país caribeño alcanzará 36 % de población en envejecimiento para 2040, según Prensa Latina. La Onei también revela un dato preocupante: en 15 años, la población cubana ha disminuido hasta aproximadamente 8,38 millones de habitantes. En 2024, recoge Cubadebate, esa nación cerró con 9.748.007 de habitantes, lo que implicó 307.961 menos que en 2023, por lo que el decrecimiento es una tendencia.
En Uruguay, de acuerdo con el censo de 2023, los mayores de 65 años representan 16 % de la población, unas 545.301 personas. "Estos datos reflejan un país que enfrenta los desafíos y oportunidades de una población en proceso de envejecimiento", afirma el Instituto Nacional de Estadística. Visto en proporción, la cifra es alarmante: mientras que en el censo de 1908 había 16 niños menores de 14 años por cada adulto mayor de 65 años, en la actualidad la proporción es 1 a 1.
En Chile, según el censo de 2024, el envejecimiento de la población mantiene su tendencia al alza. El porcentaje de personas de 65 años subió de 6,6 % en 1992 a 14 % en el año del recuento poblacional.
Retos sin precedentes
En una entrevista con Bloomberg, el secretario ejecutivo de la Cepal, José Manuel Salazar-Xirinachs, afirmó:
"el envejecimiento poblacional acelerado implica una serie de desafíos para las políticas públicas relacionados con el aumento de la demanda de servicios de salud, cuidados (especialmente de largo plazo) y protección social".
Salazar-Xirinachs señaló que las personas mayores de 65 años superarán a la población infantil entre 2028 y 2032 en la mayoría de los países de América Latina. "Habrá unos 34 millones de adultos mayores de 80 años en 2050. Esa es una población que requiere una inversión en cuidado muy intensa", agregó.
Este incremento de la población de más de 60 años, refiere la Cepal, "plantea retos sin precedentes" en la región, tanto para los Estados como para el sector privado y la sociedad civil. "Cada vez la carga de cuidado de adultos mayores va a ser más grande que la de niños", aseveró.
Desafíos y oportunidades
La Cepal describe el envejecimiento como un "desafío estructural que afecta todas las esferas de la sociedad y la economía", con impacto en la "capacidad de consumo, la generación de ingresos, los patrones de ahorro y el financiamiento de períodos de dependencia".
Sin embargo, no todos los adultos mayores viven su vejez de la misma manera, pues influyen las desigualdades socioeconómicas y cuentan "las desventajas acumuladas a través de la vida en educación, salud y oportunidades laborales decentes", sostiene el organismo de la ONU.
Otro de los desafíos, según Naciones Unidas, es el deterioro de la cobertura de la protección social para los jubilados, agudizado con la pandemia. En 2022, 34,5 % de los adultos mayores de 65 años no tenían ningún tipo de ingreso ni pensiones, por lo que su condición era mucho más vulnerable y precaria. Por esa situación, muchas personas mayores se ven obligadas a permanecer en la fuerza laboral, principalmente en la economía informal, para costear sus gastos básicos.
La vulnerabilidad de los adultos mayores se agrava por el padecimiento de enfermedades crónicas y la necesidad de cuidados especializados y domésticos, lo que se convierte en un reto para los sistemas de salud regionales y sus familiares.
Frente a este panorama, el organismo perteneciente a Naciones Unidas afirma que "el envejecimiento abre nuevas oportunidades de crecimiento económico y generación de empleo". "El aumento del consumo de bienes y servicios por parte de las personas mayores da lugar a la economía plateada", centrada en la satisfacción de requerimientos relacionados con "salud, cuidados, industria farmacéutica, sector financiero, tecnología, turismo y vivienda adaptada".