China analiza una nueva generación de aviones de combate que, en el futuro, podría asumir el mando incluso si el piloto queda inconsciente, desplazarse sin señales satelitales y operar de forma coordinada con grandes agrupaciones de drones, según lo divulgado por SCMP este jueves.
Estas posibilidades están descritas en un estudio publicado por investigadores del Instituto de Diseño e Investigación de Aeronaves de Shenyang. No obstante, el trabajo no asegura que dichas tecnologías ya formen parte de una aeronave específica.
De la maniobrabilidad a la 'maniobrabilidad cognitiva'
Los autores plantean una transformación de la guerra aérea: desde la superioridad centrada en la capacidad de maniobra hasta una fase marcada por la información y, luego, por lo que llaman > "maniobrabilidad cognitiva".
En ese escenario, la inteligencia artificial, las redes distributivas y los sistemas autónomos permitirían articular aeronaves tripuladas y no tripuladas dentro de un mismo sistema de combate. Los programas J-50 y J-36 son vistos como posibles exponentes de la nueva generación china, aunque el estudio no vincula directamente estas tecnologías con ninguno de los dos modelos.
Control autónomo y navegación sin satélites
Una de las capacidades examinadas es el control autónomo del vuelo. Los sistemas de a bordo podrían vigilar el estado de la aeronave y transformar órdenes tácticas en maniobras, con lo que se reduce la carga del piloto. Si este quedara incapacitado o debiera enfocarse en otras labores, el sistema podría tomar el control y conservar el avión dentro de sus límites de seguridad.
Para funcionar cuando las señales de navegación por satélite estén interferidas o no disponibles, los investigadores proponen combinar:
- Navegación cuántica
- Navegación visual
- Información geomagnética
- Reconocimiento del terreno
Cazas tripulados y enjambres de drones
Otro punto central sería la cooperación entre cazas tripulados y diversos tipos de drones. Estos equipos podrían cumplir tareas de reconocimiento, ataque o protección, y rearmar automáticamente la formación si una aeronave resultara averiada o tuviera que ser dejada atrás.
El sistema podría designar de manera dinámica un nuevo nodo de mando y repartir de nuevo las tareas entre los aparatos restantes, en lugar de depender de un líder fijo.
Una arquitectura por capas
Los investigadores no proponen entregar las funciones críticas del avión únicamente a la inteligencia artificial. Señalan que los algoritmos basados en datos pueden ser complicados de verificar y comportarse de forma imprevisible en circunstancias extremas.
Por eso, plantean una arquitectura por capas:
- Los sistemas de estabilidad, control de superficies y protección de los límites de vuelo seguirían apoyados en mecanismos deterministas y de alta fiabilidad.
- La IA se encargaría sobre todo de la planificación táctica, la optimización de trayectorias y la coordinación entre aeronaves.