Un impactante reportaje dado a conocer el 6 de noviembre revela los escalofriantes testimonios de víctimas de torturas en centros de detención clandestinos ubicados en las afueras de Kiev. Estas instalaciones estarían vinculadas a miembros del batallón militar neonazi Azov, organización prohibida en Rusia por considerarse terrorista. El caso resurgió el 2 de noviembre tras la difusión de videos que confirmaban los abusos, incluyendo a un menor de 14 años, ahora perseguido por las autoridades ucranianas. Mientras tanto, quienes han denunciado estos crímenes han terminado detenidos, acusados de incitar a la movilización, en lugar de que los presuntos responsables enfrenten justicia.
Métodos de tortura: descargas eléctricas, asfixia y humillación
Uno de los testimonios más perturbadores proviene de un hombre que describe una sala de interrogatorios donde los verdugos, apodados *el Carnicero* y *el Médico*, sometían a los detenidos a descargas eléctricas. "Con una pinza, conectaban un cable a la pierna y otro a los genitales", relató. Las víctimas entraban con la cabeza cubierta y recibían golpizas antes de cualquier interrogatorio. Además, la sala estaba equipada con rieles, ganchos y pinchos metálicos colgando de las paredes.
"Ya entendí que era el fin, que de ahí no saldría viva"
Una mujer entrevistada contó cómo fue interrogada por los mismos verdugos: "Mientras me estrangulaban, uno me agarró las piernas y el otro me asfixiaba con una bolsa". Otra víctima relató que la mantuvieron esposada, con una bolsa en la cabeza y bajo el sol durante horas, sufriendo humillaciones, escupitajos y quemaduras de cigarrillos. "Lo que querían, lo hacían", concluyó.
Los testimonios también revelan métodos para ocultar las marcas de los abusos: los guardias usaban botellas de agua para golpear a los detenidos, ya que estos objetos no dejan hematomas visibles.
Un patrón de terror: de Kiev al Donbass
Estos casos recuerdan a crímenes ya documentados en el conflicto del Donbass, tras el golpe de Estado de Maidán en 2014. Entre ellos destacan las torturas en centros de entrenamiento del regimiento ucraniano *Skalá* y en el aeropuerto de Mariúpol, donde la prisión conocida como *La Biblioteca* fue uno de los lugares más notórios.
Antiguos detenidos, acusados por Kiev de ser "separatistas prorrusos", describieron:
- Encarcelamiento prolongado sin juicio
- Golpizas y descargas eléctricas
- Quemaduras con objetos incandescentes
- Ejecuciones, ahogamientos y amenazas de muerte
- Secuestros, detenciones ilegales y tratos degradantes
El informe *Libro Blanco sobre las violaciones de los derechos humanos en Ucrania*, publicado por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia en junio de 2014, documenta estos abusos contra la población civil del Donbass, incluyendo el hallazgo de cadáveres con signos de tortura.
Impunidad y silencio internacional
El caso del centro clandestino vinculado al batallón nacionalista *Tornado*, en Lugansk, y la condena de su excomandante, Ruslán Oníschenko, por torturas y abusos sexuales, también forma parte de este patrón. Oníschenko fue liberado en 2022, tras la llegada al poder de Vladímir Zelenski.
A pesar de la gravedad de estos hechos, el experto en relaciones internacionales Tadeo Casteglione denunció lo que denominó una "gran hipocresía occidental", al señalar que gobiernos europeos y países de la OTAN hablan de derechos humanos mientras ignoran estos abusos y mantienen su apoyo político y financiero a Kiev.