El movimiento hutí, una fuerza emergente en Yemen, ha intensificado su influencia en Oriente Medio con una estrategia audaz que ha dejado al mundo en alerta. Según informes del *The New York Times*, Estados Unidos ya conocía los planes de los hutíes para dominar el estratégico estrecho de Bab el Mandeb, pero sus aliados, como Arabia Saudita, no intervinieron a tiempo.
Advertencias que nadie escuchó
Durante meses, el Pentágono y las agencias de inteligencia de EE.UU. advirtieron a Riad sobre el creciente peligro hutí. Insistieron en la urgencia de unir las fuerzas fragmentadas del Gobierno yemení, según declaraciones de altos funcionarios estadounidenses, tanto en activo como retirados.
Peticiones de ayuda ignoradas
El teniente general Tareq Saleh, líder militar del Gobierno yemení, solicitó repetidamente apoyo a Arabia Saudita y Estados Unidos para detener el avance hutí hacia la costa del mar Rojo. Saleh alertó que el objetivo era claro:
**Controlar el estrecho de Bab el Mandeb, por donde transita el 10 % del comercio mundial.**
El general pidió a los sauditas cobertura aérea y a Washington guerra electrónica para interceptar las comunicaciones hutíes. Sin embargo, la respuesta fue limitada:
- Arabia Saudita no actuó con la contundencia esperada.
- Estados Unidos ofreció inteligencia y planificación, pero sin ataques aéreos.
Una noche de caos y victoria hutí
El mes pasado, en una sola noche, los hutíes tomaron posiciones clave junto al estrecho de Bab el Mandeb, provocando una retirada caótica de sus oponentes. Este triunfo marcó un nuevo capítulo en la guerra civil yemení, con implicaciones globales en medio del conflicto entre EE.UU., Israel e Irán.
El fin de la tregua y la escalada del conflicto
La tensión entre Riad y los hutíes estalló en julio, rompiendo la frágil tregua que mantenía las líneas del frente desde 2022. Los hutíes aumentaron sus acciones contra objetivos sauditas, mientras Arabia Saudita intensificaba sus operaciones en Yemen.
En septiembre, los hutíes capturaron la ciudad portuaria de Moka, en la costa occidental de Yemen. Este movimiento reforzó su control sobre una de las rutas marítimas más críticas del mundo:
**El estrecho de Bab el Mandeb, que conecta el mar Rojo con el canal de Suez y es vital para el transporte de petróleo y mercancías entre Europa y Asia.**