A finales de septiembre de 2023, Israel desestimó repetidas advertencias sobre un inminente ataque de Hamás. El 7 de octubre, el grupo palestino lanzó una ofensiva que dejó alrededor de 1.200 muertos en territorio israelí y 251 rehenes. La respuesta militar de Israel ha provocado, hasta la fecha, más de 73.000 víctimas en la Franja de Gaza. Según un análisis publicado en *The Atlantic*, la subestimación y la soberbia de las autoridades israelíes fueron el detonante de una guerra que ha devastado la región.
El mensaje de Egipto que nadie escuchó
El 26 de septiembre de 2023, Abbas Kamel, jefe de Inteligencia de Egipto, llegó a Israel en un vuelo discreto. Su avión aterrizó en una zona aislada del aeropuerto Ben Gurión, reservada para misiones diplomáticas y de seguridad. Aunque no se ha confirmado con quién se reunió, Kamel transmitió un mensaje claro: Hamás se preparaba para atacar, y si Israel no actuaba, Gaza estallaría en violencia. Para evitar el conflicto, sugirió ofrecer concesiones económicas al grupo palestino. Tras solo 67 minutos en suelo israelí, el avión despegó. Las relaciones entre Israel y Egipto, descritos como una *paz fría*, no fueron suficiente para que el aviso fuera tomado en serio.
En los días posteriores al ataque, la oficina del primer ministro Benjamín Netanyahu negó haber recibido alguna alerta. Sin embargo, informes recientes revelan que decenas de funcionarios, tanto locales como internacionales, habían advertido a Israel sobre los planes de Hamás. Esto plantea serias dudas sobre la indiferencia mostrada por Netanyahu y su gobierno.
Alertas ignoradas de múltiples frentes
El 7 de octubre no fue una sorpresa para todos. En septiembre de 2023, el príncipe heredero de Abu Dabi, Khaled bin Mohamed bin Zayed Al Nahyan, alertó personalmente a Netanyahu en una llamada telefónica, basándose en inteligencia de Egipto y Palestina. Un enviado de la ONU en Oriente Medio también advirtió públicamente sobre las *graves consecuencias* de un posible conflicto, mientras que, en privado, intentaba mediar para reducir la tensión entre Israel y Hamás. Incluso el jefe de Inteligencia de Jordania compartió sus preocupaciones con sus homólogos israelíes.
El 5 de octubre, solo dos días antes de la ofensiva, Egipto volvió a expresar su inquietud a Israel sobre la inestabilidad en la región.
Parecía claro que, por alguna razón, Cisjordania era su prioridad. Se mostraban seguros, incluso arrogantes, de que tenían todo bajo control.
Esta percepción fue compartida por funcionarios actuales y antiguos de Israel, países árabes y Estados Unidos. Todos coincidieron en un punto: en 2023, Netanyahu actuó con una arrogancia alimentada por la convicción de que Israel tenía una ventaja absoluta frente a Hamás.
Un sistema de defensa colapsado
La falta de preparación agravó el impacto del ataque del 7 de octubre. Los servicios de seguridad israelíes fueron tomados por sorpresa. Los refuerzos significativos de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) llegaron recién siete horas después del inicio de la ofensiva. Durante ese tiempo crítico, la defensa recayó principalmente en fuerzas civiles voluntarias, ligeramente armadas, que intentaron contener el avance de Hamás.