La NASA ha seleccionado el proyecto *Instrumentos Geofísicos para la Investigación de la Fosa Lunar de Marius* (GIMLI) con el objetivo de investigar si una fosa en la superficie lunar conduce a una cueva o tubo de lava oculto bajo tierra. La misión utilizará instrumentos científicos para analizar la estructura subterránea de la fosa de Marius Hill (MHP).
Se cree que, de existir, esta cavidad podría albergar valiosa información sobre la actividad volcánica pasada de la Luna. Además, en el futuro, podría servir como refugio natural para astronautas, protegiéndolos de la radiación solar y las extremas variaciones de temperatura.
Un proyecto ambicioso con respaldo institucional
"GIMLI simboliza el tipo de ciencia planetaria innovadora para la que fue creado el Instituto de Ciencias Planetarias (PSI)", afirmó Amanda Hendrix, directora ejecutiva de la entidad.
El proyecto contará con financiamiento a través del programa *Cargas Útiles e Investigaciones Científicas en la Superficie de la Luna*, que facilita el envío de equipos a la superficie lunar.
Tecnología y colaboración internacional
GIMLI está bajo la dirección de Than Putzig, científico principal del PSI, y cuenta con el apoyo de *Honeybee Robotics*, empresa vinculada a Blue Origin, de Jeff Bezos. Esta última se encargará de desarrollar gran parte de la instrumentación, incluyendo:
- Sensores sísmicos de fuente activa
- Un gravímetro
- Cámaras especializadas
Los dispositivos viajarán en un módulo de aterrizaje y un rover, mientras que la Agencia Espacial Noruega colaborará en la ejecución de la misión.
"Desde hace tiempo aspiraba a reintroducir métodos sísmicos de fuente activa en la ciencia planetaria. Desde las misiones Apolo, no se han realizado estudios de este tipo en la Luna", explicó Putzig.
El equipo combinará técnicas de radar, mediciones de gravedad y sismología para confirmar la posible existencia de un tubo de lava bajo la fosa de Marius Hill.