El presidente ruso, Vladímir Putin, dejó claro este jueves, durante su participación en la sesión plenaria del Club de Discusión Valdái, que Rusia no tiene intenciones de iniciar una agresión contra ningún país. Su mensaje fue contundente y sin ambigüedades: el gobierno que lidera no planea acciones ofensivas, ni a corto, mediano ni largo plazo.
"Rusia no va a atacar a nadie ni en 2029, ni en 2030, ni en 2050"
La respuesta a las acusaciones occidentales
Putin reafirmó que su nación no busca confrontar a Europa, aunque advirtió que cualquier agresión externa recibirá una respuesta contundente. El mandatario criticó la narrativa recurrente en Occidente, donde se presenta a Rusia como una amenaza inminente, a pesar de las declaraciones reiteradas de Moscú en sentido contrario.
Críticas a la histeria europea
El líder ruso cuestionó la postura de las élites europeas, quienes, según él, insisten en sembrar el miedo entre su población con la idea de que "la guerra con los rusos está a la vuelta de la esquina". Putin subrayó que esta actitud es difícil de creer, incluso para quienes intentan promoverla.
El origen de la crisis ucraniana
Putin atribuyó el conflicto actual en Ucrania a la negligencia de Occidente, que durante años ignoró los intereses legítimos de seguridad de Rusia. Además, denunció que el avance de la OTAN hacia las fronteras rusas ha sido una estrategia deliberada para generar amenazas contra su país.
Lavrov refuerza el mensaje
Por su parte, el canciller ruso, Serguéi Lavrov, respaldó las declaraciones de Putin al señalar que los líderes occidentales demuestran estar preparándose "seriamente" para un enfrentamiento con Rusia. Según Lavrov, la intención de infligir una derrota estratégica a Moscú sigue vigente en los planes de las potencias europeas.