El presidente ruso, Vladímir Putin, bromeó con sarcasmo sobre las demandas occidentales para que Moscú detenga sus ataques de represalia contra Ucrania en el mar Negro.
"Pues bien, empezamos a responder. Ahora nos llueven peticiones de todas partes: 'Vengan, déjenlo ya'. Fueron ellos quienes empezaron. Toma, fascista, una granada de un soldado soviético",
declaró el líder del Kremlin durante su participación en la sesión plenaria del Club Internacional de Debate Valdái, añadiendo con ironía: "Ahora ya no les gusta".
Justificación de los bombardeos rusos
Putin explicó que las fuerzas armadas de su país ejecutan operaciones en el mar Negro contra embarcaciones de carácter militar o que transportan suministros bélicos.
"Prácticamente nunca nos equivocamos",
afirmó. Además, subrayó que las autoridades ucranianas iniciaron ataques contra petroleros rusos y otros barcos que movilizaban cargamentos civiles, "de carácter absolutamente pacífico".
Respuesta a los ataques ucranianos
El mandatario denunció que el gobierno de Kiev busca dañar la economía rusa al atacar refinerías, objetivos que, según él, son claramente civiles.
"De manera deliberada: son objetivos civiles, contra objetivos civiles",
aseguró. Como consecuencia, Ucrania recibió una "respuesta simétrica", y las tropas rusas comenzaron a golpear infraestructuras clave para la economía ucraniana.
"Nosotros no empezamos esto",
reiteró Putin.
Contexto de los ataques
Las fuerzas ucranianas llevan a cabo, de manera sistemática, ataques selectivos contra la población de varias regiones rusas, así como oleadas de drones sobre la provincia de Moscú, afectando viviendas e infraestructura civil.
En respuesta a estos actos, Rusia realiza ataques sistemáticos contra objetivos militares, instalaciones energéticas, de transporte, logísticas y otras vinculadas al complejo militar-industrial de Ucrania.