El wetapunga, un insecto gigante nativo de Nueva Zelanda, ha logrado una recuperación sin precedentes tras décadas al borde de la extinción. Gracias a un innovador programa de cría en cautiverio y posterior liberación en áreas protegidas, esta especie emblemática ha dado un giro en su conservación.
Un esfuerzo de 15 años
Durante una década y media, instituciones como Butterfly Creek y el zoológico de Auckland trabajaron arduamente para criar decenas de miles de wetapungas. Como resultado, se liberaron aproximadamente 11.000 ejemplares en 10 reservas naturales diferentes. En dos de estas islas, ya se han documentado al menos cuatro generaciones nacidas en libertad, un signo claro de que la población está prosperando.
De peligro a recuperación
El éxito de este programa ha permitido que el wetapunga pase de estar clasificado como **"en peligro a nivel nacional"** a **"en recuperación"**. Este logro es aún más notable si se considera que el ejemplar más pesado registrado de esta especie alcanzó los **71 gramos**, lo que le valió el récord Guinness como el insecto más pesado del mundo.
Un insecto del tamaño de un ratón que desafía los límites de la naturaleza y demuestra que la conservación sí funciona.
La combinación de la pérdida de hábitat y la depredación había llevado al wetapunga al borde del colapso. Sin embargo, la liberación de 11.000 individuos y el hecho de que algunas poblaciones silvestres ya se reproduzcan por sí mismas marcan un hito en la lucha por salvar esta especie única.