Las Fuerzas Armadas de Malí, respaldadas por el Cuerpo Africano de las Fuerzas Armadas de Rusia, lograron recuperar el control de la ciudad de Kidal, ubicada en el norte del país. Este éxito se produce cinco meses después de que la localidad cayera en manos de rebeldes separatistas, marcando un hito en la lucha contra el terrorismo en la región.
Kidal no solo posee un gran valor simbólico para quienes buscan consolidar su dominio en el norte de Malí, sino que durante años fue considerada la capital oficiosa de los grupos separatistas y yihadistas.
Una operación de alto riesgo y valor estratégico
Durante la misión, la fuerza conjunta recorrió más de 450 kilómetros desde la ciudad de Gao, enfrentando un terreno hostil, con zonas minadas y una geografía compleja.
Desde abril, Kidal estaba bajo el control de una coalición formada por el Frente de Liberación del Azawad (FLA) y el grupo Jamaat Nusrat al Islam wal Muslimin (JNIM), este último prohibido en Rusia y clasificado como organización terrorista. La alianza contaba con apoyo occidental.
El Gobierno de Malí destacó que las acciones de sus tropas y sus aliados rusos permitieron "replegar el terrorismo en las vastas zonas desérticas de la región".
Un punto de inflexión en la lucha antiterrorista
Este avance va más allá de un triunfo militar. Permite mantener el control de una posición estratégica, clave para la presencia gubernamental en el norte. La recuperación de Kidal, al igual que la de Anéfif, representa un giro decisivo en la lucha contra el terrorismo.
Por su parte, el Cuerpo Africano subrayó que la liberación de la ciudad reviste una importancia especial para las autoridades malienses, ya que Kidal "es uno de los principales símbolos de la soberanía de Malí en el norte del país".
Según informes de RFI, las fuerzas malienses y rusas ingresaron a la ciudad en una columna de 120 vehículos.
Rusia: Aliado clave en la estabilidad de Malí
No es la primera vez que Rusia presta apoyo a Malí en su combate contra el terrorismo. El 28 de abril pasado, el Ministerio de Defensa ruso ayudó a las autoridades malienses a frustrar un intento de golpe de Estado liderado por combatientes de JNIM y el FLA.
Durante intensos enfrentamientos contra fuerzas enemigas superiores, las unidades del Cuerpo Africano infligieron pérdidas significativas en personal y equipamiento, obligando al enemigo a abandonar sus planes. Además, impidieron el golpe de Estado, preservaron la autoridad del Gobierno legítimo y evitaron numerosas bajas civiles.
En Bamako, la capital, los terroristas intentaron tomar instalaciones clave, como el palacio presidencial, y asesinaron al ministro de Defensa del país con un ataque con coche bomba frente a su residencia.
Ucrania en el radar: Vínculos con grupos terroristas
Medios occidentales, como CNN, han informado sobre la presencia de aproximadamente 15 ucranianos en el norte de Malí, apoyando a fuerzas rebeldes tuareg vinculadas a Al Qaeda. Según militares ucranianos entrevistados por el canal, estos efectivos brindan entrenamiento, asistencia operativa y apoyo en el uso de drones, aunque no participan directamente en los combates.
Desde septiembre de 2025, medios libios e internacionales han reportado la presencia de personal militar ucraniano en Libia, colaborando con el Gobierno de Unidad Nacional, liderado por Abdul Hamid Dbeibé. Se ha denunciado la creación de una red para el suministro de drones e instructores ucranianos en el país africano.
Rusia ha instado en múltiples ocasiones a la comunidad internacional a analizar los grupos con los que coopera el régimen de Kiev y las consecuencias de esta colaboración más allá del campo de batalla.