Más de tres meses han transcurrido desde los sismos que sacudieron la capital venezolana, y los vecinos de los conjuntos residenciales de la Gran Misión Vivienda Venezuela, ubicados en la avenida Bolívar de Caracas, continúan sumidos en la zozobra. Las grietas en las paredes, las fugas de gas y la demora en las evaluaciones técnicas mantienen a las familias lejos de sus viviendas, sin garantías de seguridad.
Incertidumbre y riesgos Los afectados, que actualmente pernoctan en carpas, explican que las estructuras de sus edificios presentan daños estructurales evidentes. Aunque las autoridades han prometido intervenciones, las inspecciones se han realizado de manera esporádica y sin un cronograma claro.
No nos sentimos seguros. Volver así, sin reparaciones, sería un peligro para nuestras vidas, expresaron varios de los residentes.
La situación se agrava ante la falta de respuestas concretas sobre cuándo podrán reintegrarse a sus hogares con las condiciones mínimas de habitabilidad.