Maracaibo puede entenderse como un asentamiento marcado por tres momentos, tres fechas, múltiples interpretaciones y varios elementos que permanecen ocultos. Siempre resulta sabroso desmenuzar la historia cuando se tiene un referente, y en este caso es la Dra. Ligia Berbesí de Salazar, hoy cronista encargada de Maracaibo. Ella precisa datos poco conocidos, pero claves en los procesos históricos que antecedieron a la llamada fundación y que luego formaron parte del crecimiento e impulso de una ciudad que se adelantó a las capitales.
Una reflexión urgente sobre el 08 de septiembre NAM conversó con Berbesí de Salazar, quien mantiene un llamado urgente a una reflexión necesaria sobre la llamada fundación de Maracaibo en esta fecha del 08 de septiembre, siempre celebrada, término que la historiadora considera inapropiado. La especialista sitúa el tema en un contexto donde parten varias visiones desde un territorio privilegiado y afortunado como el Zulia, que tenía ventajas geográficas y de situación para el comercio, asunto que pesaba más que lo poblacional.
Para Berbesí de Salazar, el tema debe ubicarse en la complejidad del momento y en los intereses del mundo europeo sobre territorios que, según los requerimientos o las capitulaciones, que fungían como documento legal, les permitían controlar y gobernar; algunos previstos y otros no previstos.
Maracaibo y la necesidad mercantil Sostiene la historiadora que el caso de Maracaibo es complejo, pues había una necesidad mercantil y económica de buscar rutas hacia mercados que permitieran una salida a los puertos para llevar sus productos a España y a las distintas regiones involucradas en los intentos de colonizar y poblar en América.
El tema de la fecha Sobre la llamada fundación tras los asentamientos españoles en la capital zuliana, Berbesí de Salazar precisa que no conoce otros casos de una ciudad en la cual haya habido tres intentos de establecimiento en su espacio. Señala que deben ubicarse en los primeros años y luego a mediados del siglo XVI, en pleno desarrollo mercantilista, en su fase imperialista del capitalismo, desde entonces y hasta más o menos 1965, cuando el Centro Histórico del Zulia, hoy Academia de la Historia, solicita al Cabildo Municipal la aprobación de una fecha y un personaje.
1529: primer intento de Ambrosio Alfinger, de origen alemán. 1965: el Centro Histórico del Zulia pide al Cabildo Municipal aprobar una fecha y un personaje. 1979: el Concejo Municipal legitima en sesión solemne el 08 de septiembre y a Alfinger como fundador.
La historiadora continúa: aquí se está ante un tipo de historia totalmente positivista, donde interesan las hazañas, buscar un personaje que más adelante será considerado o no un héroe, y la fecha. Al parecer, tras una serie de discusiones entre historiadores y cronistas, se toma la decisión de establecer el asentamiento de Maracaibo como centro poblado.
Compromiso de los historiadores La Dra. Ligia recalca el compromiso sine qua non, ineludible, que tienen los historiadores de avanzar y presentar a la luz de los nuevos alcances teóricos, metodológicos e historiográficos, y de revisar algunas posturas, entre ellas la llamada fundación de Maracaibo para algunos y la mal llamada fundación de Maracaibo para otros. Nos toca, debemos hacerlo, afirma.
En ese marco, le llama mucho la atención una postura del insigne historiador trujillano Mario Briceño Iragorry, quien escribió un texto en el cual trataba, en ese momento, la necesidad de hallar un personaje al que se le asignara una fundación y una fecha. En ese año 1965, el Centro Histórico del Zulia decide apuntar hacia el primer intento de Ambrosio Alfinger, de origen alemán, para que sea ese y su primer intento tomados como el día en que Maracaibo sale a la luz pública.
Alfinger y el mito del 08 de septiembre Sin embargo, la Dra. Ligia critica esa postura. A su juicio, tiene muchos errores desde el punto de vista histórico e historiográfico, y por eso siempre se ha preguntado si hay algo que celebrar el 08 de septiembre. Cree que aún debe ser discutible, debatible, y que no hay nada que celebrar. Ambrosio Alfinger, el 08 de septiembre de 1529, no establece ningún centro poblado en la parte occidental de la cuenca lacustre; en ningún documento aparece el nombre de Alfinger y menos con el nombre de Maracaibo, llamándolo Villa de Maracaibo. Es uno de los grandes mitos tejidos en torno a cómo se puede percibir el establecimiento de Maracaibo como centro poblado de origen hispano.
Las comunidades aborígenes tenían sus propios modos de vida allí, en ese mismo espacio, unos más desarrollados que otros, pero toda esta región estaba poblada por las comunidades aborígenes nuestras. Más que celebrar, debemos conmemorar esa fecha, conmemorando que el invasor europeo acabó con las poblaciones indígenas con maltratos, con atropellos y con el aniquilamiento al que fueron sometidas nuestras comunidades originarias. ¿Acaso eso se puede celebrar?, plantea.
Berbesí recalca que es un llamado a una reflexión y que, como cronista encargada de Maracaibo, convoca de manera pública a las distintas instituciones para debatir al respecto, volver a un debate quizá con otras fuentes, conceptos y teorías, como el modo de hacer y pensar la historia en torno a la práctica de la necesidad de crear un fundador y una fecha.
La decisión fue legitimada Berbesí regresa a los hechos y afirma que esa decisión que toma en 1965 el Centro Histórico del Zulia de nombrar a Alfinger y a la fecha 08 de septiembre de 1529 como la de la fundación de Maracaibo es legitimada en sesión solemne por el Concejo Municipal de la época en 1979.
Allí se determina definitivamente fijar el 08 de septiembre como día fundacional, con Ambrosio Alfinger como el primer adelantado y fundador de Maracaibo. Eso se aprobó pese al desacuerdo de muchos historiadores y cronistas, y así se ha mantenido, porque no quieren visibilizar una forma de vida muy propia que explica el quehacer de los maracaiberos.
La historiadora vuelve a Mario Briceño Iragorry.