🔴🔵 Fiebre amarilla en Venezuela: ¿qué se sabe y cuáles son las recomendaciones?

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Caracas.- Las autoridades venezolanas emitieron recientemente una alerta sanitaria ante el brote de fiebre amarilla que afecta al país. Las cifras sobre el impacto del virus varían según la fuente: mientras los organismos oficiales registran 36 casos confirmados, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) reporta esa misma cantidad de contagios, pero con un acumulado de 20 fallecidos desde 2025.

Por su parte, el presidente de la Academia Nacional de Medicina, Huniades Urbina, reportó dos decesos adicionales vinculados al brote.

Ante esta situación, se han priorizado 22 parroquias de los estados Lara, Portuguesa, Barinas y Aragua para una primera fase de inmunización masiva, con el objetivo de frenar la propagación de la enfermedad en las zonas de mayor riesgo.

Ante la cifra revelada por el Estado venezolano, el médico Alejandro Crespo Freytes, pediatra y experto en atención del niño sano, hizo énfasis en el reporte de muertos por fiebre amarilla publicado por la OPS y cuestionó el retraso en la publicación de los datos por parte de las autoridades venezolanas que, según dijo, «debió haberse hecho en junio (…) o sea, 250 días después de cuando debió haberlo hecho».

La fiebre amarilla es descrita por el doctor Crespo como una «arbovirosis, una enfermedad producida por un tipo de virus de la familia Flavivirus, que son virus como el dengue, el zika, el chikungunya«. En conversación telefónica con El Pitazo, el médico indicó que «en los últimos 80 años, esta es la mayor cantidad de casos que hemos tenido en un año, solamente superado en 2003 con 41 casos». Uno de los puntos más críticos es la mortalidad observada, ya que «20 fallecidos de 36 casos es una letalidad del 55 %«, mientras que «la letalidad promedio en Latinoamérica es el 41 % reportada según la OPS».

Para la bióloga María Eugenia Grillet, profesora jubilada de la Universidad Central de Venezuela (UCV), este porcentaje de letalidad tiene su explicación en la baja cobertura vacunal que tiene el país en infecciones prevenibles por vacunas. En los últimos datos que cita la OPS llegaba al 56 %, cuando la recomendación del organismo es que sea superior al 85 %.

«Un sistema de vigilancia que funcione bien alerta al sistema central para vacunar a quienes no lo están. Por lo general los casos graves y hasta las muertes es de gente que nunca se ha vacunado, porque la vacuna es efectiva, segura y protege al ponerse una vez de por vida», explicó a El Pitazo.

La enfermedad posee dos ciclos principales. El doctor Crespo explicó que ciclo selvático se da en las copas de los árboles de estas zonas, donde hay un tipo de zancudo particular que puede picar a los monos y de ahí propagarse a otros monos. Destaca que si, eventualmente, un humano entra en ese hábitat, un mosquito con el virus puede picarlo y esa persona contagiarse y trasladarlo a la ciudad.

Los monos araguatos o aulladores son fundamentales en este proceso. La médico infectóloga Patricia Valenzuela, expresidenta de la Sociedad Venezolana de Infectología, enfatizó que el araguato muere tras ser contagiado con el virus. «De hecho, esa es la alerta epidemiológica más temprana en fiebre amarilla, porque eso te dice que está activa la circulación», detalló en conversación con El Pitazo.

La mayor preocupación de los expertos es el regreso del ciclo urbano. Según la doctora Valenzuela, «en Venezuela, desde 1928, aproximadamente, no se describía un ciclo urbano, que es en donde el Aedes aegypti participa como vector». Advierte que «Venezuela, y el mundo en líneas generales, tiene una alta densidad de población de Aedes aegypti» y que el riesgo aumenta porque en «las zonas selváticas cada vez hay más población, es decir, se están urbanizando, hay más deforestación, hay más penetración del ser humano».

El doctor Crespo detalla que «casi el 70% del país es territorio donde puede haber fiebre amarilla» y menciona tres corredores tradicionales: el corredor de San Camilo, el del sur del lago de Maracaibo y Guayana. No obstante, el informe oficial del Estado ha encendido alarmas al identificar «22 parroquias donde normalmente no hay casos, que no son zonas selváticas, donde el Estado venezolano no explica qué está sucediendo, pero en el informe los pone como zonas prioritarias para vacunar». Estas zonas se encuentran en los estados Aragua, Barinas, Lara y Portuguesa.

El Ministerio de Salud confirma esta expansión, indicando que «se evidencia propagación de los casos hacia áreas no incluidas en zonas de riesgo que abarcan 22 parroquias». Según sus datos, el 33,3 % de los casos registra a Barinas como origen de la infección y el 61,11 % de los casos se concentran en estados próximos.

La Academia Nacional de Medicina y la Sociedad Venezolana de Infectología (SVI) han emitido comunicaciones urgentes. La SVI advierte que la reemergencia es «multifactorial», citando brechas en la cobertura vacunal nacional, crecimiento demográfico no planificado en zonas de riesgo, flujos migratorios e infraestructura de salud deficiente».

El doctor Crespo, por su parte, cuestionó la gestión informativa: «Venezuela falló en hacer el reporte sanitario internacional, es una irresponsabilidad muy grande porque el reglamento sanitario internacional se estableció para tratar de evitar que enfermedades como estas se propaguen fuera de las fronteras». Asimismo, recalca que en el país no hay un boletín epidemiológico desde hace 10 años.

Grillet también se refirió a lo tardío del anuncio. «Lo que hay es que hacer un cordón sanitario con la vacuna, comenzar a vacunar a la población que vive en la zona de riesgo; esa es la mejor solución porque así logras ir cortando la transmisión. Hacerlo de manera eficiente, con las vacunas recomendadas por la OPS, no sé cuántas hay ni cuánta población está en riesgo en esos estados», dijo sobre el boletín que mencionó que hay 22 parroquias priorizadas.

Explicó que la fiebre amarilla logró contenerse en la década de 1930 con la vacuna contra la enfermedad, lo que confinó su presencia a zonas boscosas al erradicarse de las zonas urbanas.

El Ministerio de la Salud destacó que en los últimos 20 años ha habido seis brotes en el territorio nacional (2002, 2005, 2008,2019, 2021 y 2025), con una tasa conjunta de letalidad de 41,58 %; es decir, 42 fallecidos de 100 casos registrados.

La vacunación es el pilar preventivo, pero las cifras de cobertura son motivo de preocupación. Crespo expone que «el último estimado para Venezuela corresponde a 2024 y la cobertura nacional es de 71 %«, cuando «lo ideal es 95 % a nivel nacional». Destaca niveles de cobertura de menos de 60 % en una parroquia de Lara; menos de 43 % en dos parroquias de Barinas y menos de 48 % en una parroquia de Aragua, todos estados priorizados para la primera fase de vacunación. «Eso es escandalosamente bajo», apuntó.

Sobre la disponibilidad de vacunas, el médico menciona que el Ministerio de Salud anunció la recepción de 1,4 millones de dosis entre finales de 2024 y mediados de 2025, pero destaca que «cuando hay brotes como este, va mucha más gente a vacunarse». Recuerda que esta vacuna está disponible en el sector público y que, generalmente, es aplicada a los bebés en el primer año.

La doctora Valenzuela explica que los síntomas comienzan a presentarse entre cuatro y cinco días después de la picada del zancudo. El doctor Crespo detalla que inicialmente los síntomas son similares al dengue o zika: «fiebre, dolor de cabeza, dolor de espalda, escalofrío, dolor de músculos». Sin embargo, en un 10% a 15% de los casos, tras una breve fase de remisión, la enfermedad se agrava: «Les da ictericia, o sea, se ponen amarillos, les da sangrado, ya sea por las encías, por la nariz, pueden vomitar sangre, y les falla el hígado y el riñón».

Para el diagnóstico, el doctor Crespo señala que «lo ideal es hacer en los primeros días una prueba de PCR», pero en el país solo la hacen público el Instituto Nacional de Higiene Rafael Rangel y el Instituto de Medicina Tropical en la UCV. La Sociedad Venezolana de Infectología (SVI) añade que después de siete días se utiliza la detección de anticuerpos IgM mediante la prueba Elisa.

Los especialistas y las sociedades médicas resumen las siguientes acciones:

  • Vacunación obligatoria: Una dosis única de por vida para personas entre 1 y 59 años. La doctora Valenzuela advierte que en mayores de 60 años «el sistema inmunológico está debilitado», por lo que la vacunación no se recomienda a menos que sea una decisión discutida con un epidemiólogo en la que el beneficio sea mayor que el riesgo.
  • Protección de viajeros: Las autoridades exigirán la vacuna contra la fiebre amarilla a todas las personas que viajen en Semana Santa a cualquiera de las cuatro entidades priorizadas. Debe aplicarse al menos 10 días antes de su viaje.
  • Control de vectores: La doctora Valenzuela sugiere «tapar y mover las aguas almacenadas, con el fin de evitar la formación de los criaderos. Asimismo, sugiere el uso de repelentes, ropa clara, mosquiteros en bebés y adultos mayores.
  • Vigilancia de fauna: La SVI y la ANM exhortan a notificar la muerte de primates, ya que estos eventos «actúan como centinelas ambientales que preceden a los casos humanos».

Finalmente, la doctora Valenzuela hace un llamado a la población a «guardar la calma» ante la alerta sanitaria emitida por las autoridades.

LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973

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