Barquisimeto.- Carlos Aponte (26) debería estar preparando su acto de graduación como economista. Sin embargo, su camino fue interrumpido la madrugada del 9 de enero de 2025, cuando fue detenido por razones políticas. Le arrebataron un año de vida, pero su determinación académica permaneció intacta: el pasado 24 de febrero inscribió su noveno semestre de Economía en la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (UCLA).
“Ya estuviera prácticamente esperando la graduación” junto a sus amigos, comentó en una entrevista a El Pitazo este 5 de marzo. Pese al trauma, Aponte se muestra agradecido por la red de apoyo que lo sostuvo. Durante su detención, los mercados y aportes económicos enviados por allegados fueron vitales para su supervivencia y la de su primo, Germán Antillano, arrestado junto a él. “Eso para nosotros era oro”, recordó, mencionando que sus padres se encontraban en la clandestinidad para ese entonces.
Su madre, Judith Yépez, celebró el hito académico en Instagram con una foto de la planilla de inscripción: “La oscuridad, la violencia y mediocridad jamás podrán con la luz, la verdad y con los ánimos de superación de una generación que no ha podido vivir en Democracia”, publicó.
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El secuestro y su estadía en prisión
Carlos recuerda cada detalle de aquella madrugada de su secuestro, el 9 de enero de 2025. Sus padres se habían resguardado tras recibir una amenaza más de la denominada “Operación Tun Tun”. Él, subestimando el peligro, decidió quedarse en casa; pero el riesgo se materializó cuando vio una sombra por la ventana y escuchó los golpes en la puerta trasera.
“Llegaron dos elementos del Conas (Comando Nacional Antiextorsión y Secuestro), sin yo saber que eran del Conas, porque no andaban uniformados ni nada, andaban de civiles con pasamontañas. Me abren la puerta, me encañonan y me dicen tírate al piso que es el gobierno… no me mostraron orden de captura, ni nada”, relató, considerando que fue un secuestro.
Los funcionarios buscaban a sus padres, Germán Aponte y Judith Yépez, miembros del Voluntariado con Venezuela en el municipio Peña (Yaracuy), pero al no hallarlos y preguntar en vano por armas inexistentes, se llevaron a Carlos y a su primo Germán Antillano hacia la sede del Conas en Chivacoa. Allí, bajo presión, Carlos fue obligado a llamar a su madre para proponer un «canje» por su libertad, lo que nunca sucedió.
Ese fue el inicio de un año y ocho días de cautiverio. Tras pasar por el Comando de Zona N° 40 de la GNB, fueron trasladados a la Comandancia General a una celda de 5×8 metros aproximadamente, donde llegaron a convivir 16 detenidos, durmiendo en colchonetas sobre el suelo, detalla el joven.
Aponte destaca que, si bien sufrió humillaciones verbales, no padeció el maltrato físico reportado en otros casos, pero denunció las graves irregularidades del proceso: una audiencia telemática con defensa pública impuesta y un retardo procesal de cinco meses para su presentación formal.
Para él, lo más duro fue “la incertidumbre: uno siempre tenía la esperanza, vamos a salir, vamos a salir, vamos a salir, en la preliminar, pero cuando te dicen no, se van a juicio, y el juicio nunca llega y tú estás conchale sobreviviendo y no puedes hacer nada (…) Además, preocupado por mi mamá y mi papá que no tenía contacto con ellos” , confesó.
Libertad y desestimación de los cargos
La luz al final del túnel apareció el 16 de enero con la boleta de excarcelación de un compañero preso político, Enderson Rivas. Al día siguiente, llegó la de Carlos y la de su primo Germán, quien para entonces estaba hospitalizado por tuberculosis.
Hoy, Carlos procesa lo vivido con una mezcla de dolor y fe. “Todos los que nos hicieron daño a mí, a mi familia y a todos los presos políticos… Dios es muy grande y todo se paga en esta vida”, expresó entre lágrimas. Lejos de amilanarse, la experiencia lo ha motivado a incorporarse en la política nacional.
La noche del 5 de marzo, su padre informó que los cargos contra Carlos y Germán (Tráfico de Armas y Terrorismo) fueron desestimados bajo la Ley de Amnistía. . “Quedan los muchachos en libertad plena y sin restricciones y se eliminan los registros policiales generados por esta causa”.
LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973