Caracas.- El ex preso político José Vicente García Ramírez, quien fungió como concejal en el municipio San Cristóbal, en el estado Táchira, acudió recientemente a un GoFundMe para pedir ayuda económica que le permita atender las lesiones que dejaron en su cuerpo las torturas que recibió durante el año y siente meses que estuvo preso por razones políticas en cárceles como La Tumba y el Helicoide.
García, quien tras su detención se convirtió en uno de los primeros concejales presos políticos del país, concedió una entrevista a El Pitazo, en la que recuerda haber recibido distintos tipos de tortura que dejaron secuelas físicas y psicológicas en su cuerpo. Dijo que la peor es la que le quedó después de un interrogatorio de 12 horas en el Helicoide que le dejó graves secuelas en su rodilla derecha tras los «golpes directos y repetidos» que recibió con objetos contundentes.


Las secuelas de la tortura: episodios de malestar en la rodilla y depresión
Tras ser excarcelado, decidió ir a México, donde tuvo ciertos episodios de dolor e hinchazón en la rodilla, «pero nada fuera de lo normal» hasta que en diciembre, hizo un movimiento, que describió como «un giro» y que le produjo «un dolor muy fuerte», por lo que decidió ir al médico y la resonancia magnética arrojó que tenía una rotura de ligamento cruzado anterior de la rodilla por «un proceso evolutivo» en el que sus estructuras se han ido desgastando hasta llegar a la rotura.
Sostiene que esto ha afectado su movilidad y por ende, su vida diaria: «No ha sido fácil por el poco equilibrio que tengo en la rodilla al hacer mis actividades normales», pues ha vivido con dolor e inestabilidad en la rodilla, lo que lo limita para caminar.
Agrega que todo esto ha traído secuelas tanto a nivel físico como psicológico: «De alguna u otra forma digamos que uno siente algún tipo de depresión, porque esto afecta la movilidad normal del cuerpo y uno viene con todas las secuelas de la tortura que vivió en Venezuela».
El diagnóstico médico
Una resonancia magnética realizada en 2026 confirmó:
- Rotura completa del ligamento cruzado anterior (LCA).
- Lesión de menisco medial y lateral.
- Lesión del ligamento colateral lateral.
- Tendinopatía del cuádriceps.
- Derrame sinovial y daño en tejidos blandos.
En ese sentido, afirma que los especialistas consideran que debe someterse a una cirugía reconstructiva compleja de rodilla, a través de la que se le reconstruirá el ligamento cruzado anterior con un injerto, reparación meniscal, condroplastía, hospitalización y rehabilitación posterior.
En total, el costo del procedimiento médico alcanza cerca de los 300.000 pesos mexicanos (alrededor de los 16.000 dólares), una cantidad a la que actualmente no puede acceder.
Caso de José Vicente García
El 17 de octubre de 2016, el concejal perteneciente al partido Voluntad Popular, fue detenido por miembros del Servicio de Inteligencia Bolivariano (Sebin), cuando salía de su casa, en el sector La Castra con destino a una sesión del concejo municipal.
Una vez ya detenido, su esposa María Alejandra Rivera informó en la cuenta de Twitter (ahora X) de García que fue perseguido por dos días por el organismo de inteligencia, mismo al que acusó de sembrarle granadas y uniformes militares en su vehículo durante la detención.
El opositor fue presentado ante un juez y pese a que la Fiscalía no solicitó su detención, se le ordenó estar privado de libertad en la sede del Sebin del estado Táchira, para luego ser trasladado a La Tumba y al Helicoide.
Fue liberado el 2 de junio de 2018, un año y siete meses después de haber sido detenido.
De todo lo vivido durante este tiempo, José Vicente recuerda dos hechos de tortura que para él fueron los peores: «El primero fue en la sede del Sebin en San Cristóbal, donde me hicieron un interrogatorio que duró 24 horas, me tuvieron esposado a una silla, recibiendo golpes y electricidad».
Agregó que luego fue trasladado en una avioneta a Caracas y lo llevaron a La Tumba: «allí viví toda esta situación de la tortura blanca y el aislamiento celular. Posteriormente fui trasladado al Helicoide, donde tuve un interrogatorio de aproximadamente 12 horas, donde fui golpeado con objetos contundentes en el cuerpo y en mi rodilla», agregó.
«Hoy vivo en el extranjero después de haber salido de Venezuela, tratando de reconstruir mi vida después de la persecución política. Sin embargo, las consecuencias físicas de lo que viví en prisión siguen afectando mi salud y mi capacidad de trabajar y moverme con normalidad», asegura.
LO ROJO Y AZUL – CNP 25.973