Familiares de dos hombres condenados a prisión aseguran que las apuestas del presidente del Instituto Nacional de Hipódromos, Antonio “El Potro” Álvarez, están en el origen de un caso que terminó con dos propietarios hípicos tras las rejas.
Según testimonios recogidos por allegados a los detenidos y personas vinculadas al hipódromo La Rinconada, el gusto de Antonio “El Potro” Álvarez por las apuestas en las carreras de caballos habría derivado en presiones, irregularidades y en un proceso judicial que terminó con dos condenas de prisión.
Los denunciantes sostienen que cuando el actual presidente del Instituto Nacional de Hipódromos participa en apuestas, buscaría asegurar la victoria utilizando el poder que le otorga su cargo dentro del sistema hípico venezolano.
Denuncias sobre el control de las carreras
De acuerdo con versiones recogidas por familiares y personas cercanas al hipódromo La Rinconada, existirían prácticas irregulares destinadas a influir en el resultado de determinadas carreras.
Entre ellas mencionan el supuesto control sobre la alimentación de los caballos. Según estos testimonios, cuando se desea favorecer a un ejemplar se le otorgaría mayor ración alimenticia, mientras que si se busca perjudicar su desempeño se reduciría su preparación.
Los denunciantes también hablan de presiones y amenazas contra jinetes y entrenadores para favorecer determinados resultados durante las carreras.
Aseguran además que cuando Álvarez pierde apuestas, en algunos casos se negaría a pagar y respondería con amenazas o presiones contra quienes reclaman el dinero.
El caso de Karl Alexander Díaz Aparicio
Uno de los episodios mencionados por los familiares es el de Karl Alexander Díaz Aparicio, quien era propietario de 30 caballos en el hipódromo La Rinconada.
Según los denunciantes, en al menos dos carreras los caballos de Díaz ganaron apuestas en las que también participaba Antonio “El Potro” Álvarez.
Posteriormente, de acuerdo con estas versiones, Díaz habría sido excluido del hipódromo mientras que sus caballos continuaron participando en carreras bajo la conducción de otros entrenadores, debido a que el circuito necesitaba los ejemplares para completar las competencias. Tiempo después ocurrió otro episodio que terminó con consecuencias judiciales.
Karl Díaz participó en una apuesta en la que perdió 62.500 dólares, dinero que intentó pagar posteriormente.
Sin embargo, según relatan los familiares, Álvarez se habría negado a recibir el pago. Poco tiempo después Karl Alexander Díaz Aparicio fue detenido junto a Reynaldo Arturo Angulo.
El argumento legal del caso
Los familiares cuestionan el proceso judicial alegando que en el derecho venezolano no existe pena de prisión por deudas derivadas de juegos de envite y azar. Es decir, perder dinero en una apuesta no constituye un delito penal.
De acuerdo con especialistas en derecho, una privación de libertad solo podría producirse si existe la comisión de otro delito, como fraude o estafa.
En este caso, las autoridades presentaron una acusación distinta.
Según la versión oficial, Díaz y Angulo habrían participado en un supuesto “ataque ficticio”, es decir, habrían simulado un atentado contra Antonio “El Potro” Álvarez con la finalidad de evadir el pago de la deuda de 62.500 dólares.
Los familiares sostienen que esa acusación fue fabricada.
Condenas y reclusión
El resultado del proceso judicial fue la condena de ambos hombres.
Karl Alexander Díaz Aparicio fue sentenciado a 14 años de prisión, mientras que Reynaldo Arturo Angulo recibió una condena de 12 años. Ambos permanecen recluidos en el centro penitenciario El Rodeo III, en el estado Miranda.
Denuncias sobre el poder dentro del hipódromo
Para los familiares de los condenados, este caso refleja el poder que tendría Antonio “El Potro” Álvarez dentro del sistema hípico venezolano.
Aseguran que el episodio forma parte de un patrón de irregularidades relacionadas con apuestas dentro del hipódromo La Rinconada. El Pitazo continuará investigando estas denuncias.
Quienes tengan información sobre decisiones o actuaciones del presidente del Instituto Nacional de Hipódromos pueden escribir de manera confidencial a:[email protected]
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